En algún momento de tu infancia, probablemente te preguntaste o discutiste con tus amigos sobre cuál sería tu superpoder favorito. Los más habituales son el vuelo, la invisibilidad, el teletransporte o, ahora que Stranger Things vuelve a estar de moda, esa telequinesis que permite a su protagonista Eleven lanzar a los malos por los aires con sólo un movimiento de la mano. A ningún niño o adolescente se le ocurriría imaginarse con el superpoder del autocontrol: ser capaz de comprender lo que sentimos y gestionarlo de la mejor manera posible.
Y, sin embargo, es una verdadera superpotencia: puede que no ayude a salvar al mundo de los planes de una entidad diabólica y malvada, pero es una de las habilidades más útiles para una vida feliz. En este delicado ecosistema de convivencia establecido en escuelas y aulas, puede ser el medio más eficaz para limitar o erradicar el sufrimiento y el trauma causado por el acoso. Así nos lo explica Rocío González Suárez, experta en psicología educativa, en su artículo Cómo la autorregulación emocional ayuda a afrontar y reducir el acoso escolar.
Si las emociones son complejas de definir y gestionar para un adulto, imagínese para un niño o adolescente, con un cerebro en desarrollo y mucha menos capacidad para comprender y superar la frustración, la soledad, la vergüenza, la envidia o el miedo. Este experto sugiere la educación emocional desde las primeras etapas, con una serie de pautas de probada eficacia, para que “las tres figuras clásicas de la violencia entre iguales -víctima, agresor y observador- diferentes en su rol, pero unidas por una misma necesidad”, aprendan a regular lo que sienten.
Pero no basta con aprender a desaparecer ese “superpoder” de la autorregulación emocional para hacer desaparecer el bullying. Toda la comunidad educativa, familias y centros educativos, coincidimos y velamos para que los niños y niñas se sientan apoyados y escuchados cuando acuden a adultos. Esta es una de las conclusiones de un proyecto reciente en 160 escuelas catalanas, seguido y evaluado por las expertas de la Universitat Oberta de Calaunia Irene Montiel y Patricia Hernández Hidalgo. En su artículo nos dejan cinco principios básicos que deben aplicar directivos, administradores, docentes y familias.
Además, esta semana hemos publicado artículos sobre en qué se diferencia el hiperenfoque del flujo mental y qué ocurre en la mente de niños con altas capacidades, autismo, alta sensibilidad o hiperactividad cuando se concentran tanto en una cosa que pierden el control de su atención; cuáles son las cinco claves para hacer de una escuela un lugar seguro para sus alumnos; cómo la realidad virtual o la historia oral pueden hacer que las lecciones de historia sean más divertidas y motivadoras; cómo aprovechar la “dieta mediática” de los adolescentes para trabajar el pensamiento crítico; cómo enseñar vocabulario más profundamente y sus implicaciones para la comprensión lectora y algunas ideas para utilizar teléfonos móviles y tabletas en el aula con valor añadido.
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