Este mes se cumplen tres años, y toda una vida, desde que quedó grabado en piedra el perdón que la sociedad neoyorquina buscaba de cinco de sus residentes. Fue en diciembre de 2022 cuando en la esquina de Central Park se colocó la entrada al parque con una placa especial: Puerta de los Liberados. A primera vista puede parecer un enfoque más, pero su significado es profundo.
Presenta una historia dolorosa y, al mismo tiempo, una lección sobre justicia, racismo y, sobre todo, esperanza. La entrada rinde homenaje a Corey Wise, Youssef Salam, Entron McCray, Raymond Santana Jr. y Kevin Richardson, cinco adolescentes que fueron condenados injustamente por un delito que no cometieron.
un caso
En las primeras horas de la mañana del 19 de abril de 1989, la joven corredora Tricia Meili fue brutal, violenta y sexualmente agredida en Central Park. Paralelamente se produjeron incidentes y peleas entre varios adolescentes que también se encontraban en el parque. La policía detuvo a algunos de estos jóvenes afroamericanos y latinoamericanos como sospechosos del ataque, y entre ellos se encontraban los protagonistas de esta historia, conocidos durante años como los “Cinco de Central Park”.
En 1989, Donald Trump publicó anuncios de página completa en cuatro periódicos de Nueva York instando al estado a adoptar la pena de muerte. Noticias diarias
Luego de ser arrestados, comenzaron una serie de errores y abusos que cambiarían sus vidas para siempre. Los menores, que tenían entre 14 y 16 años en el momento de su detención, fueron interrogados durante horas sin la presencia de abogados y sus familiares. Bajo mucha presión, terminaron firmando confesiones falsas e incluso grabaron declaraciones que no coincidían con lo sucedido. No había pruebas físicas que los vincularan con la violación, pero aun así fueron juzgados y condenados.
Pasaron entre 6 y 13 años en prisión. Ellos y sus familias tuvieron que vivir con el estigma, la violencia y la injusticia del sistema penitenciario.
Sin embargo, en 2002, Matías Reyes, un preso que ya cumplía condena por delitos similares, admitió ser responsable del ataque. Las pruebas de ADN confirmaron la afirmación y los hombres fueron exonerados.
Racismo, mito y realidad
Esta absolución no sólo cerró el caso, sino que también abrió un debate en el país: ¿cómo es posible que la policía y el sistema de justicia hayan fallado tanto? Y, junto con esta pregunta, surge otra igualmente importante: Estados Unidos se presenta como la “tierra de los libres” donde todas las personas tienen oportunidades, pero ¿por qué no todas las personas reciben el mismo trato? ¿Quién se beneficia del famoso “sueño americano” y quién queda fuera?
La historiadora Dawn A. Dennis dice que esta idea es en gran medida un mito que ignora la discriminación racial.
Los datos lo confirman: los afroamericanos son el grupo más encarcelado del país. Aunque representan una pequeña parte de la población, son arrestados y condenados mucho más que otros grupos.

Un gráfico que muestra cuántas personas fueron encarceladas en Estados Unidos en 2023 en comparación con 2003: aunque el número total ha disminuido en esos 20 años, más del 45% de los jóvenes encarcelados son afroamericanos, y sólo el 29% son blancos. Puzzanchera, C., Sladki, TJ. y Kang, V. (2025). Fácil acceso al listado de menores en alojamiento residencial https://vvv.ojjdp.gov/ojstatbb/ezacjp. (Gráfico: Emily Vidra, 2025). Iniciativa de política penitenciaria
El caso sufrido por estos adolescentes muestra claramente cómo el racismo puede afectar las decisiones policiales, los medios de comunicación, los juicios e incluso lo que piensa la gente.
La atención masiva de los medios hizo que muchos vieran a estos jóvenes como culpables antes de que comenzara el juicio y hubiera pruebas reales. Sus rostros aparecieron en las primeras planas y algunos políticos incluso exigieron la pena de muerte.
A lo largo de los años, se han tomado algunas medidas para reparar el daño causado y transformar el sistema de justicia, pero las consecuencias siguen presentes.
Abrir la puerta de los liberados en 2022 fue un gesto simbólico pero importante. No solo honra a Corey Wise, Youssef Salam, Entron McCray, Raymond Santana Jr. y Kevin Richardson, sino a todas las personas que han sido acusadas, condenadas o encarceladas injustamente en los Estados Unidos.
Esta entrada, ubicada en la parte noroeste de Central Park, invita a pensar en cómo el sistema de justicia puede fallar, especialmente cuando persisten el racismo y las desigualdades económicas. También nos recuerda que la reparación –aunque llegue tarde– puede ser posible y que la sociedad debe aprender de sus errores.
El cine como denuncia: Cuando nos ven (2019)
Esta historia volvió a cobrar fuerza en 2019 cuando la directora Ava DuVernay estrenó la miniserie When They See Us en Netflix. Fue un gran éxito y permitió a muchas personas, especialmente jóvenes, conocer el testimonio desde el punto de vista de los detenidos. La serie muestra de forma cruda y emotiva cómo estos adolescentes fueron presionados y condenados injustamente.
Además de contar hechos reales, Cuando nos ven presenta cómo la prisión afectó sus vidas, sus relaciones familiares y las oportunidades que perdieron incluso después de ser liberados. Los espectadores pueden entonces comprender que una condena injusta no termina cuando alguien sale de prisión, sino que las consecuencias duran años.
Ava DuVernay quería utilizar el entretenimiento para crear una reflexión que nos mueva como sociedad a la acción, al tiempo que nos hace cuestionarnos lo que creemos.
Cuando nos ven no sólo cuenta lo sucedido, sino que nos invita a pensar en el impacto de los prejuicios y la importancia de un sistema de justicia justo. Gracias a la serie se han abierto conversaciones sobre el racismo, la responsabilidad policial y la necesidad de pensar en alternativas al sistema penal estadounidense. Por tanto, las narrativas audiovisuales pueden convertirse en herramientas esenciales para denunciar las injusticias sociales.
De hecho, DuVernai también es miembro del equipo ARRAI 101, una iniciativa educativa en línea que ha desarrollado recursos de aprendizaje sobre el caso. Así, el cine u otros medios audiovisuales, como lo explica la idea de “confraternización de la palabra y la imagen”, pueden convertirse en una herramienta de educación y denuncia social.
Una lección de esperanza
Esta historia no es sólo algo del pasado; se puede repetir. Nos recuerda que la justicia no siempre funciona como debería y que la sociedad tiene la responsabilidad de exigir cambios. Este caso muestra por qué es importante escuchar a quienes son silenciados.
La puerta de los liberados simboliza, por tanto, la esperanza: la entrada a un futuro más justo. Cruzarlo significa recordar, pero también comprometerse con una justicia que no discrimine por motivos de raza, género, sexualidad o nivel social. Y ustedes, queridos lectores, ¿se atreven a recorrer estos espacios?
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