Cómo conseguir que los jóvenes que más lo necesitan acaben la secundaria primaria

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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Carlos y Ana crecieron en familias desfavorecidas, en las que ninguno de sus padres completó la educación obligatoria. Dos jóvenes encontraron dificultades en el sistema educativo. Sin embargo, mientras Ana consiguió obtener el título de Formación Profesional de Secundaria y trabaja como enfermera con contrato indefinido en un hospital, Carlos no consiguió superar la Educación Secundaria Obligatoria, tiene muchas dificultades para encontrar trabajo y, cuando lo consigue, es temporal.

Los jóvenes en contextos vulnerables son los que tienen más probabilidades de abandonar el sistema educativo antes de obtener una cualificación que les proporcione una situación laboral adecuada. Al mismo tiempo, debido a su fragilidad desde el punto de vista del origen socioeconómico, la educación es precisamente para ellos un medio de protección y equidad. A medida que aumentan sus calificaciones, sus condiciones laborales mejoran significativamente y las distinciones entre jóvenes vulnerables y no vulnerables se difuminan.

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¿Cómo podemos entonces mejorar sus posibilidades desde la escuela para completar la educación obligatoria o incluso pasar a ciclos formativos profesionales de grado medio que les permitan acceder al mercado laboral con ciertas garantías?

Deja tus estudios sin la ESO

En España, un título de ESO (educación secundaria obligatoria) te permite continuar un camino académico que te permita llegar a la universidad. Abandonar la ESO antes de finalizar dificulta el retorno al sistema educativo y extremadamente complicado encontrar trabajo. Muchos niños y niñas que no lo completan aceptan trabajos inseguros y mal remunerados (como mozo de almacén o personal de limpieza, por ejemplo). Si estos jóvenes regresan al sistema educativo, lo hacen principalmente a través de una formación profesional básica.

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La formación profesional en España se organiza en tres niveles:

Los Ciclos Formativos de Grado Básico (CFGB) están dirigidos a personas sin título de ESO y pueden acceder a puestos de trabajo como Auxiliar Administrativo.

Los Ciclos Formativos de Grado Medio (CFGM) requieren la posesión del título de ESO o la superación de una prueba de acceso específica y permiten ejercer como técnico en gestión administrativa, entre otras ocupaciones.

Los Ciclos Formativos de Grado Superior (CFGS) requieren un Bachillerato, un CFGM o una prueba de acceso específica, y permiten acceder a puestos que incluyen el de Técnico Superior en Administración y Finanzas.

FP básica, ineficaz

Los ciclos de nivel básico atraen a jóvenes que, tras abandonar la ESO, regresan al sistema educativo. Sin embargo, aunque muchos se matriculan en la formación profesional básica, pocos alcanzan esta cualificación profesional y un número menor continúa hasta el ciclo secundario de formación profesional; Por lo tanto, se cuestiona su eficacia para garantizar que estos jóvenes obtengan una fuerza laboral adecuada.

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Las posibilidades de emancipación de estos jóvenes disminuyen significativamente. Sus primeras experiencias laborales son muy inciertas, porque les resulta difícil encontrar trabajos temporales con alta rotación y bajos salarios.

Está demostrado que el acceso al mercado laboral a través de empleos precarios crea profundas “cicatrices” que condicionan negativamente la trayectoria profesional de los jóvenes, especialmente en el caso de aquellos que han salido de la ESO y proceden de entornos socioeconómicos vulnerables.

Esto afecta negativamente su proceso de consolidación como ciudadanos adultos y no les permite tomar decisiones importantes de vida, como formar una familia. Si carecen de una red de apoyo familiar o tienen dependientes que los cuiden, aumenta la probabilidad de caer en una situación de pobreza.

Formación profesional secundaria y superior, los caminos correctos para la equidad

El éxito profesional aumenta significativamente si los jóvenes han completado la educación secundaria o superior. En estos casos, aumenta la probabilidad de que estés empleado, tengas contrato por tiempo indefinido y recibas un salario superior a 1.000 euros (en 2019). El porcentaje de jóvenes vulnerables con contrato indefinido en su puesto de trabajo actual y con un salario superior a 1.000 euros es 40 puntos (por ciento) superior al de los que abandonaron la ESO sin titulación.

Además, cuando los jóvenes tienen una cualificación de educación profesional superior, las diferencias laborales entre los jóvenes vulnerables y no vulnerables prácticamente desaparecen. Por ejemplo, en ambos grupos, la proporción de contratos indefinidos es de alrededor del 64% y la de contratos de duración determinada, del 26%. Por tanto, la educación actuaría como un “escudo protector” contra la inseguridad laboral.

¿Cómo podemos reducir el abandono escolar prematuro entre los jóvenes que pertenecen a grupos socioeconómicamente desfavorecidos y ayudarlos a alcanzar un nivel secundario o superior de formación profesional?

Detección temprana y reorientación curricular

Detectar posibles dificultades educativas de los estudiantes al inicio de su carrera académica y ofrecer refuerzo a quienes lo necesiten es una forma obvia y efectiva de reducir el abandono. En la educación secundaria se pueden promover medidas de reorientación curricular que apliquen un enfoque más basado en habilidades que en conocimientos, como saber llevar las cuentas de las empresas en lugar de saber hacer cálculos matemáticos complejos.

En general, mejorar y fortalecer los servicios de orientación y seguimiento académico de los centros educativos, especialmente aquellos ubicados en barrios de nivel socioeconómico bajo, para que los jóvenes conozcan todas las oportunidades educativas que existen dentro de los diferentes ciclos de formación profesional y sus ventajas para el empleo.

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También sería necesario revisar los ciclos básicos y tratar de que los estudiantes sigan estudiando a través de ellos hasta obtener un título educativo apto para el empleo; por ejemplo como asistente administrativo.

Apoyo financiero y orientación profesional.

De la misma manera, se deben promover becas para jóvenes de nivel socioeconómico bajo en diferentes niveles de desarrollo profesional, tanto para aquellos estudiantes que siguen una trayectoria continua, como para aquellos que regresan al sistema educativo luego de haberlo abandonado previamente. En la medida de lo posible, se debe incrementar su número y monto para llegar a un mayor número de estudiantes y para que el dinero que reciben contribuya a su economía doméstica.

Finalmente, fuera del marco de la política educativa, se deberían promover servicios de orientación profesional para los jóvenes en su acceso al mercado laboral, con el fin de proporcionarles las herramientas, estrategias y contactos necesarios para obtener un empleo de calidad.


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