Crear emociones positivas puede ayudarnos a afrontar el estrés cotidiano

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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¿Conoces esos días en los que todo parece ir mal? La alarma no sonó, llegas tarde al trabajo, te peleas con tu amigo y, por si fuera poco, derramas café en tus pantalones recién lavados. Estos pequeños incidentes son parte del estrés diario que todos experimentamos.

Cuando estamos estresados, muchas veces asumimos que la solución es simplemente calmarnos. Pero la realidad es más compleja: la ciencia ha demostrado que utilizamos diversas estrategias para reducir las sensaciones desagradables que se producen en los momentos difíciles de la vida, ya sea reprobar un examen, perder algo importante o discutir con un ser querido.

¿Qué revela la ciencia sobre cómo gestionar el estrés?

Para gestionar las emociones desagradables utilizamos diferentes estrategias de regulación emocional. Uno de ellos es la reestructuración cognitiva, que implica cambiar la forma en que interpretamos una situación estresante, dándole un significado diferente.

Otra estrategia común es buscar apoyo social: hablar con alguien de confianza o pedir consejo puede hacer que los problemas sean más llevaderos.

La aceptación también es útil: implica permitirnos reconocer las emociones negativas sin intentar cambiarlas.

Y a veces basta con distraernos, por ejemplo viendo una película divertida, para darnos un respiro mental y recuperar el equilibrio emocional.

Estas cuatro estrategias, entre muchas otras, nos ayudan a gestionar nuestros altibajos emocionales de forma más eficaz. Pero ¿y si esto es sólo la mitad de la historia? Las últimas investigaciones científicas sugieren que fomentar las emociones positivas puede ser tan importante para afrontar el estrés como reducir las emociones desagradables.

¿Cómo te ayudan las emociones positivas a afrontar situaciones difíciles?

En 1997, la psicóloga Susan Folkman publicó un estudio longitudinal que investigaba la presencia de emociones tanto positivas como negativas durante uno de los eventos más estresantes que la mayoría de nosotros enfrentaremos en algún momento de nuestras vidas: la muerte de un ser querido. Durante dos años recopiló datos sobre los estados emocionales de los cuidadores. Aunque podríamos suponer que los participantes sólo reportarían altos niveles de emociones negativas en tal situación, podrían experimentar emociones positivas con la misma frecuencia, excepto en el período inmediatamente posterior a la muerte.

El hecho de que las personas puedan experimentar simultáneamente emociones positivas y negativas, incluso en situaciones de estrés intenso, desafía la visión tradicional de cómo afrontamos la adversidad. Desde este descubrimiento, han surgido nuevas perspectivas teóricas que muestran que las emociones positivas no sólo coexisten con el estrés, sino que también desempeñan un papel importante en la forma en que las personas se adaptan y recuperan. Sin embargo, hasta el momento no se ha investigado cómo la generación de estas emociones positivas afecta la forma en que afrontamos el estrés.

Nuestro último estudio, publicado en la revista Emotion, proporciona evidencia convincente de que generar emociones positivas juega un papel mucho más importante en el manejo del estrés de lo que se pensaba anteriormente. Seguimos a un grupo de participantes durante dos semanas, preguntándoles tres veces al día a través de una aplicación móvil cómo se sentían y qué estrategias utilizaban para gestionar su estrés diario. Las personas informaron su nivel percibido de estrés en diferentes situaciones a lo largo del día, ya fuera una situación laboral estresante, la fecha límite de un examen o la gestión de un horario familiar caótico.

Lo que encontramos fue que cuando las personas reportaban niveles más altos de estrés, tendían a usar más estrategias para generar emociones positivas en las siguientes horas, lo que a su vez se traducía en más emociones positivas y menos estrés al final del día.

¿Y cómo conseguimos aumentar las emociones positivas en la vida real? Puede ser tan sencillo como disfrutar de los pequeños placeres del momento presente, desde una taza de café caliente por la mañana hasta un suave estiramiento al despertar disfrutando del calor de tu cama. Puede significar encontrar alegría en momentos cotidianos, como cuando nuestra mascota nos invita juguetonamente a lanzar una pelota. A veces se trata simplemente de compartir una sonrisa o una risa con alguien cercano.

El estrés, ya sea intenso o leve, es una parte inevitable de nuestra vida diaria. Aun así, estos breves momentos que crean emociones positivas, aparentemente insignificantes, especialmente en un día estresante, nos ayudan a recuperarnos emocionalmente. Y pueden cambiar el curso de un día difícil.


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