El examen oral, actualizado: una alternativa a la evaluación en la era de la IA

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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Evaluar los conocimientos de los estudiantes no es el objetivo final del curso, sino una parte fundamental del propio proceso de aprendizaje. Es la única manera de que tanto alumnos como profesores entiendan cómo van progresando, qué fortalezas y oportunidades de mejora existen, y cuál es el aporte práctico de lo aprendido, entre otros aspectos.

Hoy en día, cuando tenemos acceso a Internet y a la inteligencia artificial, la evaluación oral es una alternativa interesante y con múltiples ventajas.

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¿Cuál es el significado de evaluación oral?

Las pruebas bien diseñadas, orales en lugar de escritas, permiten a niños y niñas, en cualquier etapa y tema, desarrollar las habilidades de diálogo, reflexión, pensamiento crítico y transformación personal necesarias para darle sentido a lo que han aprendido.

Se trata de pruebas orales, que no se limitan al tradicional examen oral (el profesor pregunta y el alumno responde), sino que también incluyen debates, disertaciones individuales y grupales, círculos de oratoria y realización de podcasts o vídeos.

Las principales ventajas de estas pruebas orales son el intercambio de puntos de vista y entendimientos disciplinares, el fortalecimiento de la escucha, la familiarización con el trabajo colectivo y la posibilidad de retroalimentación constante sobre lo que cada uno propone.

Ventajas de la evaluación oral

Las pruebas orales permiten superar la lógica tradicional de impartir conocimientos, modificando el papel del docente, que pasa a escuchar o dialogar, y del alumno, que pasa a explicar y discutir.

Para ello, es importante hacer preguntas sin una respuesta única o predeterminada. Tales preguntas nos invitan a estar atentos a los argumentos, a dialogar con ellos, y no al surgimiento de conceptos preestablecidos en la mente del docente.

Otro requisito básico es la documentación previa de niños y niñas con el fin de ampliar su comprensión de los contenidos que están trabajando, de modo que a la hora de expresar sus puntos de vista se apoyen en las fuentes consultadas y las presenten de forma explícita. En este caso, las tecnologías y la IA se utilizan como recursos para ampliar las consultas e investigaciones, porque no basta con replicar lo que muestran.

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Por supuesto, llegar a las propias conclusiones es fundamental en el proceso de evaluación oral, porque en ese acto de seleccionar los elementos centrales de los argumentos presentados se reafirma lo aprendido.

Motivación y capacidad.

El desafío que plantea la prueba de expresión oral en particular ayuda a los estudiantes a verse a sí mismos con mayor capacidad y motivación, en la medida en que reconocen que consolidar sus propios argumentos es un proceso que requiere preparación, consultar diferentes fuentes, comparar perspectivas y dialogar con otros.

En este marco, generar rúbricas de evaluación, en las que los docentes expliquen con anticipación qué criterios tendrán en cuenta, es un buen recurso para reducir la ansiedad ante la prueba oral y establecer el hábito de preparación al hablar en un ambiente académico.

Posible en todos los entornos educativos

La evaluación oral no tiene por qué suponer convertir el examen escrito en oral, ni tampoco tiene que consistir exclusivamente en calcular los contenidos que se han cubierto en un determinado periodo de tiempo.

Más bien, se trata de crear un espacio para que los estudiantes justifiquen sus propuestas de trabajo, expliquen los procesos y procedimientos que les permitieron llegar a los resultados obtenidos, compartan sus inquietudes e identifiquen sus errores, al tiempo que propongan posibles soluciones para corregirlos.

Por ejemplo, ante una cuestión teórica que se está trabajando en señas, el profesor puede sugerir a sus alumnos que hagan un círculo de palabras, para que allí, colectivamente, cada uno presente su perspectiva a sus compañeros. Posteriormente, los alumnos se organizarán en subgrupos para proponer posibles soluciones, que tendrán que compartir y explicar nuevamente al grupo.

En ese círculo de palabras, el docente presta atención a lo que presentan sus alumnos, formula preguntas para buscar aclaraciones o insights, pide reelaborar una idea cuando no está clara y determina la transformación de pensamiento que se produjo en niños y niñas, al tiempo que adapta sus discursos a la rúbrica de evaluación ya establecida.

Preguntas sobre educación

Con casos de estudio, talleres o dinámicas de juego en el aula podrás experimentar una forma de aprender que va más allá de repetir lo leído en un texto o respondido por un chatbot.

Las evaluaciones orales, de esta manera, permiten avanzar en la educación de preguntas, más que en la educación de respuestas, y entender los espacios educativos como lugares no sólo para la enseñanza, sino también para el estudio, el debate y la reflexión.


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