Elección: pensar en el mundo

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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En las películas de Gladiator siempre se ha puesto mucho énfasis en el “sueño de Roma” de Marco Aurelio, la idea de un imperio más cercano a una democracia actual que a la Roma de su época.

Sin embargo, hace un año José A. Delgado escribió que su gobierno no estuvo influenciado por sus problemas éticos personales, sino por la tradición que heredó. En público era un emperador despiadado, pero en privado era un filósofo estoico. Delgado, sin embargo, señaló que “sus creencias ciertamente no guiaron sus decisiones políticas, pero quizás prepararon su actitud para afrontarlas”.

Así, como si fuéramos Marco Aurelio, seguimos sus pasos.

En este punto es bueno recurrir a Hannah Arendt. La “banalidad del mal” que descubrió entre los funcionarios que llevaron a cabo el Holocausto todavía está presente hoy en conflictos como el de Gaza. Además, siguen siendo relevantes sus reflexiones sobre la mentira en política y el efecto que tuvo en los ciudadanos. El peligro de los delirios, según Arendt, no es sólo que las personas no creen en quienes engañan, sino también en que lo hacen en los hechos que nos definen como sociedad, una historia que, amenazada, pierde su significado.

Estamos hablando mucho de acogida estos días, tanto por las noticias recientes en España (geniales) como por las noticias que llegan desde Estados Unidos (brutales). Hace un momento discutimos la hospitalidad desde un punto de vista filosófico y analizamos cómo ha sido un tema central en la narrativa estadounidense. Los tiempos han cambiado un poco. Hace unos meses, hablando de inmigrantes, Elon Musk dijo que la empatía será la ruina de Occidente. A pesar de sus teorías, la empatía es una fuerza que define la condición humana.

Es más, hay pensadores que defienden que la verdadera hospitalidad no consiste sólo en abrir los brazos a un extraño, sino también en crear la posibilidad de que quienes emigran, obligados por las circunstancias, puedan regresar a casa y encontrar allí hogares reales y prósperos.

Lo bueno de los filósofos es que definen conceptos después de pensar, hablar y discutir. La Escuela de Salamanca, cuyo quinto aniversario se celebra este año, resolvió muchos dilemas de su época, y algunas de sus conclusiones son extrapolables a los conflictos actuales. Por ejemplo, la definición de lo que es una “guerra justa”. Como ellos, debemos mantener viva la capacidad de dialogar con quienes piensan diferente. Por eso es bueno aprender de los antiguos griegos cuándo hablar, cuándo oponerse y cuándo escuchar en foros públicos.

En última instancia, la esperanza es que, en el fondo, todos tengamos lo mismo en mente: el bien común.


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