España necesita reformar más de siete millones de viviendas: cómo planificar una rehabilitación energética realista

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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Las viviendas desempeñan un papel clave en el cumplimiento de los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero. En la Unión Europea, representan alrededor del 26% del consumo final de energía.

En España, el 75% de los edificios son ineficientes y su antigüedad media ronda los 43,5 años. La ola de rehabilitación que necesitan ya está en marcha, pero ¿se está implementando adecuadamente?

Renovar el 43% de los edificios menos eficientes

Las ayudas a la rehabilitación se conceden en función del ahorro energético previsto y en los últimos años se han intensificado los esfuerzos para rehabilitar el parque construido.

En el periodo 2020-2023 se realizaron anualmente aproximadamente 540.000 reformas habitacionales según el borrador del Plan Nacional de Rehabilitación de la Edificación (PNRE). Para 2050, el objetivo es renovar el 43% de los edificios menos eficientes (más de siete millones de viviendas).

El PNRE destaca que la vivienda social es esencial para garantizar una transición energética justa y reducir la pobreza energética. En esta línea va la reciente creación de la Entidad Estatal de Vivienda y Suelo CASA47, que garantizará el acceso universal a una vivienda digna y adecuada.

En Euskadi esta función la desempeña Alocabide, SA, que gestiona más de 30.000 viviendas. En los últimos años, Alokabide ha impulsado reformas clave para mejorar la habitabilidad y reducir el consumo energético de su parque.

¿Qué tipo de reformas necesitan las casas?

El consumo energético del hogar se debe a la calefacción, al consumo de agua caliente y a la electricidad para iluminación y electrodomésticos. Las reformas más habituales pasan por mejorar el aislamiento y renovar los cristales, sustituir los sistemas de calefacción y agua caliente sanitaria por otros más eficientes e incorporar fuentes de energía renovables.

Según el grado de intervención, hablamos de reformas ligeras, cuando se reforman varias zonas de la vivienda, o de reformas profundas, que pueden conseguir un ahorro energético de hasta el 80%.

Entre 2020 y 2023, de las 540.000 rehabilitaciones anuales, sólo unas 31.500 fueron profundas, menos del 10%. Sin embargo, gracias a estas actuaciones se estima que el consumo energético del parque residencial se ha reducido un 7% en los últimos años.

La hoja de ruta establece objetivos ambiciosos para los próximos años, que incluyen reducir las emisiones en un 45% para 2030 y lograr una flota libre de emisiones para 2050.

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La diferencia entre el consumo de energía teórico y real.

Sin embargo, estas estimaciones no pueden tomarse literalmente. Cuando se planifica la remediación, la reducción esperada en el consumo se calcula con perfiles de uso estándar o teóricos. Sin embargo, resultó que el consumo real, especialmente en calefacción y agua caliente, difiere mucho del teórico. Esto se conoce como brecha de rendimiento energético (EPG).

Varios estudios realizados en edificios terciarios y viviendas particulares han cuantificado que el consumo real puede ser entre dos y cinco veces superior al teórico. Esto afecta a las estimaciones de ahorro: si la vivienda consume más de lo previsto, la reducción conseguida tras la rehabilitación será mayor en términos absolutos. Sin embargo, en estudios realizados en el fondo de vivienda social de Euskadi esto no ocurre, sino que se constata que el consumo real está entre 0,3 y 2,3 veces el teórico.

En otras palabras, algunas de estas viviendas utilizan menos energía de la teóricamente esperada. En estos casos, las estimaciones de ahorro posteriores a la rehabilitación pueden ser demasiado optimistas.

El impacto de la diferencia entre un usuario estándar y un usuario de vivienda social en la evaluación del ahorro energético anual por vivienda rehabilitada. Pablo Hernández-Cruz, CC BI-SA

En otras investigaciones, hemos descubierto que si no se tiene en cuenta el consumo real, la diferencia entre la reducción de energía real y la estimada puede ser de hasta 22 puntos porcentuales. Esto no sólo cambia las previsiones de reducción de energía o de emisiones, sino también las expectativas de ahorro económico: una acción diseñada para reducir significativamente la factura energética puede no lograrlo si el consumo actual ya es inferior al esperado.

Además: ¿no tenemos ya suficientes edificios? El desafío de un mejor uso de la electricidad

Cómo mejorar las estimaciones de ahorro energético

En el sentido global del Parque Público de Euskadi, según el escenario de rehabilitación profunda, el ahorro real podría estar sobreestimado en unas 2.500 toneladas de CO₂ o unos 12.000 MWh al año. El problema es que afinar estas predicciones es complejo. Incluye la realización de simulaciones energéticas detalladas y calibradas basadas en datos reales de consumo energético.

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Para resolver esto, nuestro artículo propone una metodología simplificada para una evaluación más confiable del impacto de la rehabilitación. De esta manera, nos aseguramos de no quedarnos cortos en nuestras ambiciosas predicciones de ahorro energético. La herramienta está a disposición de los agentes del sector, ya que sólo requiere datos simplificados sobre el consumo de calefacción y agua caliente sanitaria y el certificado de eficiencia energética del edificio.

La metodología propuesta sigue los siguientes pasos:

Calcule la brecha entre el consumo de energía real y teórico utilizando el consumo real recopilado y el certificado de eficiencia energética.

Proponer una medida de rehabilitación adaptada a las necesidades reales del usuario.

Calcula el ahorro teórico utilizando el certificado de eficiencia energética.

Aplicar la metodología propuesta para obtener una estimación más realista de las reducciones de energía y emisiones.

Un esquema para ajustar la estimación del ahorro energético anual por vivienda a la realidad del usuario

Resumen de la metodología propuesta para ajustar la estimación de ahorro energético anual por vivienda a la realidad del usuario. Pablo Hernandez-Cruz, CC BI-SA Rehabilitación con conciencia

El hecho de que podamos fallar en las valoraciones de la rehabilitación energética de las viviendas sociales no significa que no necesiten ser rehabilitadas, al contrario. Esto significa que es necesario hacerlo con el conocimiento de la realidad.

Nuestro estudio también muestra que comprender el consumo real ayuda a identificar qué medidas mejorarán el confort de los usuarios en interiores. Saber cómo viven las personas y cuáles son sus necesidades nos permite diseñar intervenciones más efectivas encaminadas a mejorar sus condiciones, más allá del ahorro y las emisiones teóricas.


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