Experiencias de entretenimiento inmersivas: disfruta del streaming más allá de películas y series

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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Netflix, Prime Video o Movistar+ se han convertido en protagonistas de nuestro día a día, al igual que los costes fijos mensuales. Hace unos años, el boom de las plataformas de streaming marcó el comienzo de una era que nos prometía un paraíso de entretenimiento audiovisual casi ilimitado. Desde entonces, la pregunta “¿Qué veremos esta noche?” Se replicó en todos los hogares con una viralidad sorprendente.

Sin embargo, esa época dorada que se vivió tras la pandemia dio paso a una jungla competitiva. Existe un enorme exceso de oferta de contenidos que ha creado un verdadero caos y dificultades en el sector. La verdadera batalla ya no es por el catálogo más grande, sino por ganar los bienes más escasos y preciados: el tiempo y la atención de la audiencia (que se traduce en ingresos).

Este espejismo de abundancia infinita chocó con dos realidades insuperables: nuestras limitadas horas de ocio y nuestros limitados presupuestos familiares. Las plataformas lo saben y su reacción marcó el fin de una era. Los aumentos de precios, las restricciones a las cuentas conjuntas y la normalización de la publicidad son síntomas de un modelo que había que reinventar.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, según el Barómetro OTT de GECA (2025), más del 70% de los usuarios mantienen suscripciones a diversos servicios y su consumo aumenta durante el periodo vacacional, cuando tienen más tiempo libre. El hogar y la televisión destacan como lugar y dispositivo de visualización deseable.

¿Cuántas plataformas tenemos en casa? Ivan Marc/Shutterstock Un regalo marcado por alianzas estratégicas

En este nuevo entorno, la estrategia más común es dejar de ver a los competidores como rivales y considerarlos como aliados. Las plataformas se han dado cuenta de que no vivimos en tiempos de llaneros solitarios y han comenzado a formar alianzas. Parece que la exclusividad de contenidos ya no es suficiente para lograr la sostenibilidad. Por ejemplo, el acuerdo comercial de Disney+ con Atresmedia (Atresplayer) demuestra que ha pasado de la guerra del streaming a la supervivencia colaborativa. De esta manera, se crean ecosistemas donde diferentes marcas conviven y se integran para ofrecer paquetes más atractivos y diversos.

En un contexto global, estas alianzas estratégicas han permitido a empresas de diferentes industrias, como la audiovisual y la musical, colaborar de forma transversal. Así demuestra el acuerdo entre Netflix y Spotify, que incorpora al catálogo del primero los vídeo podcasts de mayor éxito de este último. Este caso materializa la cooperación entre los dos gigantes del streaming y demuestra la compleja posición competitiva en la que permanecen las marcas locales.

Paralelamente al fenómeno que viven los operadores de televisión tradicionales, que ahora también ofrecen sus contenidos bajo demanda, las empresas de streaming se asemejan cada vez más a la televisión lineal.

Algunos elementos que parecían obsoletos vuelven con fuerza: los canales lineales online están en auge –muchos de ellos gratuitos y financiados con publicidad (FAST TV: Free Ad-Supported Television)–, se generalizan los estrenos semanales de capítulos siguiendo las pautas de una serie de televisión, se apuesta por el live streaming, la magia, sobre todo. Tal es la relevancia de esto último en el futuro inmediato del streaming que Netflix está desarrollando una herramienta que permite realizar votaciones en tiempo real, mejorando la interactividad.

El fenómeno del streaming de eventos deportivos o la transmisión en vivo de Operación Triunfo en Prime Video reflejan esta nueva realidad. La primera temporada del talento musical de la plataforma, en 2023, se convirtió en el estreno más visto de su historia.

La segunda edición de 2025 también demostró que el evento televisado es el arma perfecta para generar conversación social y atraer a las generaciones más jóvenes, como Z. Su éxito radica en una fórmula híbrida: la emoción de un evento en vivo amplificada por un canal gratuito de YouTube y una conversación constante en redes como TikTok. Se crea así un puente perfecto entre la televisión tradicional y el lenguaje audiovisual de las nuevas audiencias y medios interactivos.

Historias que escapan de la pantalla

La reconversión de las marcas de streaming en emprendimientos sostenibles no sólo se logra desde los parámetros clásicos del negocio televisivo, sino que es necesario superarla. El objetivo es conseguir que las historias escapen de la pantalla y se integren en nuestras vidas a través de experiencias inmersivas que generen lealtad (engagement). Aquí es donde la diversificación se convierte en una herramienta increíblemente poderosa.

Un diseño en el que están dibujados muchos personajes de Stranger Things.

Stranger Things es más que un programa de Netflix, es una propiedad intelectual. netflix

Por ejemplo, Netflix ha ampliado sus universos ficticios a los videojuegos móviles. Ahora es posible jugar en los mundos de series populares como Stranger Things o Black Mirror, e interactuar con la televisión en fiestas grupales al estilo de los juegos tradicionales.

Esta expansión va aún más lejos cuando los protagonistas de títulos ficticios se convierten en iconos, como es el caso de The K-pop Warriors. Se han convertido en un fenómeno de éxito a nivel mundial y han dado el salto a la industria de la música y los videojuegos. Así que los cantantes coreanos ahora son personajes del famoso Fortnite.

Además, la banda sonora de la película también protagonizó esta expansión transmedia. Las canciones del grupo de animación lideran las principales listas musicales, como Billboard o Los 40 Principales. La banda de música ficticia se encarna como un grupo de cantantes reales (HUNTR/X) que visitan los programas de televisión más vistos, como The Tonight Show (NBC) de Jimmy Fallon en Estados Unidos. Queda por ver cómo se realizará su gira mundial y si en el escenario conviven protagonistas virtuales y humanos, creando un fenómeno absolutamente nuevo.

HUNTR/X actúa en The Tonight Show con Jimmy Fallon.

Debido a su éxito, estos guerreros cantantes tienen líneas que están causando sensación en todo el mundo. Gracias a HUNTR/X, el k-pop (pop coreano) ya no es sólo un fenómeno de adolescentes y adultos jóvenes. También se hizo popular entre el público infantil, ampliando su audiencia potencial y su potencial de comercialización comercial.

En resumen, la estrategia no se trata de publicitar una sola película, juego o suscripción. La clave es construir marcas globales, generar ingresos recurrentes a partir de los derechos de autor y fomentar un fenómeno de fans cuya lealtad sustenta el éxito. Todo ello impulsado por la inteligencia artificial, cada vez más presente e invisible en todos los ámbitos de la industria del entretenimiento. La IA promete servicios audiovisuales hiperpersonalizados que no sólo se ven, sino que también se experimentan. Pasaremos de preguntar “¿qué veremos esta noche?” a “¿qué estamos experimentando esta noche?”


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