Grandes sentimientos: cinco maneras en que los padres pueden ayudar a sus hijos a aprender a regular sus emociones

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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La crianza de los hijos puede ser difícil y especialmente abrumadora cuando los niños tienen emociones fuertes, como ira, frustración o entusiasmo, que no siempre pueden regular por sí solos.

Aunque los niños pueden tener dificultades para controlar las emociones fuertes, los padres desempeñan un papel clave ayudándoles a afrontarlas.

Basándonos en nuestro trabajo con niños y familias, compartimos consejos y recursos prácticos para ayudar a los padres a apoyar a sus hijos durante los altibajos emocionales: los grandes sentimientos.

Desarrollo del procesamiento de emociones.

Los niños no nacen sabiendo cómo regular sus sentimientos; es una habilidad que aprenden a medida que crecen. La capacidad de procesar emociones a menudo se aprende a través del modelaje, incluido observar a sus padres lidiar con sus propias emociones.

En la infancia vemos que el llanto de un bebé es una forma de comunicación emocional. Por ejemplo, así es como los bebés les hacen saber a sus padres que tienen problemas, como tener hambre o necesitar un cambio de pañal.

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Cuando son niños pequeños, los niños suelen experimentar emociones nuevas y más complejas que no siempre pueden identificar. Por ejemplo, un niño de dos años puede sentirse enojado y celoso cuando le presentan a su nuevo hermano porque de repente la atención de los padres se centra en el bebé y no en ellos. Con una comprensión limitada de sus grandes emociones, pueden actuar dirigiendo su enojo hacia su hermanito o sus padres.

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A medida que los niños crecen, desarrollan gradualmente sus propias habilidades para gestionar los grandes sentimientos. Los padres pueden ayudar a construir el “conjunto de herramientas emocionales” de sus hijos modelando buenas estrategias de regulación de las emociones y enseñándoles explícitamente estas habilidades.

Los grandes sentimientos no son necesariamente negativos. Los niños suelen tener dificultades para regular emociones grandes y positivas, como la excitación o la alegría.

Cómo pueden ayudar los padres

Hay varias maneras en que los padres pueden ayudar a sus hijos a aprender a manejar los grandes sentimientos.

Mantenga la calma. Los niños son sensibles a las emociones de los adultos que los rodean. Cuando sea posible, abordar los grandes sentimientos de su hijo con una presencia tranquila puede ayudarlo a sentirse seguro y apoyado. Por supuesto, mantener la calma no siempre es fácil, especialmente en medio de un momento estresante. Muchos cuidadores sienten que las emociones fuertes pueden ser contagiosas o abrumadoras.

Acercarse a un niño que está experimentando grandes sentimientos con una presencia tranquila puede ayudarlo a sentirse apoyado. (Imágenes falsas/Unsplash)

Si nota esto en usted mismo, puede ser útil tomar un breve descanso. Respirar lenta y profundamente, salir de la habitación por un momento (si es posible) o alejarse de su hijo para darse tiempo a ordenar sus propias emociones puede ser un reinicio valioso.

Elogie el comportamiento positivo. Detectar, reconocer y reforzar el comportamiento positivo es increíblemente importante. Si bien es natural reaccionar ante conductas desafiantes negativas, es igual de importante (si no más) reconocer cuándo su hijo está manejando bien sus emociones. Se ha demostrado que reforzar estos comportamientos positivos reduce el número y la intensidad de los arrebatos negativos con el tiempo.

Identificar y validar emociones. Después de que el niño se haya calmado tras una reacción emocional intensa, puede ser útil que los padres identifiquen explícitamente lo que el niño estaba sintiendo; por ejemplo, “Sé que estás enojado y triste porque no puedes comer una galleta antes de cenar”. Al identificar los sentimientos, los niños aprenden poco a poco a reconocer sus propias emociones. Este es un primer paso importante para saber qué habilidades utilizar para calmarse.

Por ejemplo, cuando un niño reconoce que está enojado, puede saber que respirar profundamente lo hace sentir mejor. Esto también puede ayudar a los niños a sentir que están en un ambiente cómodo donde realmente pueden expresar lo que sienten. El uso de una rueda o gráfico de emociones que nombre e ilustre las expresiones faciales de una variedad de emociones puede ayudar a padres e hijos a identificar y validar emociones.

Práctica. Aprovecha para enseñar a tus hijos sobre emociones fuera de sus propios sentimientos. Por ejemplo, reconocer emociones se puede convertir en un juego haciendo diferentes muecas y preguntándole al niño qué emociones cree que estás sintiendo. Los padres también pueden hacer una pausa mientras leen libros y preguntarles a sus hijos qué podrían sentir los personajes. El Centro para la comodidad en la salud mental de la primera infancia de la Universidad de Georgetown ha compilado una lista extensa de actividades que pueden ayudarlo a enseñarle a su hijo sobre las emociones en la vida cotidiana.

Finalmente, sepa cuándo pedir ayuda adicional. Las rabietas, los arrebatos y las manifestaciones emocionales son muy comunes en los años preescolares y preescolares. Los niños pequeños todavía están desarrollando los sistemas cerebrales que apoyan la autorregulación. Sin embargo, si los arrebatos del niño son inusualmente intensos, frecuentes o prolongados, puede ser útil apoyo adicional, por ejemplo de un médico de familia o un pediatra.


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