La evolución de los cuidados: de la higiene animal a la prevención de la violencia de género

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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Imaginemos esta escena: una chica se prepara para salir y su pareja le dice que no se maquille, que no se vista “así”, que “no hace falta estar tan guapa para los demás”. Puede parecer un ejemplo anecdótico de “celos románticos”, pero desde la biología es todo lo contrario.

En este hilo de

En casi todos los vertebrados existe el acicalamiento, acicalamiento o aseo, un comportamiento animal con funciones esenciales: cuida la piel y las estructuras protectoras (pelo, uñas, plumas, escamas), mantiene limpias las aberturas del cuerpo (boca, orejas, zonas genitales, etc.) y facilita el buen funcionamiento del organismo.

Es, en esencia, una estrategia de autocuidado y autoestima corporal. Aunque se originó para eliminar parásitos y mantener la integridad de la piel, el aseo ha evolucionado para transmitir también información sobre salud, estado de ánimo, vitalidad y forma física.

Ese mensaje llega a amigos, competidores, depredadores y, por supuesto, a posibles parejas sexuales.

Mucho más que verse bonita

En las especies sociales, este comportamiento ha evolucionado para fortalecer los vínculos y facilitar la cooperación, aspectos que inciden directamente en la supervivencia y el éxito reproductivo porque fortalecen la confianza y la cercanía, favorecen la cooperación y la reconciliación y consolidan vínculos emocionales duraderos.

Los gatos son un ejemplo de alcalinización mutua. Matija, vía Wikimedia Commons, CC BI

En los primates, el acicalamiento social o aloacicalamiento es un acto con patrones claros: los padres acicalan a sus hijos, los individuos acicalan a otros como gesto de amistad o alianza, y las parejas utilizan el acicalamiento para fortalecer su vínculo.

En los bonobos y chimpancés, nuestros parientes más cercanos, el acicalamiento suele preceder o seguir al apareamiento y funciona como un auténtico ritual de intimidad. Algunos estudios sugieren que los besos humanos pueden haber evolucionado a partir de estos rituales de limpieza mutua de los primates.

Del aseo a la decoración

Dos chimpancés juntaron sus labios.

Un gesto de caricia similar al beso en los chimpancés.

El aseo ha adquirido dimensiones culturales en el ser humano, manifestándose en rituales y dando origen a todo, desde productos de higiene y cuidado personal hasta cosméticos, adornos y adornos (pelo, maquillaje, joyas, moda). Tiene un fuerte carácter simbólico y cultural, pero conserva sus objetivos biológicos: mostrar respeto por uno mismo y salud al grupo.

Muchos de los adornos culturales que usamos tienen un significado sexual específico, resaltando los rasgos sexuales secundarios que ya están presentes en nuestra anatomía. Por ejemplo, en los hombres, recortar el cabello y la barba o usar ropa que enfatice los hombros y los músculos. Para las mujeres, mantenga el cabello largo y arreglado, tenga la piel suave o use ropa que acentúe sus caderas.

Personajes clásicos de Disney: Megara y Hércules

Personajes clásicos de Disney: Megara y Hércules. Estas decoraciones no son para niños.

Son perjudiciales en la infancia y se reservan para la edad adulta porque pueden facilitar una dinámica abusiva conocida como acicalamiento. No es casualidad que este término anglosajón, utilizado para describir el proceso de manipulación en el abuso sexual infantil, signifique literalmente “grooming”. Es una forma de control que tiene graves consecuencias para el bienestar de los menores.

Se ha demostrado que la hipersexualización en la primera infancia es muy perjudicial y parece tener una base en la selección natural.

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Autoestima, atracción sexual y regalos para parejas

En nuestra especie, la autoestima de una persona y la eficiencia biológica percibida son una parte esencial de su atractivo sexual. Por este motivo, los regalos relacionados con el aseo como perfumes, ropa favorecedora o íntima, maquillaje, joyas o servicios de belleza son tan habituales en las relaciones.

En condiciones de salud, estos regalos se entienden como un mensaje: “Quiero que te sientas bien, fuerte, atractivo, seguro”.

¿Por qué evitar el acicalamiento de pareja?

Volvamos a la escena del vídeo: el joven le pide a su pareja que no se disfrace para salir, porque “llama la atención”. Cuando intentas controlar los cuidados de tu pareja, atacas su autoestima y dignidad, lo que es un indicio de violencia psicológica que muchas veces desemboca en violencia machista.

Desde la biología evolutiva y la psicología de la sexualidad, esta conducta indica una clara disfunción sexual y emocional porque socava el valor social de la mujer, su dignidad y su imagen en el grupo y perjudica indirectamente a cualquier descendencia común, minando el estatus de la madre.

El modelo de selección sexual supone que quien soporta el mayor coste reproductivo (la hembra) es quien elige la pareja. Los hombres, por el contrario, se desviven por demostrar que serán una buena inversión para compensar los costes del embarazo, el parto y la reproducción.

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Ritual de cortejo del pavo real. Wikimedia Commons

Desde un punto de vista evolutivo, no es fácil justificar que una mujer mantenga una relación con un hombre que daña su imagen social y su bienestar. Para comprender este comportamiento, debemos considerar los factores culturales y sociales que normalizan el control sobre el cuerpo femenino. Algunas creencias románticas basadas en la posesividad y los celos, por ejemplo, normalizan el control y la sumisión en la pareja. A ello también puede contribuir la falta de modelos saludables de relaciones emocionales-sexuales.

De la inseguridad masculina a la violencia machista

Comportamientos como los del vídeo anterior no son saludables y se basan en una base cultural perversa, desde estereotipos que fomentan inseguridades en los niños sobre su atractivo y su capacidad para “mantener” una pareja, hasta modelos masculinos que recurren al chantaje emocional, la vigilancia, el control y la humillación, hasta modelos femeninos que premian la sumisión y la reputación.

Estos comportamientos hacen imposible una relación sana y, a menudo, representan un punto de partida para el abuso psicológico y la violencia sexista sistemática.

Claves de la intervención educativa y clínica

Podemos pensar en la responsabilidad de la familia, y en algunos casos esto es cierto. Pero hoy la principal influencia proviene de las redes sociales y los creadores de contenidos, la música y los vídeos, y la pornografía violenta fácilmente disponible.

Estas referencias normalizan comportamientos disfuncionales como el control y los celos como pruebas de amor, el mito del amor destinado y la violencia física y sexual como “juego” o “fantasía”.

Para las familias y los profesionales de la educación y la salud mental, algunas áreas de trabajo específicas pueden ser:

En conclusión, la biología sexual evolutiva nos ayuda a identificar, comprender y prevenir la influencia de la cultura en los rituales sexuales humanos y la construcción corporal de niños y adolescentes. Su integración en programas de psicología, psicopedagogía y sexología ayudaría a implementar intervenciones más efectivas contra la violencia de género.


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