Los directores ejecutivos que sufren desastres naturales tienen más probabilidades de liderar lugares de trabajo más seguros

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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Cada año, millones de trabajadores resultan heridos o mueren en el trabajo, con enormes costos humanos y económicos. El impacto socioeconómico de la seguridad en el lugar de trabajo es difícil de evitar y representa un desafío importante para los gobiernos y las organizaciones.

Solo en Estados Unidos, en 2023 se producirán más de 2,6 millones de lesiones laborales. Estos incidentes provocaron un costo económico estimado de 176 mil millones de dólares y la pérdida de alrededor de 103 millones de días laborales, según datos nacionales.

En Canadá, un informe reciente estimó el costo económico de las lesiones en el lugar de trabajo en 29.400 millones de dólares, cifra incluso mayor que en Estados Unidos si se tiene en cuenta el tamaño de la población.

Un gran conjunto de investigaciones muestra que las presiones externas dan forma a la seguridad en el lugar de trabajo, siendo las finanzas, la aplicación de las regulaciones y la gobernanza corporativa los factores clave. Sin embargo, la evidencia emergente apunta a la influencia del propio liderazgo corporativo, particularmente el “tono en la cima” establecido por los directores ejecutivos (CEO).

Estudios anteriores sugieren que ciertos rasgos ejecutivos pueden socavar la seguridad. El exceso de confianza, los incentivos salariales basados ​​en la equidad y el cumplimiento normativo pueden influir en las políticas de seguridad, a menudo de forma negativa. Lo que sigue siendo menos explorado es el papel de los rasgos de personalidad y los antecedentes del director ejecutivo. Nuestro estudio reciente buscó llenar ese vacío.

Adversidad temprana y toma de decisiones ejecutivas

Nuestro estudio examinó si las experiencias formativas de los directores ejecutivos ayudan a explicar las diferencias en los resultados de seguridad en el lugar de trabajo.

Nuestro análisis se centró en más de 500 directores ejecutivos de importantes corporaciones estadounidenses entre 2002 y 2011. Identificamos dónde vivió cada director ejecutivo entre las edades de cinco y 15 años y comparamos esta información con evidencia a nivel de condado de desastres naturales que causaron daños económicos significativos.

Los directores ejecutivos en el decil más alto de daños económicos relacionados con desastres fueron clasificados como personas que habían experimentado una experiencia traumática temprana.

Luego evaluamos si dicha exposición conducía a un mejor desempeño en materia de seguridad en el lugar de trabajo. Medimos esto utilizando datos gubernamentales sobre lesiones y enfermedades, calculados según el número total de horas trabajadas por los empleados.

Las empresas dirigidas por directores ejecutivos que crecieron en medio de desastres naturales invierten más en seguridad y reportan menos lesiones. El incendio Garnet arde en el Bosque Nacional Sierra, California, el 8 de septiembre de 2025. (Foto AP/Noah Berger)

Después de tomar en cuenta los atributos de las empresas y de los directores ejecutivos, descubrimos que las empresas dirigidas por directores ejecutivos que crecieron en medio de desastres graves (como inundaciones, huracanes o terremotos) informaron significativamente menos lesiones en el lugar de trabajo que empresas comparables (alrededor de un 24 por ciento menos, en promedio).

Pruebas adicionales revelaron que tales resultados no eran el resultado de las preferencias de aversión al riesgo de los directores ejecutivos. Más bien, las diferencias parecen reflejar diferentes opciones de gestión.

Cuando el carácter cuenta más

Una explicación plausible para nuestros hallazgos radica en cómo la adversidad temprana moldea los valores. Experimentar un desastre en la infancia puede fomentar la empatía y el sentido de responsabilidad hacia los demás.

En un entorno corporativo, estas tendencias prosociales pueden motivar a los directores ejecutivos a traducir su empatía en acciones organizacionales concretas que prioricen el bienestar de los empleados. Estos incluyen mejorar los estándares de seguridad, invertir en capacitación en seguridad para los empleados o adoptar tecnologías diseñadas para reducir los riesgos en el lugar de trabajo.

Es importante destacar que estos efectos tuvieron matices. El vínculo entre la exposición a desastres en los primeros años de vida y la seguridad en el lugar de trabajo fue más fuerte cuando los directores ejecutivos tenían más poder en relación con sus juntas directivas, enfrentaban una intensa presión para cumplir objetivos de ganancias o trabajaban en industrias con menos representación sindical.

En tales entornos, los valores personales y el carácter del director ejecutivo pueden ser más importantes. Los líderes que han experimentado desastres a temprana edad parecen más dispuestos a proteger a los trabajadores, incluso cuando sea costoso o inconveniente.

De acuerdo con esta interpretación, también encontramos que las empresas dirigidas por estos directores ejecutivos tenían más probabilidades de realizar cambios operativos concretos relacionados con lugares de trabajo más seguros, incluida la inversión en programas de salud y seguridad y la reducción de cargas de trabajo excesivas para los empleados, prácticas comúnmente asociadas con tasas de lesiones más bajas.

Implicaciones para la gestión y las políticas

La adversidad temprana no produce automáticamente mejores líderes, ni la historia personal debería reemplazar la regulación, la aplicación de la ley o la negociación colectiva. Sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que el liderazgo está determinado no sólo por la capacitación y los incentivos, sino también por la vida misma.

Los hallazgos son dignos de mención desde una perspectiva de gestión, liderazgo y sociedad porque sugieren que hay algunos líderes corporativos que están dispuestos a enfrentar restricciones financieras a corto plazo y resistencia corporativa para hacer que los lugares de trabajo sean más seguros.

Para las juntas directivas, los inversionistas y los formuladores de políticas, comprender las experiencias formativas de los líderes puede ofrecer nuevos conocimientos sobre quién tiene más probabilidades de poner realmente en primer lugar la seguridad de las personas.

En una era en la que la responsabilidad corporativa es cada vez más analizada, quién dirige las empresas puede tener consecuencias tangibles para millones de trabajadores.


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