Con Internet y su amplia disponibilidad, muchos de nosotros tenemos un asiento de primera fila ante el sufrimiento y la muerte generalizados en todo el mundo por primera vez en la historia, incluso cuando no nos vemos directamente afectados.
Vivimos en lo que los científicos describen como una “policrisis”: un conjunto de crisis interconectadas que se agravan y refuerzan entre sí. El cambio climático está intensificando los desplazamientos y los conflictos, la inseguridad económica está alimentando el extremismo político y las emergencias de salud pública están exponiendo la desigualdad estructural.
Pero las investigaciones en psicología y ciencia cognitiva sugieren que hay formas de combatir esto y recuperar la atención.
Nadie tiene entre 20 y 30 años y se ve igual. Tal vez esté ahorrando para una hipoteca o simplemente tenga dificultades para pagar el alquiler. Tal vez estés navegando por aplicaciones de citas o intentando descubrir el cuidado de los niños. Cualesquiera que sean sus desafíos actuales, nuestra serie Quarter Life tiene artículos para compartir en un chat grupal o simplemente para recordarle que no está solo.
El modelo de negocio de la ira
Desarrollar una conciencia crítica sobre cómo funcionan los sistemas digitales es un primer paso importante. Esta sensación de abrumador se ve deliberadamente reforzada por la forma en que se diseñan las plataformas digitales y sus algoritmos orientados a las ganancias.
Muchos de nosotros nos conectamos a Internet para lidiar con el estrés o escapar, pero el contenido que capta nuestra atención de manera más efectiva a menudo lo empeora.

Las investigaciones muestran que los usuarios de las redes sociales tienen muchas más probabilidades de compartir artículos de noticias que evoquen fuertes emociones negativas. (Brett Jordan/Unsplash)
El contenido que evoca ira, miedo o indignación moral genera una mayor participación. Los titulares negativos tienden a atraer más clics que los positivos, lo que crea incentivos para que los medios de comunicación promuevan contenido que aumente la participación.
El resultado es un circuito de retroalimentación positiva en el que el contenido cargado de emociones se amplifica, lo que a menudo conduce a la difusión de información errónea y a la siembra de conflictos.
Tu cerebro está rodeado de amenazas las 24 horas del día
Gran parte de esto se debe a la forma en que estamos conectados los humanos: hemos evolucionado para prestar atención a los estímulos más amenazantes. Desde la primera infancia, mostramos una atención sesgada hacia las arañas, las serpientes y los rostros amenazantes, que activan la respuesta de estrés agudo del sistema nervioso simpático y desencadenan la respuesta de lucha o huida.
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Sin embargo, sólo recientemente hemos comenzado a vivir en un mundo donde los estímulos negativos están constantemente a nuestro alcance. Los medios digitales ahora explotan deliberadamente estos sesgos neuronales para captar nuestra atención con fines de lucro.
Al mismo tiempo, sólo podemos prestar atención a muchas cosas a la vez. Nuestra capacidad cognitiva está limitada por lo que los psicólogos llaman nuestra carga perceptiva.
Si alguna vez ha intentado trabajar en un entorno con muchas distracciones, como una oficina con obras al lado, o ha intentado hacer malabarismos con varias tareas a la vez, ha experimentado lo rápido que se puede fragmentar su atención. La multitarea suele dar como resultado un peor rendimiento en todas las tareas.
Doomscrolling y la espiral del estrés
El flujo ilimitado de información negativa al que nuestro cerebro tiene que responder (a través de la excitación simpática) y clasificar (carga perceptiva) puede provocar una sobrecarga de información y estrés crónico.

Muchos de nosotros nos conectamos a Internet para afrontar el estrés o escapar. Sin embargo, el contenido que capta nuestra atención de manera más efectiva a menudo exacerba los mismos sentimientos que intentamos calmar. (Robin Worrall/Unsplash)
El estrés y la carga perceptiva perjudican nuestra atención y reducen el rendimiento en ciertas tareas que exigen atención, lo que sugiere que cada uno utiliza recursos de atención similares.
Es posible que se encuentre en un círculo vicioso: el estrés afecta su atención y su desempeño en las tareas, lo que genera más estrés, que luego empeora su atención. Luego puede alcanzar su teléfono para distraerse o aliviarse, sólo para encontrar contenido más alarmante.
Las investigaciones muestran que desplazarse por Doom tiene más probabilidades de causar estrés psicológico y empeorar el bienestar mental, porque el contenido que utilizamos para distraernos suele ser negativo.
Cómo recuperar tu atención
Ante la policrisis global actual, la manipulación algorítmica de nuestras emociones es un serio desafío. Si desea romper este ciclo, las investigaciones sugieren que existen algunas medidas prácticas que puede tomar.
Primero, intente reducir su tiempo en línea. Un momento particularmente saludable para estar libre de pantallas es antes de acostarse porque las pantallas pueden afectar negativamente el sueño. En particular, dormir mal puede provocar estrés y un estrés elevado puede alterar el sueño.
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En segundo lugar, reemplace el tiempo frente a la pantalla con nuevos pasatiempos. La economía del comportamiento muestra que reducir conductas no deseadas, como beber, puede ser más fácil cuando las personas participan en otras actividades que disfrutan. Anda en bicicleta, resuelve rompecabezas o toma una clase de cocina.
En tercer lugar, reduzca el estrés haciendo ejercicio, meditando o pasando tiempo con amigos para romper el ciclo de negatividad. Forme hábitos nuevos y saludables que le brinden alegría.
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