Pregunta de Joaquin, 14 años, del IES Benalú, en Benalú (Granada)
Es una pregunta muy común que surge en libros, películas o conversaciones, pero la respuesta corta es contundente: el cabello y las uñas no siguen creciendo después de la muerte. Este es un efecto visual simple. Te lo explicaremos paso a paso, como lo haría un científico… sin perder claridad.
¿Qué necesita una célula para crecer?
Para que algo crezca en nuestro cuerpo, se necesitan células vivas. Esto significa que deben cumplir una serie de requisitos: recibir oxígeno, recibir energía (en forma de glucosa), estar regulados por hormonas y dividirse de forma controlada.
Todo ello depende de algo fundamental: la circulación sanguínea. El movimiento de la sangre actúa como un medio de transporte esencial para estas funciones.
Cuando una persona muere, el corazón deja de latir, la sangre deja de circular y las células ya no reciben oxígeno ni energía. Sin estas condiciones, ninguna célula puede seguir creciendo.
¿Cómo crecen el cabello y las uñas?
Aquí está la clave. Mientras que el cabello crece en el folículo piloso, debajo de la piel, las uñas crecen en la matriz ungueal, que también se encuentra debajo de la piel, en la base de la uña. Por supuesto, la parte visible tanto del cabello como de las uñas está formada por células muertas, repletas de queratina.
En ambos casos, el crecimiento se produce desde dentro, gracias a células que se dividen constantemente. Cuando estamos vivos, esas nuevas células desplazan a las viejas. Pero cuando morimos, ese proceso se detiene por completo.
¿Por qué parecen seguir creciendo después de morir?
La confusión proviene de un fenómeno físico muy simple: la deshidratación del cuerpo después de la muerte.
Debemos recordar que cuando el cuerpo deja de estar vivo se producen una serie de procesos que hacen que la piel pierda agua, se seque y se encoja. Por la misma razón, las encías retroceden y la piel alrededor de las uñas y el cabello se encoge.
Debido a esto, el cabello parece más largo, las uñas parecen sobresalir más e incluso el mentón puede parecer “más largo”.
Pero, en realidad, nada ha crecido: lo que ha cambiado es la piel que los rodea.
Es como llevar una camiseta mojada y cuando se seca se encoge: lo que hay debajo parece más grande, aunque no lo sea.
¿Puede algo crecer del cuerpo después de la muerte?
En condiciones normales, no. El crecimiento requiere un metabolismo activo y, después de la muerte, este metabolismo cesa.
¿Y inmediatamente después de la muerte? ¿Existe un “crecimiento final”? Algunos estudios sugieren que, durante minutos u horas, determinadas células pueden seguir funcionando durante un breve periodo de tiempo. Sin embargo, esto nunca será suficiente para producir un crecimiento visible. Es más, ni siquiera es un proceso organizado.
Y, por supuesto, esto no ocurre con el cabello ni con las uñas. La ciencia se basa en mediciones, fisiología y biología celular, y todas apuntan a la misma conclusión: el crecimiento se detiene con la muerte.
¿Por qué este mito sigue siendo tan frecuente?
Por supuesto, hay varias razones. Por ejemplo, es algo que hemos visto muchas veces en películas y series. Además, resulta visualmente convincente debido al fenómeno de deshidratación de la piel que explicamos anteriormente.
Por otro lado, es un mito transmitido como “sabiduría popular” que es difícil de disipar, porque no solemos observar cuerpos en las primeras etapas después de la muerte.
El camino del científico.
Entonces nuestra pregunta obtuvo respuesta: al contrario de lo que solemos oír, el cabello y las uñas no crecen después de la muerte. Hemos visto que el crecimiento requiere células vivas y un suministro de sangre. En cualquier caso, podría tratarse de un efecto visual, no biológico, porque la piel se deshidrata y se retrae tras la muerte.
También es un ejemplo de cómo la ciencia, muchas veces, no desglosa ideas extrañas con respuestas complicadas, sino con explicaciones sencillas basadas en cómo funciona el cuerpo.
Pregúntese “¿qué se necesita para que esto suceda?” Suele ser la mejor herramienta.
Y la pregunta que hemos respondido aquí es exactamente el tipo de pregunta que hace un buen científico: una observación curiosa que parece lógica… hasta que se analiza en detalle.

El Museo Interactivo del Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Junior.
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