¿Qué pasa si mi sartén contiene una sustancia eternamente tóxica?

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
6 Lectura mínima

Todos sabemos qué es el teflón, o al menos sabemos cuáles son sus características: es resistente al fuego -no se quema cuando cocinamos con él-, es hidrófugo -no absorbe agua- y es duradero. Por este motivo, las sartenes con teflón se presentaron hace varias décadas como la panacea en la cocina, porque nada se pega y además eran muy fáciles de limpiar.

Desde hace más de 60 años, los polímeros con cadenas de carbono perfluorados (todos los demás sustituyentes (átomos unidos a la cadena de hidrocarburos) son flúor) o polifluorados (con algunos enlaces de flúor), los PFAS, han penetrado en todas las industrias. Se utilizan en la fabricación de productos como espumas contra incendios, ropa protectora, muebles, adhesivos, envases de alimentos, superficies para cocinar resistentes al calor y aislamiento de cables eléctricos.

Entre ellos, el más famoso es el politetrafluoroetileno (PTFE), conocido como teflón por la marca que lo lanzó al mercado. Sus características corresponden a las propiedades especiales del enlace carbono-flúor, que es uno de los más fuertes que se conocen, lo que lo hace bastante inerte y difícil de romper. De ahí que, debido a su durabilidad, se les llame químicos eternos.

Europa establece fronteras

La Unión Europea (UE) está aprobando leyes para reducir el uso de PFAS: las clasifica como sustancias persistentes y bioacumulativas que, además, migran por todo el planeta y se encuentran no solo en el suelo, sino también en el agua y el aire.

Sólo en Europa, se estima que 75.000 toneladas de PFAS acaban en el medio ambiente cada año. El Forever Pollution Project estima que hay alrededor de 23.000 sitios contaminados con PFAS en Europa, el 10% de los cuales son “puntos calientes” con altos niveles de contaminación.

¿Por qué el teflón es tóxico?

Si dijéramos que son sustancias eternas, que no se descomponen fácilmente en la naturaleza, ¿por qué son peligrosas? La razón es que, una vez producidos, los PFAS son estables, pero los químicos utilizados para fabricar los polímeros o los emitidos durante su ciclo de vida son altamente tóxicos.

En el primer caso, tenemos como ejemplo el trifluorometano (HFC-23), que se crea como subproducto en la producción de teflón y tiene un potencial de calentamiento global 12.400 veces mayor que el CO₂. En el segundo, podemos considerar los microplásticos liberados durante el lavado de textiles que contienen PFAS, que acaban en aguas naturales, procedentes de depuradoras de aguas residuales, ya sea a través de efluentes o a través de lodos de depuradora que en ocasiones se esparcen sobre terrenos agrícolas.

¿Qué debo hacer con mi sartén?

¿Debo dejar de usar mis utensilios de cocina? Como este material es muy estable, las sartenes de teflón en buen estado no suponen ningún peligro, pero si su revestimiento se deteriora o se exponen a temperaturas superiores a 260°C, pueden desprender partículas con residuos de PFAS.

No podemos demonizar a las PFAS porque son materiales importantes en nuestra vida diaria. También se utilizan en dispositivos médicos, de defensa y aeroespaciales, porque tienen buen rendimiento y gran durabilidad. Pero sería mejor que busquemos sustitutos que garanticen estos beneficios sin afectar nuestra salud a largo plazo.

Por ejemplo, podríamos optar por sartenes de hierro o porcelana que no tengan este revestimiento antiadherente.

El problema de los acuíferos

Fuera de los utensilios de cocina, los niveles de PFA en el agua son cada vez más preocupantes y las pautas son escasas y varían ampliamente. Consideremos zonas cercanas a industrias que producen este tipo de sustancias, pero también en aeropuertos, instalaciones militares, áreas de entrenamiento contra incendios o lugares donde se han producido grandes incendios, donde se utiliza AFFF (espuma contra incendios) fluorada.

Estos compuestos pueden filtrarse a los acuíferos y la ingestión de agua potable contaminada es una de las principales formas en que las personas pueden quedar expuestas a las PFAS.

Estados Unidos ahora tiene un límite de cuatro nanogramos por litro (ng/L) por producto elaborado con PFAS, mientras que la Directiva sobre agua potable de la UE dice que 20 PFAS generalizados no deben exceder los 100 ng/L combinados.

Cáncer y disfunciones hormonales.

Cada vez hay más pruebas de que algunas PFAS conllevan graves riesgos para la salud y pueden causar cáncer, enfermedades de la tiroides y problemas de fertilidad, así como defectos en el desarrollo fetal.

Es nuestra responsabilidad como ciudadanos exigir a los gobiernos un mayor control sobre estas sustancias para que las regulaciones sean restrictivas al respecto y garanticen sistemas como el de filtración de agua, que permitan que los niveles sean lo suficientemente bajos como para no causar daños.

La UE ya ha considerado las PFAS como parte de su Estrategia de Sustancias Químicas Sostenibles, que busca minimizar y reemplazar esos productos en foco. Sin duda, las PFAS son una de ellas.


Descubre más desde USA Today

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comparte este artículo
Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESSpanish

Descubre más desde USA Today

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo