La sociedad occidental y sus hábitos de consumo nos invitan a practicar, casi compulsivamente, comprar, usar y tirar. El ritmo es tan vertiginoso que reparar o sustituir el producto se vuelve complejo. ¿Razones?: Es difícil localizar la pieza defectuosa, el costo de reparación (costo de oportunidad) es mayor que si se compra uno nuevo, falta gente calificada para hacer el trabajo y tal vez incluso ya no se produce el componente necesario.
Acortar la vida útil
El concepto de qué es desechable o removible está relacionado con su reposición y, sin duda, está relacionado con la vida útil del producto. Una vez que completan su ciclo de vida, las cosas dejan de ser útiles. Luego deberán ser sustituidos completamente por otros que cumplan las mismas funciones. Versiones generalmente mejoradas, pero que aportan nuevas utilidades (no especialmente necesarias) y mayoritariamente se venden como una necesidad real. Recuerda lo que está pasando con los celulares, computadoras, televisores, autos, etc.
Hace poco más de 100 años, el 23 de diciembre de 1924, nueve representantes de los mayores fabricantes de bombillas acordaron estandarizar la vida útil de sus productos para que ninguna bombilla durara más de 1.000 horas. Así nació la obsolescencia programada. La idea era acortar su vida útil para poder vender más lámparas incandescentes. Hay uno que se salvó y aún se puede ver ardiendo en el parque de bomberos de Livermore (California, EE.UU.).
¿Trabajadores obsoletos?
A principios del siglo XX aparecieron nuevos modelos de producción. El taylorismo y su organización científica del trabajo establecieron control sobre el tiempo de ejecución de las tareas, y las funciones de los trabajadores se dividieron y se especializaron al máximo para una mayor eficiencia.
Al mismo tiempo, el fabricante de automóviles estadounidense Henry Ford cambiaría el diseño del trabajo introduciendo líneas de montaje en sus fábricas para mejorar la productividad.
A medida que la automatización del mercado laboral ha objetivado a las personas, ha reducido su esperanza de vida a períodos cada vez más cortos. En Europa, este período representa, en el mejor de los casos, (37,2 años).
¿Hasta qué punto se puede someter a los trabajadores al proceso de obsolescencia programada?
Menos experiencia, mejor formación
El cambio de año también genera efectos en el mercado laboral. Aunque es posible, es poco probable que veas a personas mayores de 55 años trabajando como dependientas en una franquicia de comida rápida o en una tienda de las principales marcas de moda a nivel mundial.
La jubilación (especialmente anticipada) marca el fin de la vida laboral, la llegada de la obsolescencia laboral y motiva la contratación de profesionales de nueva generación: trabajadores versión 2.0 con menos experiencia, pero con mejor formación, más adaptados a las innovaciones. Este reemplazo a menudo recibe un pago menor en aras de reducir costos y mejorar la productividad.
Ingreso por trabajador (media anual, en euros) FUENTE: INE, Juventud y mercado de trabajo (2025, primer trimestre).
Desde una perspectiva quizás más subjetiva, se puede observar una cierta obsolescencia en la contratación de jóvenes en determinados empleos públicos: restauración, tiendas de ropa o cosmética barata, gimnasios, entre otros.
repuestos de trabajo
La tríada comprar, usar y tirar crea tensiones en el mercado laboral. Cuando las personas son cosificadas, eventualmente pueden volverse redundantes y ser administradas como tales hasta que se vuelven obsoletas al final de su ciclo de vida laboral. Hay serios indicios.
Ejemplo: los contratos celebrados con personas mayores de 55 años no alcanzan el 17% del total. Además, este grupo es el más parado, con cifras cercanas al 60%.

Fuente: INE, Informe sobre el mercado laboral de mayores de 45 años (2025).
La pregunta sigue siendo si habrá empleo para todos y para siempre tal como está diseñado el sistema. Lógicamente, esto significa que sólo se establecen las personas más capacitadas, asegurando la mejor rentabilidad en los procesos de trabajo, mientras que aquellos que no están capacitados estarán más expuestos a los vaivenes del mercado laboral.
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