¿Una ‘viuda’ y nada más? ‘La Viuda’ y más: la obra de un impresor de obras lingüísticas

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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¿Cuántas veces hoy los titulares subordinan la identidad de una mujer a la de un hombre?: La expareja de Piqué, la mujer de Nadal, la mujer de Pedro Sánchez… ¿Por qué se ocultan los nombres de las mujeres aunque sus aportaciones sean al menos equivalentes a las de sus parejas?

Dos chicas en la imprenta, Paul Louis Joseph Berthon. Museo y galería de arte Royal Albert Memorial

La sociedad patriarcal siguió esta tendencia a lo largo del tiempo y las mujeres fueron silenciadas y relegadas al hogar y la educación de los hijos, en su mayoría excluidas de los círculos del conocimiento.

La historia de la imprenta, por ejemplo, siempre se ha escrito sobre nombres masculinos (Gutenberg, Aldo Manusio, Christoph Plantin, etc.). Sin embargo, a la sombra de los talleres también trabajaban mujeres, mujeres que no sólo conectaban, corregían o ayudaban, sino que también firmaban, dirigían y publicaban libros.

Viudas e hijas a cargo

En el campo de la lingüística, las mujeres se encargaron de imprimir, entre otras obras, un repertorio de gran valor para comprender la historia, producción y contexto de los textos relacionados con la descripción de la lengua española.

En una época en la que la educación de las mujeres era un privilegio, muchas de ellas entraron en el oficio por herencia: cuando sus maridos, famosos impresores, murieron, tuvieron que hacerse cargo de los talleres.

Así, sus nombres empezaron a aparecer en los colofones de los libros. A veces lo hacían precediéndolo de un término revelador: “viuda” -la viuda de Escribano, la viuda de Rocco, la viuda de Joaquín Ibarra, etc.-. La segunda vez la herencia fue filial: hija Ibar, hija J. Colomara, hija de JFGens, etc. -. Y, en muy pocas ocasiones, firmaron con su nombre completo: Doña Rosa Sanz, María de Quiñones, Juana Milán, entre otras. Detrás de esta aparente subordinación se encontraba un profundo conocimiento del tipo de impresión, del proceso de impresión, de las negociaciones con autores y libreros, de la tipología textual organizada, etc.

Best sellers lingüísticos de la época.

En el siglo XVI, por ejemplo, impresores como Antonia Ramírez, Isabel Ana Sebastián o la viuda de Bernardo Nogues decidieron imprimir la obra de Antonio de Nebri, el máximo representante del humanismo lingüístico español.

Tanto su obra gramatical para la enseñanza del latín (Introductiones latinae) como sus repertorios léxicos (Diccionario latín-español, 1492 y Diccionario español-latín, 1495?) fueron publicados una y otra vez en España, Europa, América y Asia. Se convirtieron luego en el manual oficial de las universidades españolas, la referencia para la descripción gramatical de las lenguas indígenas de Asia y América, y el modelo lexicográfico para diccionarios posteriores, respectivamente.

Las obras de Nebria han sido ampliamente traducidas, actualizadas, modificadas y versionadas. En esta tarea también se involucraron las imprentas, demostrando que están en progreso y comprometidas con incrementar y ampliar sus talleres tipográficos.

_El Arte de la Lengua Maya_, de Gabriela de San Buenaventura, impreso por la viuda de Bernardo Calderón.

El Arte de la Lengua Maya, de Gabriel de San Buenaventura, impreso por la viuda de Bernardo Calderón. Archivo de Internet

En el siglo XVII, pero en suelo americano, Paula de Benavides heredó el taller de su marido. Allí emprendió la primera impresión del Arte de México (1642) de Diego de Galdo Guzmán, El Arte de la lengua maya de Gabriel de San Buenaventura (1684) y también una nueva edición del Manual de las lenguas castellana y mexicana (1683) de Pedro de Arenas.

Estos textos fueron escritos en el Nuevo Mundo y son un ejemplo de lo que se conoce como lingüística misionera. En ellos, los misioneros describieron las lenguas nativas con el fin de aprenderlas con el objetivo de llevar la palabra de Dios a los habitantes de estas nuevas tierras en su propio idioma. Aunque muchos eran manuscritos, otros procedían de imprentas dirigidas por mujeres.

Grandes gramáticas europeas

Al mismo tiempo, pero en el territorio peninsular, diversas causas modificaron notablemente el objetivo de los textos lingüísticos. Entre ellos podemos encontrar la apertura de España a Europa, el crecimiento del comercio y el fortalecimiento de las relaciones comerciales, los matrimonios entre miembros de las monarquías de diferentes países y el auge de las universidades europeas. Así, los textos de ser un instrumento de acercamiento a una lengua muerta han pasado a ser un reflejo de las necesidades sociales, económicas y políticas de una sociedad que ha cambiado.

Dentro de este nuevo contexto europeo se encuentra la publicación de numerosos textos lexicográficos y gramaticales en las ciudades europeas más importantes que permiten conocer la historia de la lingüística en este período. Al frente de algunos de los talleres que iniciaron estas obras estuvieron mujeres como la viuda de Marc Ory, que en 1616 publicó la segunda edición del Tesoro de las dos lenguas francesa y española de César Oudin, uno de los diccionarios español-francés más importantes del siglo XVII.

Con la llegada de los Borbones se unificó la legislación relativa al libro y se crearon imprentas y librerías. En estas nuevas circunstancias, los impresores siguieron copando los talleres familiares. También se encargaron de la publicación de gramáticas de diversa índole, textos en lenguas no europeas, diccionarios, producciones académicas y otras obras significativas para la historia de la lengua española.

Ilustración de mujeres introduciendo papel en impresoras de libros.

Ilustración de mujeres introduciendo papel en imprentas. El libro ‘JCF Pickenhahn & Sohn Buchdruckerei’. Grandes imprentas

Sin duda, uno de los talleres más importantes del siglo XVIII en España fue el de Francisco del Hierro, su viuda y sus herederos. De sus imprentas surgió, por ejemplo, el Diccionario de Autoridades de la Academia Española (1726-1739), el primer léxico de la Academia.

La segunda gran imprenta del siglo estuvo dirigida por Joaquín Ibarra hasta su muerte. Posteriormente, su viuda, Manuela Contre, fue la responsable de la publicación del Diccionario español de palabras de ciencia y arte y sus correspondientes palabras en tres lenguas, francés, latín e italiano (1786, 1787, 1888) de Esteban Terreros y Panda, el gran diccionario monolingüe no académico del siglo XVIII. También estuvo detrás de El arte de escribir con regla y con patrones según la doctrina (1798, 1802) y los Diálogos ortológicos y caligráficos de Torquato Torre de la Riva (1804). Estas obras se convirtieron, por su sencillez y originalidad, en manuales de referencia para las escuelas primarias de principios del siglo XIX.

Durante el siglo XIX, los editores se dieron cuenta de que los textos lingüísticos aportaban beneficios económicos. Por este motivo, las mujeres intentaron publicar obras “rentables”.

_Una nueva gramática latina escrita con sencillez filosófica_ por Luis de Mata y Araujo, Impreso por Rosa Sanz.

Una nueva gramática latina escrita con sencillez filosófica por Luis de Mata y Araujo, impresa por Rosa Sanz. Archivo de Internet

Destacan en aquella época las aportaciones de la imprenta de la viuda de Hernand (sucesora de una de las más importantes imprentas y librerías del siglo XIX), responsable de numerosas ediciones de la Gramática y Ortografía de la Real Academia Española. También fueron notables los papeles de doña Rosa Sanz, que imprimió la Nueva Gramática Latina, escrita con sencillez filosófica (1821 y 1825), y la viuda de Ramón Joaquín Domínguez, encargada de varios diccionarios generales y especiales entre 1849 y 1857.

Estas son sólo algunas de las 172 impresoras que identificamos en nuestra investigación. Su trabajo y esfuerzo demuestran que la imprenta no era sólo un oficio manual, sino un acto intelectual, porque tenían muy presente las obras que querían publicar y los motivos que los llevaban a hacerlo. Mientras el mundo dudaba de la capacidad de las mujeres para pensar o crear, ellas imprimieron tratados de gramática, diccionarios, manuales escolares, diálogos y ortografía con conocimiento y valentía.

Su regreso hoy no es sólo un acto de justicia; Es una forma de entender que la cultura, la educación, la lingüística y la palabra escrita también estuvieron en manos de las mujeres.

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