Durante años, las ondas electromagnéticas emitidas por cualquier dispositivo inalámbrico han alimentado temores sobre posibles efectos sobre la salud. Seguramente habrás escuchado en algún momento que es mejor no dormir con el móvil en la mesa de noche, pero estos no son los únicos dispositivos que emiten radiación. Esto también lo hacen los organismos de radiodifusión de servicios de emergencia, como la policía y los bomberos. Estos son los walkie-talkies que muchos agentes llevan en sus chalecos durante horas y horas. Como era de esperar, también expresaron su preocupación por los temores a la radiación. ¿Puedo aumentar mi riesgo de cáncer?
En Europa, los servicios de emergencia utilizan el sistema de comunicación TETRA (Trans European Trunked Radio). Es una versión muy mejorada y profesional de los walkie-talkies tradicionales. No está pensado para el público general, como la telefonía móvil, sino para situaciones críticas. Aquellos en los que la confiabilidad, la solidez y la cobertura pueden ser una cuestión de vida o muerte.
Cuando el agente habla, el dispositivo emite campos electromagnéticos de radiofrecuencia. Son los mismos que generan los móviles y el Wi-Fi, pero en frecuencias más bajas (para cubrir grandes zonas con menos antenas). Además, lo hacen en ráfagas muy cortas (en lugar de conexiones continuas) y sólo cuando el agente presiona para hablar (no de forma continua). Esto hace que el patrón de exposición sea muy diferente al de otros dispositivos inalámbricos. Por tanto, la forma de estudiarlo también es diferente.
Esto plantea preguntas lógicas. Si un oficial de policía usa este equipo todos los días durante años, ¿podría aumentar sus posibilidades de desarrollar cáncer, especialmente en áreas cercanas como la cabeza y el cuello? ¿Si lo usas por más minutos aumenta el riesgo?
Se necesita un estudio amplio y bien diseñado basado en datos de uso del mundo real para responder estas preguntas. Esto se hizo en un artículo reciente que analizó a casi 50.000 agentes de policía británicos que habían utilizado radios durante más de una década.
Un estudio de 50.000 agentes durante once años
Entre 2004 y 2015, investigadores del Imperial College de Londres (Reino Unido) reclutaron a 53.245 participantes de las fuerzas policiales del país. Fueron tomados de la cohorte Airwave, creada para analizar la salud de las fuerzas policiales británicas. La mayoría eran hombres, adultos y activos cuando se unieron al estudio.
Los investigadores combinaron cuestionarios sobre salud, hábitos y tipo de trabajo con registros del Ministerio del Interior sobre el uso de estaciones de radio. Esto permitió determinar cuántos minutos al mes hablaba cada persona en su radio y cuántos años llevaba usándola. Es decir, no dependieron sólo de los recuerdos de los participantes: recogieron datos objetivos.
Esta información fue cruzada con los registros nacionales de cáncer y mortalidad, durante un seguimiento de aproximadamente 11 años. Durante ese tiempo, se diagnosticaron 1.502 cánceres. De ellos, 146 afectaron a la cabeza, el cuello o el sistema nervioso central, las zonas de mayor preocupación. En el análisis final se incluyeron 48.547 participantes sin diagnóstico previo de cáncer. Dos tercios de ellos eran usuarios habituales de la radio.
No más cáncer ni más riesgo
Los investigadores compararon grupos de personas similares (en edad, sexo, consumo de tabaco, alcohol, peso, educación, rango profesional) pero con diferente exposición a la radio.
Entonces descubrieron que quienes usaban la radio no tenían mayor riesgo de cáncer que quienes no la usaban. El riesgo relativo de cualquier cáncer no mostró diferencias relevantes. Lo mismo ocurrió cuando se analizaron por separado el cáncer de cabeza y cuello y los tumores cerebrales y meníngeos.
Tampoco surgió un patrón preocupante al estudiar la intensidad de uso. Duplicar los minutos de conversación mensuales no se asoció con un aumento significativo del riesgo. Incluso entre los agentes más expuestos, que hablaban diez veces más de lo normal, no se registró ningún aumento.
Por si quedaba alguna duda, repitieron el análisis sólo con policías operativos. El objetivo era excluir al personal administrativo, que tenía poco o ningún uso de la radio y podía diluir las diferencias. El resultado no cambió. Además, el estudio evaluó el uso personal del teléfono celular. Si hubiera algún tipo de efecto combinado entre el móvil y la radio, eso podría reflejarse allí. Tampoco encontraron signos de mayor riesgo.
Creíble a pesar de la incertidumbre.
No existe el riesgo cero en la ciencia. Este estudio, como cualquier otro, tiene límites de incertidumbre. Los tumores cerebrales y los tumores de determinadas zonas de la cabeza son raros incluso en grupos grandes. Esto deja cierto margen estadístico para la incertidumbre.
Sin embargo, los autores lo tienen claro. No encontraron señales de que las radios TETRA aumenten el riesgo de cáncer. Los datos no nos permiten descartar por completo un efecto hipotético muy pequeño, pero sí nos permiten descartar riesgos grandes o moderados. Si existieran, habrían surgido claramente en un seguimiento tan largo y con una exposición tan bien medida.
Los científicos somos muy exigentes: si no estamos 100% seguros, preferimos ser cautelosos. Pero cuando coinciden varios análisis independientes, el mensaje a transmitir a la sociedad debe ser claro y contundente.
No existe una epidemia silenciosa entre los profesionales
Para los agentes de policía, el mensaje es alentador: el uso de la radio TETRA no está asociado con un mayor riesgo de cáncer. No hay señales de una epidemia silenciosa entre las fuerzas de seguridad.
De lo contrario, este estudio se suma a una lista cada vez mayor de evidencia que apunta en la misma dirección. En niveles de exposición normales, las radiofrecuencias de teléfonos móviles, Wi-Fi, antenas y equipos profesionales no suponen un riesgo relevante para la salud.
Eso no significa que tengas que dejar de investigar. La tecnología evoluciona, los patrones de uso cambian y la vigilancia científica debe continuar. Esto ayuda a situar el debate sobre una base más razonable y menos dominado por el miedo y la desinformación.
Y no olvidemos que estas radiaciones procedentes de las estaciones TETRA y de los teléfonos móviles, lejos de perjudicar la salud, salvan vidas.
Descubre más desde USA Today
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

