La captura de Nicolás Maduro en las primeras horas del 3 de enero por fuerzas especiales estadounidenses marcó un punto de inflexión en la historia política reciente de Venezuela. El mismo día después del sorteo se estableció un gobierno provisional con Delsey Rodríguez al frente. Desde entonces, ha habido cambios en la política económica y exterior de Venezuela que han cambiado significativamente el equilibrio de poder.
Sin embargo, la pregunta central sigue abierta: ¿estamos ante el comienzo de una transición democrática o una reconfiguración supervisada del poder autoritario?
La respuesta a esta pregunta requiere superar el impacto de los acontecimientos y analizar el proceso desde la teoría de las transiciones políticas, delineando claramente los mecanismos de cambio y las condiciones para la existencia de una transición.
¿Qué ha cambiado en Venezuela desde enero?
A diferencia de otros momentos de la crisis venezolana, desde enero se observan cambios estructurales comprobables, y no sólo gestos políticos o retóricos.
Estos cambios no implican aún una transición democrática, pero representan un cambio de gobierno seguido del inicio de un cambio de régimen, condición necesaria –aunque no suficiente– para hablar de transición.
Los mecanismos y condiciones de la transición no son los mismos
Una confusión común consiste en equiparar los mecanismos a través de los cuales se produce la transición con las condiciones que permiten confirmar que efectivamente está en marcha.
Dichos mecanismos incluyen disolución, reforma, colapso o negociación (voluntaria o forzada). En cambio, las condiciones mínimas para la transición son dos:
Cambio efectivo de gobierno.
Abriendo el proceso de cambio de modo.
Venezuela hoy no cumple con estas condiciones, aunque intentan construirse a través de un mecanismo atípico: negociaciones bajo coerción externa creíble. La destitución de Maduro cambió radicalmente los cálculos de supervivencia de la élite gobernante. A diferencia de intentos anteriores, la amenaza ya no es retórica y, por lo tanto, la negociación, aunque no voluntaria, sino bajo coacción, es hoy políticamente creíble.
A lira aussi: ¿Es posible una transición democrática negociada en Venezuela?
La historia explica la cautela de Washington
La forma en que se intenta el proceso venezolano no encaja del todo en los modelos clásicos. No se trata de una ocupación ni de una transición puramente endógena: es una intervención selectiva acompañada de la preservación temporal del aparato estatal. Se espera que facilite el desmantelamiento del sistema que le permitió permanecer en el poder, para continuar con una transición ordenada que no requiera el cumplimiento de las amenazas del gobierno estadounidense de realizar más incursiones en territorio venezolano para garantizar la estabilidad del país.
Experiencias comparadas muestran que tanto el desmantelamiento completo del aparato estatal (Irak, Afganistán) como su preservación sin reformas profundas (Libia, Camboya) produjeron resultados extremadamente inestables.
El caso venezolano intenta tomar un camino intermedio, con una intervención selectiva encaminada a modificar los incentivos, sin provocar un colapso institucional inmediato.
El movimiento diplomático más reciente fue la llegada a Venezuela, el 31 de enero, de Laura F. Dog, la nueva enviada principal de Estados Unidos en ese país. A finales de enero de 2019, Maduro anunció el cierre de la Embajada de Estados Unidos en Caracas, incluidos todos los servicios consulares, en lo que el Departamento de Estado describió como una “suspensión temporal de operaciones”. No hay fecha para la apertura de la embajada, pero las relaciones diplomáticas entre ambos países parecen normalizarse poco a poco.
Estados Unidos y la ventana de oportunidad
Las declaraciones de Marco Rubio ante el Congreso de Estados Unidos esbozan un proceso de tres fases, explícitamente dirigido a una transición democrática, aunque secuencial y condicional. Esto sugiere que los actores clave en Washington están pensando en una solución democrática a corto plazo, no sólo en una estabilización indefinida.
Sin embargo, existe un riesgo real: las opciones son limitadas. El calendario político estadounidense –especialmente los resultados de las próximas elecciones parciales de noviembre si resultan desfavorables para los republicanos– puede reducir la amenaza creíble a los actores venezolanos. Si esto sucede antes de que se consoliden las reformas institucionales clave, el proceso puede estancarse o incluso revertirse.
Washington parece ser consciente de este peligro, como lo demuestran las luchas en el Senado estadounidense para limitar la autoridad del presidente Trump para usar la fuerza militar en territorio venezolano. La pregunta es si reaccionarán lo suficientemente rápido.
Y la lira también: ‘Nosotros, el pueblo de Venezuela’: el camino constitucional para superar la ocupación y avanzar hacia la soberanía
Escenarios condicionales
En lugar de asignar probabilidades numéricas, el momento actual requiere pensar en trayectorias dependientes de decisiones:
Una transición democrática sostenible, si se avanza pronto en garantías y reformas institucionales que permitan el establecimiento de un gobierno democráticamente elegido.
Hibridación prolongada, si la estabilización económica reemplaza la prioridad por cambios políticos.
Reversión autoritaria ajustada, si la coerción externa pierde credibilidad antes de que se consolide el proceso.
El resultado dependerá menos del diseño inicial que de la velocidad, secuencia y coherencia de las decisiones en los próximos meses.
Leer más: No hay nada como el futuro cuando estás en política
La transición no ha llegado
Venezuela aún no se encuentra en una transición democrática, pero no se puede decir que el camino que tomó el 3 de enero sea sólo una simple reconfiguración autoritaria. Está en la etapa intermedia, abierta y muy dependiente del tiempo. La teoría comparada es clara: cuando se cierran las ventanas de oportunidad, los regímenes autoritarios aprenden, se adaptan y sobreviven.
El margen de éxito –o de fracaso– es pequeño. Y el tiempo ya corre.
Descubre más desde USA Today
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

