Cuando un paciente traumatizado ingresa al departamento de emergencias, su potencial de supervivencia a menudo depende de lo que suceda en los primeros minutos después de su llegada. Después de estudiar los equipos de reanimación de traumatismos del UPMC Presbyterian en Pittsburgh, el centro de traumatología más grande de Pensilvania, queda claro que los equipos de traumatología no se organizan de antemano, sino que se forman sobre la marcha. Es posible que algunos miembros del equipo hayan trabajado juntos muchas veces antes, mientras que otros pueden reunirse por primera vez.
Esos minutos pueden ser caóticos, trepidantes y de mucho riesgo. El paciente suele estar enrollado en una camilla, sangrando, respirando apenas y rodeado de alarmas y gritos. Al lado de la cama hay médicos de urgencias, anestesiólogos, cirujanos, enfermeras y terapeutas respiratorios: un gran equipo de profesionales de la salud dedicados. Todo el mundo tiene un trabajo. Todos se mueven rápido. Cuando funciona bien, parece casi sin esfuerzo. Cuando este no es el caso, pequeños retrasos pueden tener grandes consecuencias.
Los profesionales médicos suelen decir que “el trabajo en equipo es importante” en la atención sanitaria. Pero pocos estudios muestran cómo el trabajo en equipo afecta los resultados de los pacientes o señalan formas concretas y prácticas para que los equipos trabajen mejor juntos.
Esta brecha de conocimiento nos motivó a unirnos y estudiar este tema. Uno de nosotros es médico de una unidad de cuidados intensivos y el otro es un científico organizacional que estudia equipos en diversos entornos. Basamos nuestro enfoque en un concepto clásico de la ciencia del comportamiento llamado sistemas de memoria transactiva.
Las lesiones traumáticas, como accidentes automovilísticos, caídas y heridas de bala, son la principal causa de muerte entre los jóvenes en todo el mundo. En todas las edades, el trauma es una de las principales causas de muerte. Dado que el trauma está muy extendido, incluso pequeños ajustes en la coordinación de los equipos de emergencia pueden ayudar a salvar vidas y acortar los tiempos de recuperación de los pacientes.
Pocos estudios han evaluado cómo el trabajo en equipo en trauma afecta los resultados de los pacientes. colección de alianza de imágenes/alianza de imágenes a través de Getty Images
Aquí es donde entran los sistemas de memoria transactiva, TMS. Los TMS son un entendimiento compartido dentro del equipo de quién sabe qué y quién es bueno en qué. Un equipo no tiene éxito porque todos lo saben todo, sino porque las personas confían en la experiencia de los demás. Un equipo funciona mejor cuando cada persona sabe de qué es responsable, en qué son expertos los demás miembros del equipo y a quién acudir cuando surge un problema en particular.
El conocimiento del equipo da forma a los resultados
Imagínese un grupo de amigos jugando baloncesto. Los mejores equipos de baloncesto no son aquellos en los que todos tienen las mismas habilidades. Estos son aquellos en los que una persona es excelente saltando, otra puede disparar desde larga distancia y la otra es buena regateando el suelo. Es importante destacar que todos conocen las habilidades de los demás, por lo que cuando se necesita una habilidad en particular, saben a quién acudir.
En la atención traumatológica, este tipo de conocimiento podría salvar vidas. Cuando los segundos importan, el equipo necesita saber de inmediato quién sería el mejor para colocar el tubo de respiración y quién sería el mejor para leer el ultrasonido. Un TMS sólido significa menos preguntas, menos dudas y una coordinación más fluida.

Cuanto más a menudo trabajan juntos los equipos médicos, mejor conocen las habilidades de los demás y cómo coordinan sus tareas. Colección de imágenes FS Productions/Tetra vía Getty Images
Para cada paciente traumatizado, medimos tres cosas: experiencia compartida en equipo, sistemas de memoria transactiva y resultados de los pacientes, en función de cuánto tiempo permanecieron los pacientes en la UCI y en el hospital en general. Buscábamos un trabajo en equipo que demostrara una buena coordinación, confianza en la experiencia y una clara división de responsabilidades.
La ciencia detrás de ‘Quién sabe qué’
Nuestros resultados fueron impresionantes. Primero, los equipos con más experiencia compartida tenían sistemas de memoria transactiva más fuertes. Cuanto más a menudo trabajaban juntas las personas antes, mejor parecían conocer las habilidades de los demás y coordinar sus tareas. Si se suma el número de veces que dos miembros del equipo trabajaron juntos en una reanimación anterior y se divide por el número de díadas o parejas del equipo, el promedio en nuestro estudio fue de 10 veces. A medida que ese número aumentó, los sistemas de memoria transactiva se volvieron más poderosos.
En segundo lugar, unos sistemas de memoria transactiva más fuertes se asociaron con mejores resultados para los pacientes. Estas mejoras fueron significativas: los pacientes atendidos por equipos que estaban muy por encima del promedio en sus sistemas de memoria transactiva permanecieron en el hospital unos tres días menos y pasaron casi dos días menos en cuidados intensivos.
En tercer lugar, TMS explicó por qué es importante compartir la experiencia. Los equipos experimentados no sólo obtuvieron mejores resultados, sino que la experiencia compartida ayudó a los equipos a construir un “mapa” mental más claro del conocimiento de los demás. Ese mapa es lo que ayudó a los pacientes a mejorar más rápido.
La atención de traumatismos es impredecible: no siempre se puede controlar quién está en el equipo o con qué frecuencia las personas trabajan juntas. Pero tal vez sea posible diseñar procedimientos de capacitación y cronogramas de trabajo que ayuden a los equipos a desarrollar la memoria transactiva más rápidamente.
En términos más generales, nuestro estudio sugiere que mejorar la atención sanitaria no se trata sólo de desarrollar nuevas tecnologías o formar mejores médicos. Se trata de aprovechar el poder de los equipos, ayudando a las personas a comprender y confiar rápidamente en las fortalezas de los demás cuando más importa. Para nosotros, uno que viene desde la cabecera y el otro desde la ciencia organizacional, es un siguiente paso emocionante: convertir la ciencia del trabajo en equipo en herramientas prácticas que ayuden a los equipos de trauma a salvar vidas.
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