¿Pueden los zapatos hacerte cambiar de opinión? Lo que dice la neurociencia sobre la sensación y la concentración del pie

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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El calzado deportivo ha entrado en una nueva era de ambición. Nike ya no cumple únicamente la promesa de comodidad o rendimiento: Nike afirma que sus zapatos pueden activar el cerebro, aumentar la conciencia sensorial e incluso mejorar la concentración al estimular la planta de los pies.

“Al estudiar la percepción, la atención y la retroalimentación sensorial, estamos aprovechando la conexión cerebro-cuerpo de nuevas maneras”, dijo el director científico de Nike, Matthew Nurse, en un comunicado de prensa de la compañía de calzado. “No se trata sólo de correr más rápido, sino de sentirse más presente, concentrado y resiliente”.

Otras marcas como Naboso venden “neuroplantillas”, calcetines y otro calzado basado en sensores para estimular el sistema nervioso.

Es una idea convincente: los pies son ricos en receptores sensoriales, entonces, ¿estimularlos podría realmente agudizar la mente?

Como neurocirujano que estudia el cerebro, descubrí que la neurociencia sugiere que la realidad es más complicada (y mucho menos dramática) de lo que implica el marketing.

La estrecha conexión entre el pie y el cerebro

Las plantas de los pies contienen miles de mecanorreceptores que detectan presión, vibración, textura y movimiento.

Las señales de estos receptores viajan a través de los nervios periféricos hasta la médula espinal y hasta un área del cerebro llamada corteza somatosensorial, que mantiene un mapa del cuerpo. Los pies ocupan una parte importante de este mapa, lo que refleja su importancia en el equilibrio, la postura y el movimiento.

El calzado también afecta la propiocepción (la sensación que tiene el cerebro de dónde está el cuerpo en el espacio), que depende de la información procedente de músculos, articulaciones y tendones. Debido a que la postura y el movimiento están estrechamente relacionados con la atención y la excitación, los cambios en la retroalimentación sensorial de los pies pueden afectar la estabilidad, la alerta y la tranquilidad de una persona.

Por este motivo, los neurólogos y fisioterapeutas prestan mucha atención al calzado en pacientes con trastornos del equilibrio, neuropatía o problemas de la marcha. Cambiar la información sensorial puede cambiar la forma en que las personas se mueven.

Pero influir en el movimiento no es lo mismo que mejorar la cognición.

La propiocepción es la sensación de dónde está tu cuerpo en el espacio. Zapatos minimalistas y conciencia sensorial

Los zapatos minimalistas, con suelas más delgadas y mayor flexibilidad, permiten que llegue al cerebro más información sobre el tacto y la posición del cuerpo en comparación con los zapatos con mucha amortiguación. En estudios de laboratorio, una amortiguación reducida puede aumentar la conciencia de los usuarios sobre dónde se coloca el pie y cuándo toca el suelo, mejorando en ocasiones el equilibrio o la estabilidad de la marcha.

Sin embargo, más sensaciones no son automáticamente mejores. El cerebro filtra constantemente la información sensorial, prioriza lo que es útil y suprime lo que distrae. Para las personas que no están acostumbradas a los zapatos minimalistas, el aumento repentino de la retroalimentación sensorial puede aumentar la carga cognitiva, dirigiendo la atención a los pies en lugar de liberar recursos mentales para concentrarse o desempeñarse.

La estimulación sensorial puede aumentar la conciencia, pero existe un umbral por encima del cual se convierte en ruido.

¿Pueden los zapatos mejorar la concentración?

La neurociencia se está volviendo particularmente escéptica sobre si el calzado sensorial puede mejorar la concentración.

La información sensorial de los pies activa regiones somatosensoriales del cerebro. Pero la activación cerebral por sí sola no equivale a una mejora cognitiva. El enfoque, la atención y la función ejecutiva dependen de redes distribuidas que involucran otras áreas del cerebro, como la corteza prefrontal, el lóbulo parietal y el tálamo. También dependen de hormonas que modulan el sistema nervioso, como la dopamina y la noradrenalina.

Hay poca evidencia de que la estimulación pasiva del pie (suelas texturizadas, nueva geometría de espuma o características mecánicas sutiles) mejore significativamente la concentración en adultos sanos. Algunos estudios sugieren que una entrada sensorial leve puede aumentar el estado de alerta en ciertas poblaciones, como los adultos mayores que entrenan para mejorar su equilibrio o las personas en rehabilitación por pérdida sensorial, pero estos efectos son modestos y dependen en gran medida del contexto.

En pocas palabras, sentir más información sensorial no significa que los sistemas de atención del cerebro estén funcionando mejor.

La forma en que te mueves con los zapatos puede ser más importante para tu cognición que los zapatos mismos. Elena Popova/Moment vía Getty Images Creencia, expectativa y experiencia encarnada

Si bien es posible que los zapatos no afecten directamente su cognición, eso no significa que los efectos mentales que las personas informan sean imaginarios.

Las creencias y las expectativas siguen desempeñando un papel importante en la medicina. Los efectos del placebo y su impacto en la percepción, la motivación y el rendimiento están bien documentados en la neurociencia. Si alguien cree que un zapato mejora la concentración o el rendimiento, esa sola creencia puede cambiar la percepción y el comportamiento, a veces lo suficiente como para producir efectos mensurables.

También hay un interés creciente en la cognición corporal, la idea de que los estados corporales influyen en los procesos mentales. La postura, el movimiento y la estabilidad física pueden moldear el estado de ánimo, la confianza y la claridad mental percibida. El calzado que cambia la forma en que alguien se para o se mueve puede afectar indirectamente su concentración, incluso si no mejora directamente la cognición.

Al final, creer que un producto te da una ventaja puede ser el efecto más poderoso que tenga.

Donde la ciencia y el marketing divergen

El problema no es si los zapatos afectan al sistema nervioso (lo hacen), sino la imprecisión. Cuando las empresas afirman que sus zapatos “cambian la mente”, a menudo desdibujan la distinción entre modulación sensorial y mejora cognitiva.

La neurociencia respalda la idea de que los zapatos pueden alterar los estímulos sensoriales, la postura y el movimiento. No respalda las afirmaciones de que el calzado pueda mejorar de manera confiable la concentración o la atención en la población general. Si los zapatos realmente produjeran cambios cognitivos poderosos, esos efectos serían sólidos, mensurables y repetibles. Hasta ahora no lo han hecho.

Los zapatos pueden cambiar cómo nos sentimos en nuestro cuerpo, cómo nos movemos por el espacio y qué tan consciente somos de nuestro entorno físico. Esos cambios pueden afectar la confianza, la comodidad y la percepción, todos los cuales son importantes para la experiencia.

Pero los efectos más significativos de “cambio de mente” que una persona puede experimentar a través de la aptitud física aún provienen del movimiento, el entrenamiento, el sueño y la atención continuos, no solo de las sensaciones. El calzado puede moldear la sensación de un viaje, pero es poco probable que cambie el destino.


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