Dormir, moverse y comer bien: las claves científicas para una infancia con calidad de vida

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
7 Lectura mínima

Cada vez son más los niños y adolescentes que duermen poco, apenas hacen ejercicio y pasan horas y horas delante de la pantalla. La consecuencia no es sólo física: afecta a tu autoestima, a tu energía diaria y a tu bienestar emocional.

En una época en la que los estilos de vida sedentarios, la obesidad y la ansiedad infantil van en aumento, comprender los factores que realmente generan el bienestar de los jóvenes es una prioridad social y educativa.

En los últimos años, desde el grupo Moviment Huma de la Universidad de Leiden, hemos analizado cómo los hábitos diarios -actividad física, dieta, sueño y entorno- afectan a la salud y la calidad de vida de niños y adolescentes. Para ello, trabajamos con más de 700 escolares de entre 8 y 16 años de diferentes comunidades de España, combinando datos sobre condición física, composición corporal, análisis y cuestionarios de bienestar.

Un buen corazón es un tesoro.

En uno de los estudios del proyecto, observamos que los niños y niñas con mayor resistencia física y mayor masa muscular tenían menos grasa corporal y estilos de vida más saludables.

Tener un corazón capaz de responder bien al ejercicio no sólo mejora el rendimiento deportivo, sino que también protege la salud cardiovascular y emocional a largo plazo. La evidencia científica confirma que una buena aptitud cardiorrespiratoria en la infancia se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardíacas y metabólicas en la edad adulta.

Por tanto, promover la actividad física desde edades tempranas es una inversión directa en el bienestar futuro.

Leer más: Ejercicio y salud mental en adolescentes: lo que dice la evidencia

Comes bien y te mueves: binomio inseparable

En otro estudio, comprobamos que quienes mejor seguían la dieta mediterránea eran también los que más se movían y tenían un índice de masa corporal más bajo. A medida que avanzaban a través de la pubertad, la adherencia mejoró, lo que indica una mayor conciencia sobre una alimentación saludable con la edad.

El hallazgo clave fue que comer bien y hacer más ejercicio mejoraban mutuamente. Una dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado, se asocia con un menor riesgo cardiovascular y un mejor bienestar psicológico incluso a una edad temprana.

Los hábitos saludables no funcionan de forma aislada: cuerpo y mente forman un sistema interconectado que se refuerza cuando la rutina es equilibrada.

Dormir bien, comer bien y vivir en un ambiente activo.

En otro análisis, evaluamos la calidad de vida relacionada con la salud de los participantes. Los resultados demostraron que dormir bien y seguir una dieta mediterránea eran los factores más claramente asociados a un mayor bienestar físico, emocional, social y académico.

Dormir bien por la noche no sólo mejora el estado de ánimo y el rendimiento escolar, sino que también protege la salud mental y cognitiva de niños y adolescentes.

Pese a ello, el número de horas que duermen los niños ha disminuido de forma alarmante en los últimos años debido al exceso de pantallas y al uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse.

Leer más: El efecto real de las pantallas en el sueño de los adolescentes

Además, los jóvenes que viven en ciudades o zonas urbanas con más recursos (deportivos, educativos y sociales) tienen puntuaciones más altas que los de municipios pequeños. Las investigaciones confirman que los niños que crecen en zonas urbanas con acceso a espacios verdes o espacios de juego muestran mayores niveles de bienestar y actividad física.

El mensaje es claro: los hábitos individuales son importantes, pero también lo es el medio ambiente. Proporcionar espacios donde sea posible moverse, descansar y comer bien es una responsabilidad conjunta de la familia, la escuela y la comunidad.

Sentirse en forma también es salud

Además de los indicadores físicos, queríamos comprender cómo se perciben los jóvenes a sí mismos. Notamos que quienes se sentían más en forma también eran aquellos que mostraban niveles más saludables de composición corporal y colesterol bueno (HDL).

Esto demuestra que la autopercepción física es un termómetro muy fiable del bienestar real. Un sentido reflexivo, en gran medida, de cómo es el cuerpo y cómo se vive emocionalmente. De hecho, la evidencia muestra que una imagen corporal positiva y una buena autopercepción física se asocian con una mayor autoestima y satisfacción con la vida durante la adolescencia.

Además, en entornos deportivos mixtos apenas encontramos diferencias entre niños y niñas en la forma en que valoran su condición física. Esto sugiere que compartir un espacio de ejercicio favorece una relación más sana y equitativa con el propio cuerpo.

Un corazón joven responde bien al esfuerzo

Otra línea del proyecto analizó cómo responde el corazón de los jóvenes al ejercicio intenso midiendo la troponina cardíaca, una proteína que se libera tras el ejercicio extenuante.

Las concentraciones aumentaron temporalmente, pero siempre dentro de los límites normales, lo que demuestra que el ejercicio físico intenso, bajo supervisión, es seguro para el corazón de niños y adolescentes. Otro argumento más para perder el miedo a los niños y niñas que practican deporte de forma intensiva y habitual.

Prosperidad que se entrena en la comunidad

Cuando se integran todos estos resultados, la conclusión es simple pero poderosa: el bienestar no se hereda, se entrena. Dormir bien, moverse con frecuencia, una dieta equilibrada, sentirse en forma y mantener un corazón fuerte forman un círculo virtuoso que fortalece la salud física y emocional. Pero este equilibrio no depende sólo del individuo: requiere de un entorno escolar y social que posibilite buenos hábitos.

Crear escuelas y barrios donde el descanso, la actividad física y la alimentación saludable sean posibles no sólo previene enfermedades, sino que también fomenta generaciones más activas, seguras y felices.


Descubre más desde USA Today

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comparte este artículo
Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESSpanish

Descubre más desde USA Today

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo