Santo Domingo.- El Centro Cultural Taíno Casa del Cordón, iniciativa del Banco Popular Dominicano, acogió en su sede la proyección del documental Galeones de Azogue. La película explora los orígenes de la arqueología subacuática en República Dominicana a través del estudio de las galeras de la flota Azogue, que se hundieron frente a las costas de Mish en el siglo XVIII.
El evento fue organizado en colaboración con el Museo Real Atarazanas, y contó con la participación de su director Injigo Apestegui, junto a los guionistas Carlos León y Cruz Apestegui. El panel compartió ideas sobre el proceso de investigación del documental, las fuentes históricas y los descubrimientos clave que dieron forma a esta investigación histórica.
Producido por Duho Cinema, Retama Studio y Guasabara Cine, el documental fue dirigido por los productores generales Fernando Santos y Gabriel Valencia. Editado por Mikel D. Etkebarria, con diseño sonoro de Laura Gantes. La película presenta entrevistas con reconocidos expertos, entre ellos Pedro Borrell, Franco Moya Pons, Bernardo Vega, Federico Schad, Jaime Vega y Tracy Bowden.
La historia detrás del documental
Galeones de Azogue relata el descubrimiento de los restos de dos galeras en 1976 por pescadores de Mish en la Bahía de Samaná. Este descubrimiento inició la primera investigación arqueológica subacuática oficial en la República Dominicana y condujo al descubrimiento de artefactos relacionados con un evento histórico que tuvo lugar hace más de tres siglos.
El naufragio se remonta al 24 de agosto de 1724, cuando los galeones Nuestra Señora de Guadalupe y Tolosa, parte de la flota Mercurio, navegaban desde la Península Ibérica hacia el Virreinato de Nueva España, el actual México. Los barcos transportaban más de 360 toneladas de mercurio de las minas españolas de Almadén, un elemento clave en la extracción de plata colonial. Atrapado en una poderosa tormenta, el Guadalupe sufrió graves daños, mientras que el Tolosa se hundió completamente frente a la costa dominicana.
Más de 600 personas perdieron la vida en la tragedia. Los supervivientes soportaron condiciones desgarradoras (algunos se aferraron a los mástiles durante semanas, otros buscaron ayuda en selvas y playas), dejando tras de sí una poderosa historia de resiliencia y supervivencia.
La investigación arqueológica se reanudó en 1994 mediante un esfuerzo conjunto dominicano-español, marcando un punto de inflexión en el patrimonio marítimo del país. El Proyecto Quicksilver Galleons ha recuperado más de 45.000 artefactos, incluidos cañones, instrumentos de navegación, monedas, artículos personales y una colección excepcional de cristalería europea. Estos hallazgos no sólo profundizaron el conocimiento del comercio y la navegación colonial del siglo XVIII, sino que también sentaron las bases para la arqueología subacuática en la República Dominicana, ayudando a la nación a recuperar y preservar su memoria histórica sumergida como parte de su identidad cultural.
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