Las infecciones por rotavirus son la principal causa de diarrea aguda grave en lactantes y niños menores de cinco años en todo el mundo, aunque puede ocurrir a cualquier edad y muchas veces en la vida. De hecho, estos patógenos son responsables de más de 25 millones de visitas ambulatorias y más de 2 millones de hospitalizaciones cada año.
Los rotavirus son virus de ARN bicatenario clasificados en diferentes grupos. De ellos, A, B y C pueden causar infecciones en humanos, siendo el grupo A el más común.
En la mayoría de los casos, la enfermedad es leve, pero síntomas como fiebre, vómitos y diarrea pueden provocar complicaciones. La deshidratación severa es una de las más relevantes. Esta situación puede evolucionar hacia un shock hipovolémico -por pérdida de líquidos corporales- y, en ausencia de intervención médica, incluso la muerte.
Sin embargo, aunque desde 2006 se encuentran disponibles en España dos vacunas seguras y eficaces, no se incluyeron en el calendario oficial de vacunación hasta el 1 de octubre de 2024.
Estacionalidad de las infecciones por rotavirus.
Muchas infecciones virales, incluidas las causadas por rotavirus, se caracterizan por una marcada estacionalidad que refleja la sensibilidad tanto del virus como del huésped a las condiciones ambientales.
En particular, la infección por rotavirus se produce en niveles endémicos bajos durante todo el año, interrumpidos por importantes brotes estacionales. En general, se reporta una mayor incidencia durante los meses fríos y secos, lo que sugiere que la humedad y la temperatura pueden actuar como moduladores del comportamiento epidémico del virus.
Esto pone de relieve el riesgo de las bajas temperaturas durante la temporada invernal, cuya mortalidad sigue siendo mayor que en verano a pesar de los efectos sobre la salud de las olas de calor. Además, se prevé que continúe en las próximas décadas.
Con el objetivo de analizar y cuantificar cómo el frío y las olas de frío afectan a los ingresos hospitalarios de urgencia por infecciones por rotavirus, realizamos un estudio -actualmente en revisión- en la Comunidad de Madrid.
En el período de 2013 a 2018 se registraron un total de 3.831 ingresos hospitalarios de urgencia por rotavirus. La distribución temporal de estos ingresos mostró un claro patrón estacional, con un aumento progresivo de los casos a partir de noviembre, alcanzando un máximo en marzo y descendiendo gradualmente hasta julio.
Distribución mensual de ingresos hospitalarios por infección por rotavirus en el periodo 2013 a 2018. Autores Días de frío y olas de frío
En epidemiología ambiental, distinguimos los días fríos de los días de olas de frío. Si presentamos la mortalidad en función de la temperatura mínima diaria, observaremos curvas que generalmente tienen formas cóncavas, típicamente en forma de U o V. El punto de temperatura suele observarse donde la mortalidad es mínima (temperatura mínima de mortalidad). Entonces, a partir de esta temperatura tenemos dos ramas ascendentes. Uno corresponde a la mortalidad asociada a las bajas temperaturas y el otro a la mortalidad asociada a las altas temperaturas.
Los días fríos son aquellos cuya temperatura mínima diaria está por debajo de la temperatura mínima de mortalidad. Sin embargo, no todos los días fríos son días de ola de frío. Existe otro umbral de temperatura por debajo del cual la mortalidad aumenta considerablemente. Este segundo umbral es el que define cuándo arranca la ola de frío desde un enfoque epidemiológico.
En el caso de la Comunidad de Madrid en el periodo observado encontramos que los días fríos son aquellos en los que la temperatura mínima diaria desciende por debajo de los 15 ºC. Por otro lado, los días de ola de frío fueron aquellos en los que estas temperaturas descendieron por debajo de los 1,9 ºC, siguiendo el límite previsto contra las bajas temperaturas de la Comunidad de Madrid.
Según estas definiciones, de los 2.191 días que comprendieron el período de estudio, 1.504 fueron considerados días fríos. Durante estos días se registraron 3.831 ingresos hospitalarios de urgencia por infección por rotavirus. De estos días de frío, 160 fueron días de ola de frío, sumando un total de 2.507 ingresos, lo que representa aproximadamente el 65% del total anual.
Así, los resultados del estudio indican, como era de esperar, que las olas de frío favorecen significativamente la hospitalización urgente por rotavirus. Por cada descenso de un grado centígrado de la temperatura mínima diaria por debajo del umbral de la ola de frío, en los meses de invierno, el riesgo de ingreso aumenta un 20,29%. En cambio, en los días más fríos pero moderados, durante todos los meses del año, por cada grado en el que la temperatura mínima diaria desciende de los 15ºC, el riesgo de hospitalización aumenta un 8,86%.
La humedad también mostró relación con el número de hospitalizaciones, en este caso con signo negativo (a menor humedad, más ingresos), y con menor influencia que la temperatura mínima diaria.
Una forma de mejorar la prevención
Es fundamental comprender la relación entre la infección por rotavirus y las variables meteorológicas ambientales para ajustar la prevención y los recursos necesarios para brindar atención médica y así reducir costos.
Asimismo, el conocimiento del patrón estacional de infección y sus efectos en la aparición de la enfermedad podría ayudar a desarrollar programas de intervención que utilicen eficazmente las vacunas y así reducir su incidencia en la población.
Continuar investigando y monitoreando los efectos del cambio climático en la salud pública, teniendo en cuenta tanto los riesgos asociados al calor como al frío extremo, nos ayuda a desarrollar estrategias de prevención y adaptación realmente efectivas para mejorar la salud de la población.
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