A pesar de su importancia ecológica, social y económica, los ecosistemas acuáticos, especialmente los de agua dulce, siguen siendo los más descuidados en las estrategias de conservación globales. Todavía se caracterizan por criterios limitados y un sesgo a favor de ambientes marinos y especies carismáticas, dejando fuera gran parte de la diversidad acuática, especialmente la presente en ríos, lagos y arroyos tropicales.
Esta invisibilidad también se refleja en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que descuidan la conservación de la biodiversidad de agua dulce, notablemente ausente en el ODS 14 (centrado en los océanos) y el ODS 15 (centrado en los entornos terrestres).
Enfrentar los desafíos de la conservación del agua requiere la diversificación de las especies representadas y la ampliación de los criterios de selección.
¿Qué especies están protegidas?
En un estudio publicado recientemente en la revista Water Biology and Security, abordamos esta brecha examinando la subrepresentación de las especies acuáticas, particularmente las de agua dulce, en las estrategias de conservación globales.
El trabajo fue elaborado por investigadores de instituciones brasileñas e internacionales, entre ellas la Universidad Federal de Pará Occidental, la Universidad Federal de Pará, la Universidad para la Integración Internacional de la Lusofonia Afrobrasileña y el Centro de Ciencias del Mar de la Universidad del Algarve.
Realizamos un análisis exhaustivo de la literatura científica para identificar qué especies se utilizan con mayor frecuencia como indicadores para la selección de áreas prioritarias para la conservación, qué ambientes acuáticos reciben mayor atención, qué métodos se utilizan y qué criterios guían la selección de estas especies.
Los grupos más representativos fueron los del filo Chordata, que concentran más del 70% de las especies analizadas, destacando los peces óseos, los mamíferos acuáticos, los reptiles y las aves.
Las clases a las que pertenecen las especies principales más representativas del filo Chordata. Elaborado por los autores, a partir de datos de Scopus y Web of Science.
Entre estos grupos predominan especies carismáticas y extendidas como la tortuga boba (Caretta caretta), el delfín mular (Tursiops truncatus), la tortuga verde (Chelonia midas) y la nutria europea (Lutra lutra).
Estas especies suelen asociarse a estados de conservación preocupantes, como “vulnerable” (VU), “en peligro” (EN) o “en peligro crítico” (CR), lo que refuerza su papel como símbolos de advertencia de la pérdida de biodiversidad acuática.
Sin embargo, algunas especies de menor riesgo como la Posidonia oceanica (menor preocupación) también aparecen en la lista, destacando la importancia de otros atributos como el papel ecológico y el valor cultural. La presencia de plantas e invertebrados acuáticos, aunque minoritaria, indica el potencial para ampliar la diversidad taxonómica de especies emblemáticas e integrar estrategias más inclusivas en la conservación de los ecosistemas acuáticos.
En resumen, los resultados revelan una fuerte concentración en la investigación y conservación del medio marino y de especies de gran atractivo carismático, como grandes peces y mamíferos acuáticos. Por el contrario, las especies de ríos, lagos y arroyos siguen siendo prácticamente invisibles en la producción científica y en las estrategias de conservación analizadas.
Y las liras también: especies comunes, como los gorriones o las golondrinas, se extinguen sin que nos demos cuenta

Tipos de ecosistemas acuáticos habitados por especies líderes seleccionadas. Elaborado por los autores, a partir de datos de Scopus y Web of Science. ¿Cómo se eligen las especies a proteger?
Además, el estudio encontró que los criterios utilizados para seleccionar especies acuáticas como especies emblemáticas para la conservación son generalmente limitados y se centran en unos pocos atributos, lo que limita el alcance de las estrategias.
Entre los principales criterios destacados se encuentran:
Estado de conservación: Las especies clasificadas como en peligro de extinción en listas nacionales e internacionales, como la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, son ampliamente utilizadas como especies emblemáticas, que representan una estrategia de concientización frente al riesgo de extinción.
Atractivo visual y carisma: Los organismos con una apariencia considerada “carismática” o con la que es fácil empatizar, como delfines, tortugas, rayas y peces de gran tamaño, son los más seleccionados, aunque su papel ecológico es a veces menos relevante que el de otras especies poco conocidas.
Importancia ecológica: algunos estudios enfatizan el papel funcional de la especie, como su posición trófica o su contribución a la integridad del ecosistema acuático. Sin embargo, este criterio aún es poco utilizado en comparación con los atributos visuales.
Distribución geográfica y endemismo: especies con distribución limitada o endémicas de regiones amenazadas se califican como posibles banderas, pero aparecen con menos frecuencia en las publicaciones analizadas.
Importancia cultural y económica: criterios como el valor simbólico para las comunidades tradicionales o la relevancia económica de la especie para la pesca y el turismo aún son poco considerados, lo que revela la distancia entre la ciencia, las políticas públicas y la realidad local.
El predominio de criterios de conservación visuales o clásicos muestra una visión limitada del papel de las especies protagonistas y limita el potencial transformador de este enfoque en las políticas de conservación. Considerando esto, el estudio propone urgentemente la ampliación de los criterios, con una mayor integración de los aspectos ecológicos, socioculturales y territoriales.

Características atribuidas a las especies acuáticas utilizadas como distintivo en la selección de áreas prioritarias para la conservación. Elaborado por los autores, a partir de datos de Scopus y Web of Science. Desequilibrio geográfico de la investigación científica.
A pesar de los avances en la producción académica sobre las especies acuáticas como indicadores de conservación, los datos revelan un fuerte desequilibrio geográfico. La mayoría de los estudios son realizados por instituciones del Norte Global (América del Norte, Europa y Asia), lo que pone de relieve el sesgo de los resultados.
En contraste, los países tropicales, que son megadiversos y tienen mayor vulnerabilidad ecológica, han reducido su participación, manteniendo la invisibilidad de sus ecosistemas de agua dulce y las especies que contienen.

Distribución de los 10 países más estudiados en relación al uso de organismos acuáticos como especies emblemáticas en la selección de áreas prioritarias para la conservación. Elaborado por los autores, a partir de datos de Scopus y Web of Science.
Este patrón resalta la urgente necesidad de descentralizar la investigación y fortalecer la ciencia producida en el Sur Global, promoviendo un mayor papel de los investigadores e instituciones locales en la formulación de programas, metodologías y políticas públicas de conservación. En regiones como la Amazonía, este papel es necesario para que las estrategias reflejen las realidades ecológicas, sociales y culturales específicas de los territorios acuáticos y sean verdaderamente efectivas.
Criterios limitados y distanciamiento de la práctica local.
Otro hecho importante que reveló el estudio es que los criterios utilizados para seleccionar especies acuáticas como banderas siguen siendo restrictivos y poco conectados con los contextos socioculturales locales. Hay un claro predominio de atributos visuales, como el carisma y el atractivo estético, a expensas de dimensiones como la importancia cultural, económica, religiosa o simbólica para las comunidades que viven a orillas de ríos, lagos y arroyos.
Esta brecha refuerza la distancia entre la ciencia y las prácticas tradicionales, lo que dificulta la construcción de estrategias de conservación más equitativas, participativas y efectivas. Sin reconocer el valor de las especies para las poblaciones locales, los proyectos de conservación corren el riesgo de imponer soluciones externas, débilmente arraigadas en los territorios, lo que amenaza su legitimidad y sostenibilidad a largo plazo.
Esta investigación representa un paso fundamental para comprender cómo se pueden mejorar las estrategias de conservación, especialmente el uso de especies emblemáticas, desde una perspectiva más inclusiva, diversa y vinculada a los territorios acuáticos amazónicos. Al alinear la producción científica con los conocimientos y demandas de las comunidades tradicionales, la iniciativa busca fortalecer políticas públicas y prácticas locales que contribuyan a la protección de la biodiversidad acuática y al desarrollo sostenible de la Amazonía.
El estudio forma parte de las actividades del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología para la Síntesis de la Biodiversidad Amazónica (INCT–SinBiAm), el Programa de Investigación en Biodiversidad de la Amazonía Oriental (PPBio-AmOr) y el Programa Ecológico de Largo Plazo de la Amazonía Oriental (PELD-AmOr), que trabajan para articular la ciencia en la región y en el campo de la conservación.
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