Brianda Araujo es una de los más de 628,180 jóvenes de entre 18 y 35 años que no trabajan ni estudian en República Dominicana.
Brianda Araujo Rodríguez tiene 35 años, madre de cinco niños pequeños y vive cada día con una batalla silenciosa: la diabetes tipo dos y otras complicaciones que, según explica, le impiden trabajar.
“Soy diabética tipo 2, mi nivel de azúcar aumenta constantemente y la propia diabetes me ha provocado una neuropatía en los huesos”, afirma la joven, cuyo último trabajo fue en un banco hace un año y que ahora depende económicamente de la ayuda de sus hermanos y hermanas.
Brianda se inyecta insulina diariamente y toma 850 miligramos de metformina.
Pero la enfermedad no es la única carga que lleva; cuando apenas cursaba octavo grado, a los 15 años, se casó con un hombre 14 años mayor que ella, desde entonces lo que pensó que era amor terminó siendo una historia marcada por el bullying, la mentira y la infidelidad.
“Él tenía esposa e hijos, lo que pasa es que yo era sólo una niña, ya sabes cómo el amor ciega a la gente”, dice, abatida.
También recuerda el dolor de perder a su madre en la infancia. “Cuando pierdes a tu madre, es como si el mundo se derrumbara”, dice con la voz entrecortada. Hoy afirma que su único deseo es que sus hijos no repitan su historia.
Dos de sus cinco hijos han estado fuera del sector educativo durante dos años porque no pudo conseguir plazas para un niño de seis años y una niña de diez.
“Me levanté y tuve que volver a la cama porque no tengo nada que darles a mis hijos”, admite.
A veces ríe, a veces comparte, pero detrás de esa imagen de fortaleza se esconde una realidad que muchos no ven.
Brianda no es un caso aislado; su historia refleja las estadísticas.
De los 628.181 jóvenes dominicanos de 18 a 35 años que no trabajan ni estudian, 454.779 son mujeres, lo que representa el 72,4% de esa población.
Así lo confirman los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (ONE) de 2022.
Sin embargo, considerando que el número de jóvenes en el país supera los 8.145.548, los llamados “nini” representan alrededor del 7,2%, una minoría en la población juvenil general.
Desde una perspectiva sociológica
En conversación con la socióloga Tahira Vargas, sostuvo que en la población joven que no trabaja ni estudia, un porcentaje mayor de mujeres que de hombres hacen más preguntas que respuestas.
“Detrás de estos datos se pueden esconder varias hipótesis sobre el mercado laboral de República Dominicana, donde hay más hombres que mujeres, porque el acceso al empleo está mediado en gran medida por estrategias que son todas masculinas”, afirmó.
“Jóvenes que no terminan la secundaria pero trabajan en el sector informal” mientras estudian, ya sea oficio, peluquería, motociclismo, seguridad o cualquier otro campo. “Sin embargo, estos trabajos están dominados por los hombres, por lo que las oportunidades de ingresos para las mujeres se reducen, lo que las lleva a asumir tareas domésticas, cuidado de niños o de ancianos si no tienen la educación académica para ingresar al mercado laboral formal”, agregó Vargas.
Oportunidad 14-24
En octubre de 2020, el presidente Luis Abinader creó el programa “Oportunidad 14-24”, coordinado por el Gabinete de Política Social y dirigido por Alexander Mordan.
Este programa busca promover la inclusión socioeconómica de jóvenes de 14 a 24 años que se encuentran excluidos del sistema educativo o del mercado laboral y pertenecen a hogares en situación muy vulnerable.
Los adolescentes participantes de entre 14 y 17 años tendrán la oportunidad de reintegrarse al sector educativo. Al mismo tiempo, quienes tengan entre 18 y 24 años podrán incorporarse al mercado laboral tras un período de preparación.
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