La primavera y el verano son épocas de avispas, eso es seguro. Aburridos, irritantes, suelen construir sus nidos en zonas urbanas, bajo los tejados, en jardines y en objetos diversos. Una situación que genera mucha interacción con la gente, con riesgo de picaduras y problemas si no tenemos cuidado.
En toda España existen algo más de cien especies de véspidos. La mayoría son especies solitarias, como las avispas alfareras, que muchas veces pasan desapercibidas. Más famosas, sin embargo, son las avispas sociales, como las del papel, con sus nidos de células hexagonales, que construyen con material vegetal y agua.
Muchas veces no los aceptamos, pero hay que decir que juegan un papel importante en muchas interacciones en la naturaleza, ya sea como depredadores o como polinizadores; algunos roles estratégicos para la estructura y equilibrio de las redes de interacción en la naturaleza.
La avispa asiática abandona su nido en primavera
La mayoría de estas avispas son nativas, pero en los últimos años se han agregado especies exóticas que han llegado a través de acciones voluntarias o involuntarias de humanos, como la avispa asiática (Vespa velutina).
No es un fenómeno natural, sino causado por el movimiento de mercancías procedentes de China, y se descubrió por primera vez en Francia en 2004. Desde entonces, se ha extendido rápidamente por toda Europa, a una media de 50 a 60 kilómetros al año. Se considera una especie invasora, especialmente por su demostrado impacto en el sector primario de la apicultura.
La clave de su éxito es que tienen pocos competidores, depredadores y parásitos y que encuentran los recursos necesarios para aumentar su abundancia y ampliar su distribución.
La avispa asiática tiene un ciclo de vida de un año. Las reinas fertilizadas del año anterior, que abandonan sus cuarteles de invierno entre febrero y marzo, construyen de forma independiente nidos embrionarios en lugares protegidos, a baja altura.
¿Cuáles son sus escondites?
En ellos ponen los primeros huevos fecundados, de los que nacen las avispas obreras. A partir de ese momento, la reina nunca abandona el nido. Serán las obreras quienes trabajarán y comenzarán a buscar los recursos necesarios (azúcares, proteínas, celulosa y agua) para hacer crecer el nido hacia el nido primario.
Posteriormente, suelen construir un segundo nido más grande, llamado secundario. Harán esto en áreas más altas, como copas de árboles, bordes de edificios, repisas de paredes o cuevas de acantilados. Allí, antes del otoño, aparecen machos (de huevos no fertilizados) y reinas vírgenes. Los machos fecundarán a estas reinas, que se prepararán para pasar el invierno en algún lugar resguardado y protegido. El resto de la colonia muere (reina vieja, obreras y machos) cuando llega el invierno. Y así comienza un nuevo ciclo.
Además del efecto social, con casos graves para la salud humana, el principal impacto demostrado de esta especie es en el sector apícola, especialmente cuando los nidos son medianos o grandes en verano y otoño.
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‘buffet libre’ permanente en el panal
Las avispas visitan granjas de colmenas para encontrar todo lo que puedan comer (abeja melífera, Apis mellifera) proteína que necesitan para alimentar a sus larvas. Los visitan periódica y periódicamente.
Esto significa que atrapan a las abejas obreras antes de las colonias, lo que tiene un impacto directo en la recolección de néctar y polen, pérdida de reservas y debilitamiento general de las colonias de abejas, lo que las hace más susceptibles a enfermedades y factores ambientales adversos.
La alta capacidad de dispersión de las nuevas reinas, que pueden volar varios kilómetros en un día, contribuye a la rápida propagación y a la presión constante sobre las granjas de colmenas.
Por todo ello, su erradicación es imposible en zonas donde ya ha llegado. Todo va a tu favor.
Mejores opciones para combatirlos
No hay estudios que demuestren que determinadas acciones sean efectivas para reducir su impacto, como atrapar reinas en primavera.
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Sin embargo, desde el sector apícola se puede mejorar el manejo y gestión de las explotaciones colmenares in situ, en función de la presencia de esta especie.
Los apicultores realizan trashumancias para evitar su presencia y ajustar temporalmente el movimiento de las colonias, o utilizan diferentes herramientas para proteger las colmenas, aunque tienen limitaciones, especialmente en periodos de alta presión.
La opción prioritaria del Grupo de Investigación en Biología Animal de la Universidad de Girona son las trampas Koldo adaptadas (KBA), modificadas según el diseño original del apicultor Koldo Belasco.
Trampa Koldo Belasco para la avispa veloutina.
Esta trampa está diseñada para atrapar selectivamente obreras y reinas frente a las colmenas sin afectar a las abejas, permitiendo un control más sostenible y aplicable a granjas de varios tamaños.
Toda la información científica disponible y la que se pueda generar en el futuro sobre el manejo de la avispa asiática es crucial como estrategia para establecer protocolos que permitan su control, ya sea para reducir el riesgo para los humanos, para otros polinizadores o para proteger las colonias de abejas. En este segundo caso, la producción de miel y otros productos apícolas no se ve amenazada y se establece un control selectivo y sostenible.
La avispa asiática llegó para quedarse.
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