De los baños de mar al turismo de masas: cómo han cambiado las vacaciones en España

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
9 Lectura mínima

Cada verano, millones de ciudadanos cargan sus vehículos o toman un tren o un avión para pasar unos días al aire libre. La temporada de verano está asociada a un viaje, una marcha. Sin embargo, el verano y las vacaciones no aparecieron al mismo tiempo.

En España, muchas personas ya disfrutaban de vacaciones fuera de su residencia habitual antes de que existieran las vacaciones retribuidas. De hecho, esto fue reconocido por la legislación antes de que la mayoría de los españoles pudieran permitirse viajar.

Verano élite: salud y prestigio

Durante buena parte del siglo XIX, los viajes de verano estuvieron estrechamente asociados al termalismo. Balnearios como Archena, Panticosa o Mondariz ofrecían tratamientos con aguas mineromedicinales, pero también alojamiento, paseos y selecta vida social. Estos complejos se posicionaron como áreas de descanso para la corte, la aristocracia y la rica burguesía.

Postal promocional del balneario de Pantikos (Huesca) a principios del siglo XX. Wikimedia Commons

Posteriormente, la natación en el mar ganó prestigio. En 1845, la reina Isabel II viajó a San Sebastián para llevárselos. En aquella época, la playa aún no estaba asociada con los baños de sol: la gente iba allí según prescripción médica y observando rigurosas reglas de belleza. Santander y San Sebastián se han consolidado como destinos para esas elegantes vacaciones de verano, reservadas sólo a unos pocos privilegiados.

Nacimiento del “Turista”

En 1836 Thomas Roscoe publicó Un turista en España en el Reino Unido. El libro utilizó el término turista para describir a las personas que recorrieron el país. Sin embargo, no fue hasta 1925 que el diccionario de la Real Academia Española incluyó las palabras “turista” y “turismo”.

Fotografía en blanco y negro de niños jugando en el agua de mar a principios de la década de 1930.

Niños en la playa de San Sebastián en 1932. Archivo fotográfico del Patronato Nacional de Turismo (II República 1931-1939) Fotógrafo: Ilse Steinhoff. Biblioteca de la Facultad de Gestión Empresarial y Pública (Universidad de Zaragoza), CC BI-SA

En aquella época ya existían en España balnearios, hoteles, agencias de viajes y transporte para visitantes. La política turística comenzó a organizarse de la misma manera: en 1905 se creó la Comisión Nacional, en 1911 la Comisión Real y en 1928 el Patronato Nacional de Turismo.

Entre 1931 y 1934, los viajes nacionales españoles representaron entre el 60% y el 70% de la actividad turística. Sin embargo, este fenómeno fue marginal: probablemente sólo entre el 3,5% y el 6,2% de la población total se dedicaba al turismo.

Las vacaciones se convierten en ley

La Ley de Contrato de Trabajo de 1931, durante la Segunda República, reconocía al menos siete días de vacaciones anuales retribuidas. Las vacaciones ya no eran un privilegio.

Pero la semana libre no alcanzó para pagar los gastos de transporte ni de alojamiento. Poco después, la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial rompieron la tendencia. En España, la pobreza de la posguerra, el deterioro de las infraestructuras y la escasez de combustible mantuvieron la movilidad en un nivel muy bajo.

Motor europeo de la posguerra.

El fin de la Segunda Guerra Mundial cambió el escenario. Europa occidental inició un largo período de reconstrucción, crecimiento económico y relativa estabilidad. El empleo, los salarios y el tiempo libre han aumentado. Las vacaciones pagadas se ampliaron, el automóvil se volvió asequible y la aviación comercial, junto con los vuelos chárter, lograron abaratar los viajes.

España se sumó más tarde a esta realidad europea. La dictadura de Franco quedó aislada tras la derrota de las fuerzas fascistas. Fue excluido del Plan Marshall y no ingresó en la ONU hasta 1955, aunque la Guerra Fría favoreció su posterior integración en el bloque occidental.

Sol, playa y moneda para la dictadura

El régimen se dio cuenta muy pronto de que el turismo puede generar valiosas divisas y al mismo tiempo contribuir a mejorar su imagen exterior. Esta doble función se vio reflejada en 1951 con la creación del Ministerio de Información y Turismo.

Un importante punto de inflexión se produjo en 1959 con el Plan de Estabilización. La devaluación de la peseta, la apertura económica y los incentivos dados a la inversión extranjera han contribuido a que España sea especialmente barata para los europeos.

Imagen en blanco y negro de una playa llena de gente.

Playa de Iletes, Mallorca, hacia 1960. Foto de Antonio Verdugo. Biblioteca de la Facultad de Gestión Empresarial y Pública de la Universidad de Zaragoza, CC BI-SA

Las cifras históricas de este auge deben tratarse con cautela, ya que diferentes series temporales contabilizan a los turistas, visitantes y entradas fronterizas de manera diferente. Según datos manejados por Rafael Vallejo, catedrático de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Vigo, España pasó de 430.000 turistas extranjeros en 1950 a 4,3 millones en 1960, 11,1 millones en 1965 y 31,6 millones en 1973.

Entre 1961 y 1970, Europa representó alrededor del 80% de las entradas extranjeras. Francia se ha consolidado como el principal mercado emisor, representando casi la mitad del flujo europeo. La proximidad geográfica y el uso generalizado del automóvil explican el temprano protagonismo de las costas catalanas.

Así, la dictadura políticamente cerrada abrió sus playas a los ciudadanos de las democracias europeas. El turismo por sí solo no trajo la democracia al país, pero sí acercó a muchos españoles a otras formas de vida.

Los touroperadores y la dependencia del extranjero

El auge del turismo no fue sólo obra del Estado o del empresariado nacional. Los grandes touroperadores europeos han organizado paquetes con transporte y alojamiento, negociando precios muy bajos con los establecimientos locales.

Fotografía en blanco y negro de cuatro chicas jóvenes en trajes de baño caminando por la playa.

Jóvenes en la playa de Fuengirola (Málaga) en 1957. Foto de Roberto Arranz. Biblioteca de la Facultad de Gestión Empresarial y Pública (Universidad de Zaragoza), CC BI-SA

El capital extranjero también ha afluido a hoteles, apartamentos y promociones inmobiliarias, especialmente en las Islas Baleares y Canarias, así como en la Costa del Sol y la costa mediterránea. De esta forma, buena parte del gasto realizado por los turistas regresaba a los países de origen, desde donde operaban las grandes agencias de viajes. El turismo ha impulsado la economía española, pero también ha creado nuevas formas de dependencia.

democratización: vacaciones para la mayoría

Los extranjeros se convirtieron en el ícono del boom, pero no fueron los únicos protagonistas. El aumento de los ingresos, el empleo urbano más estable, el acceso a coches propios y vacaciones pagadas han hecho posible que cada vez más españoles viajen.

Algunos se alojaron en hoteles, apartamentos o campamentos. Otros regresaron a la casa familiar en la ciudad, una práctica poco visible en las estadísticas pero imprescindible para entender el verano español.

Foto borrosa de una plaza decorada con banderines para las fiestas.

La ciudad y sus festivales de verano son un clásico de las fiestas españolas. Gojo de Parla/Wikimedia Commons, CC BI-SA

España no aprendió a volar en los años sesenta. Lo que ha cambiado es la escala. Las vacaciones pasaron de ser un signo de estatus social, primero a un derecho, y después a un consumo masivo.

Sin embargo, las vacaciones continúan sin garantía de viaje. Los ingresos, el empleo y el coste del transporte o del alojamiento siguen determinando quién se va de vacaciones y por cuánto tiempo.

El paraguas actual es heredero de los balnearios y baños de mar, pero también de la paz en Europa, las conquistas obreras, la apertura económica de la dictadura, los coches, los aviones y los capitales extranjeros.

file 20250604 56 dvfg0q.png?ixlib=rb 4.1

¿Te gustaría recibir más artículos como este? Suscríbete a Suplemento Cultural y recibe noticias culturales y una selección de los mejores artículos sobre historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por la editora de Arte + Humanidades Claudia Lorenzo.


Descubre más desde USA Today

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comparte este artículo
Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESSpanish

Descubre más desde USA Today

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo