Garantías públicas en pandemia: de medida de emergencia a herramienta de recuperación de las pequeñas empresas

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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Durante los meses más difíciles del confinamiento provocado por la covid-19, los gobiernos abrieron el grifo del crédito para evitar el colapso del tejido productivo. En España, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) movilizó 140.000 millones de euros en líneas de avales para apoyar la liquidez de las empresas. Inmediatamente surgió una pregunta incómoda: ¿está prolongando la agonía de empresas inviables, las llamadas empresas zombis, o está proporcionando un salvavidas para que las empresas viables sobrevivan a un shock sin precedentes?

Para responder a esta pregunta analizamos más de 400.000 empresas españolas. Y descubrimos que la ayuda no se limita a apoyar a empresas viables. En muchos casos, también permitieron una recuperación real y mensurable de las empresas que estaban en peores condiciones.

¿Qué es una empresa zombie?

Una empresa zombi es aquella que sigue funcionando gracias a condiciones externas favorables (financiación a bajos tipos de interés o garantías públicas de préstamos), pero no genera ingresos suficientes para cubrir sus costes financieros. El debate surge porque, si los recursos públicos y privados se dirigen a empleos improductivos, la economía en su conjunto pierde su dinamismo, la inversión en innovación se desacelera y la productividad cae.

Antes de 2020, ya se advertía sobre este riesgo, pero la pandemia planteó otro dilema: el shock sanitario obligó a cerrar temporalmente sectores enteros que eran viables en condiciones normales. Por lo tanto, los gobiernos tuvieron que decidir si dejarían que el mercado hiciera su trabajo de “selección natural” o evitarían una crisis aún mayor mediante una intervención masiva.

Y las liras también: las empresas zombies existen y afectan a la competitividad y al empleo

Un experimento natural que garantiza la ICO

Entre 2020 y 2021, el ICO garantizó una gran parte de los nuevos préstamos, por lo que los préstamos continuaron fluyendo durante el cierre y la reapertura. La cobertura alcanzó hasta el 80% en las pymes (que representan el 99,8% de las empresas en España) y se situó entre el 60 y el 70% en las empresas de mayor tamaño.

Analizamos 181.526 pymes que accedieron a estos avales y las comparamos con otras 220.179 que no lo hicieron, teniendo en cuenta su tamaño, sector de actividad y situación financiera previa (zombi o no zombie). La comparación nos permite observar no sólo si más empresas sobrevivieron con apoyo, sino también si mejoraron sus ingresos y el número de trabajadores.

Sorpresa: las pequeñas empresas zombis han resucitado

Los resultados desafían las expectativas. Entre las pequeñas empresas (con una plantilla de 10 a 49 personas) clasificadas como zombies, las que recibieron la aprobación de la ICO experimentaron un aumento de ingresos cercano al 80% en comparación con las que no. Dos años más tarde, su empleo aumentó aproximadamente un 30% y su tasa de recuperación, medida como dejar el estatus de zombi, alcanzó el 46,2% en comparación con el 34,9% de aquellos sin apoyo. No estamos hablando de empresas que se mantienen a flote artificialmente sin cambios reales. Estamos hablando de empresas que gracias al aumento de liquidez reorganizaron sus operaciones, recuperaron clientes y volvieron a crear empleo.

Las microempresas zombis (menos de 10 trabajadores) también mejoraron, aunque de forma más limitada, con un aumento de alrededor del 20% en los ingresos y del 5% en el empleo. Su mayor vulnerabilidad estructural y su falta de fuerza para emprender cambios explican parte de esa diferencia. Sin embargo, el impacto de la ayuda fue mayor que el observado entre las microempresas no zombis (con diferencias de alrededor del 13% en ingresos y del 3% en empleo, en comparación con aquellas que no recibieron ayuda).

Lecciones para la próxima crisis

Estos resultados tienen implicaciones importantes para la creación de políticas públicas en crisis futuras porque:

Refutan las sospechas sobre la ayuda pública por supuestamente generar despilfarro y malversar recursos. Estos resultados muestran que el apoyo gubernamental, si se orienta adecuadamente, puede facilitar la recuperación real de las empresas en dificultades, y no sólo retrasar su inevitable salida del mercado.

Sugieren que las intervenciones deberían tener en cuenta el tamaño de las empresas, siendo las pequeñas las más beneficiadas de esta asistencia.

El estudio también revela que los ingresos se están recuperando más rápido que el empleo. Este patrón es típico de la recuperación económica: las empresas primero estabilizan sus resultados y luego aumentan gradualmente su fuerza laboral.

Una segunda oportunidad que funciona

La evidencia española sugiere que las políticas de apoyo durante la pandemia no han llevado a la zombificación de la economía. Por el contrario, las pequeñas empresas zombis que recibieron apoyo no sólo sobrevivieron, sino que muchas se transformaron en empresas viables, contribuyendo nuevamente al crecimiento económico y al empleo. Este estudio muestra que, en circunstancias excepcionales, abrir el grifo del crédito público para mantener con vida a las empresas afectadas es la estrategia correcta a seguir.

Para los responsables de políticas públicas que tienen que afrontar el diseño de mecanismos extraordinarios por razones de emergencia o recuperación, el mensaje es claro: el apoyo financiero del Estado puede ser una poderosa herramienta para la recuperación económica, especialmente cuando se centra en las pequeñas empresas que muestran mayor agilidad y capacidad de adaptación.


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