La penalización económica de la maternidad: por qué tener hijos sigue ampliando la brecha salarial

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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La desigualdad salarial entre mujeres y hombres sigue siendo una realidad en el mercado laboral español. Este fenómeno surge de varios factores como la división sexual del trabajo, la segregación de las mujeres en sectores peor remunerados o la falta de responsabilidad compartida. Sin embargo, cuando se analizan las trayectorias profesionales a lo largo del tiempo, hay un patrón claro: la maternidad marca un punto de inflexión en las carreras de muchas mujeres, mientras que la paternidad apenas cambia la de los hombres.

Este fenómeno, conocido en la literatura económica como pena por maternidad, ha sido documentado en muchos países. El informe del Banco Mundial, Mujeres, empresas y la ley 2026, muestra que las regulaciones sobre maternidad y cuidados continúan limitando las oportunidades laborales de las mujeres y contribuyendo a la brecha de género. Así lo confirma (Informe sobre mujeres y hombres en España elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2024) (texto de enlace Mientras que la tasa de empleo de los hombres aumenta con la paternidad (del 85,8% al 90,3%), para las mujeres disminuye a medida que aumenta el número de hijos e hijas (del 77,9% y más, del 2% a 75 o 71).

La pena aparece después del primer hijo.

La evidencia económica muestra que el nacimiento de hijos e hijas marca un antes y un después en la carrera profesional de las mujeres. La economista estadounidense Claudia Goldin, ganadora del Premio Nobel de Economía 2023 y especialista en desigualdad de género en el trabajo, ha documentado este patrón. Al inicio de la vida laboral las diferencias salariales son menores. Tras la llegada de la descendencia, persisten y crecen notablemente.

Un estudio de investigadores del Banco de España, basado en una muestra continua de vida laboral, revela que los ingresos de las mujeres caen alrededor de un 11% en el primer año tras la maternidad. Sin embargo, los ingresos de los hombres se mantienen casi sin cambios. Diez años después, las madres habían acumulado una pérdida cercana al 28% respecto a la trayectoria anterior.

Una brecha que se amplía con el tiempo

Otros datos confirman esta tendencia. El Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Igualdad, considera (con datos del INE de 2023) que la brecha salarial en España es del 15,74%. La diferencia media de ingresos es de 4.781 euros al año a favor de los hombres. Aunque este es el valor más bajo desde 2008, la desigualdad alcanzó su punto máximo en 2013 (23,99%) y ha ido aumentando a lo largo de los años. La mayor divergencia se produce entre los 55 y 59 años.

Hay otros informes sobre desigualdad salarial que apuntan en la misma dirección. El Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) estima que la brecha salarial media supera el 20% y crece a lo largo de la vida laboral.

A nivel europeo, los datos de Eurostat muestran que en 2024 la brecha salarial media en la UE era del 11,1%. Pero hay grandes diferencias entre países. La brecha oscila entre el -0,8% en Luxemburgo y el 18,8% en Estonia. España está en el nivel medio.

Qué está cambiando en la carrera profesional de las madres

El castigo de los padres no tiene una sola causa. Uno de los principales factores es la disminución de la participación en el trabajo.

Después de ser madres, muchas mujeres reducen su presencia en el trabajo. Durante el primer año, se estima que las madres trabajan alrededor de un 10% menos de días. Por otro lado, los padres apenas modifican su actividad laboral.

También aumenta la probabilidad de que las mujeres trabajen a tiempo parcial o en empleos menos estables. Esto reduce sus ingresos y limita sus oportunidades promocionales.

El impacto no es el mismo para todos. Las mujeres con estudios superiores suelen seguir trabajando, pero con menos horas. Aquellos con un nivel de educación más bajo trabajan menos días al año o con mayor frecuencia terminan temporalmente su empleo.

Y leer también: Claudia Goldin: la píldora y su impacto en la participación laboral de las mujeres

El peso de la distribución de los cuidados

Además de las decisiones individuales, la distribución de las tareas de cuidado es crucial. En España, como en la mayoría de países, las mujeres asumen gran parte de las tareas del hogar y del cuidado de los niños. Esto provoca más interrupciones en sus carreras, menor disponibilidad de tiempo, mayor presencia de mujeres en trabajos a tiempo parcial y más barreras para acceder a puestos de responsabilidad.

La investigación de Claudia Goldin también destaca el papel de aquellos empleos que premian la disponibilidad horaria total (trabajos codiciosos). Cuando los salarios dependen en gran medida de esa disponibilidad, cualquier interrupción o reducción de las horas de trabajo puede tener un impacto económico significativo.

Una de las características más llamativas de este fenómeno es que no existe un efecto equivalente para los hombres. Los datos muestran que los ingresos de los hombres casi no se ven afectados por el nacimiento de hijos o hijas. En algunos casos incluso se observa un ligero aumento. Este fenómeno se conoce en la literatura económica como prima de paternidad.

La persistencia de expectativas sociales que ubican al hombre como principal sostén de la familia, y una mayor continuidad en las trayectorias laborales de los hombres, podrían explicar este fenómeno.

Consecuencias económicas y demográficas

La pena de maternidad tiene efectos que van más allá de los salarios. Amplía la brecha de género, crea carreras más cortas o informales y reduce las cotizaciones y pensiones futuras. También puede limitar el potencial productivo de la economía.

Además, puede afectar la decisión de tener hijos. En España, un país con una de las tasas de natalidad más bajas de Europa, la dificultad de combinar empleo y cuidados pesa cada vez más en la decisión.

Reducir la pena

La evidencia internacional muestra que algunas políticas están ayudando a reducir estas desigualdades. Entre ellos se incluyen la igualdad de permisos parentales para ambos progenitores, el acceso a servicios de educación infantil de calidad y modelos de trabajo que dependan menos de jornadas laborales excesivamente largas.

Como muestran los estudios antes mencionados, la penalización por maternidad y su impacto en la brecha salarial no responde sólo a decisiones individuales. También reflejan cómo se organizan el trabajo y los cuidados. Reducir esta penalización requiere acciones en ambas áreas. De lo contrario, tener hijos seguirá contribuyendo a ampliar y mantener la brecha salarial a lo largo del ciclo vital.


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