La nueva serie documental de Netflix, Dinosaurios, ha demostrado ser un éxito mundial, obteniendo 10,4 millones de visitas en la semana desde su estreno a principios de marzo de 2026.
En el sitio web de reseñas Rotten Tomatoes, la serie tiene un índice de aprobación del 100% por parte de los críticos y un índice positivo del 74% por parte del público. Pero el éxito de esta serie resalta cómo el legado colonial de la paleontología aún puede distorsionar la percepción pública de la naturaleza y nuestro pasado.
‘Dinosaurios’: ¿éxito cinematográfico y… científico?
¿Quién está detrás de este éxito? Destacan dos nombres propios. El primero que los espectadores reconocen es Morgan Freeman. Se eligió un actor para narrar el viaje en inglés, y su trabajo aporta un tono distintivo y redondo que ha sido destacado como uno de los grandes éxitos de la obra.
Pero la serie también es para el espectáculo cinematográfico. No en vano, detrás de él está uno de los cineastas más influyentes de Hollywood de las últimas décadas: Steven Spielberg, productor ejecutivo. El hecho de que el director de Jurassic Park regrese al territorio de los dinosaurios, aunque esta vez en formato documental, tiene un enorme peso simbólico. Pero también significa que algunas escenas parecen hechas a medida para los fans de la exitosa saga Jura. Sin ir más lejos, ciertos diseños siguen la misma línea que aquellas películas, para resultar familiares al público mayoritario.
Una escena de la miniserie Dinosaurios.
No olvidemos tampoco que la filosofía de Netflix se basa en el entretenimiento para todos los públicos. La plataforma busca contenido que resuene tanto a nivel local como internacional, creando historias en múltiples países para satisfacer diferentes gustos.
En cuanto al aspecto científico, entre los asesores se encontraban personas de reputación internacional en el campo, como Susannah Maidment o Dean Lomak. Tu trabajo merece un inmenso respeto y reconocimiento. Además, es fantástico que la serie destaque muchas especies animales extintas que son poco conocidas por el público.
Esto es especialmente evidente en el primer episodio, donde Marasuchus lilloensis es el protagonista. También se muestran Tanystropheus y Hyperodapedon (llamado “Rhynchosaurus” en la serie). Aunque estos tres reptiles provienen de diferentes partes de la Tierra y de diferentes épocas del período Triásico, aún así son sorprendentes de ver porque muestran cuán diferentes y extraños eran los vertebrados del Triásico. En comparación, los dinosaurios nos resultan familiares y casi fáciles de imaginar.
Imagen de Rhynhosaurus en Dinosaurios. netflix
El riguroso marco científico y la presentación innovadora, en ocasiones, del comportamiento animal son los mayores puntos fuertes de la serie.
Los peligros del sensacionalismo en la divulgación
Sin embargo, la narración demasiado dramática, con el uso de vocabulario y matices inadecuados, es uno de sus mayores defectos. De hecho, parecen intentar dramatizar acontecimientos y conceptos que ya son dramáticos, robándoles parte de su asombro natural.
Por ejemplo, se dice que los dinosaurios están “destinados a triunfar y dominar la Tierra”, a diferencia de los “reptiles”, enmarcados como fracasos biológicos que lo perdieron todo. Sin embargo, la evolución a gran escala no funciona así: no existe el destino, sólo la casualidad. Los “reptiles” de los que trata la serie son en su mayoría pseudozoos, un grupo que incluye a los cocodrilos modernos y a los primos evolutivos de los dinosaurios. Han sido y siguen siendo animales de gran éxito según prácticamente cualquier métrica biológica.
La serie presenta el éxito evolutivo de los dinosaurios como una especie de “destino manifiesto” más que como una serie de felices coincidencias que ocurren en la evolución en general. Esto refuerza conceptos erróneos populares, como la idea de que la evolución es una fuerza con un propósito en lugar de un proceso contingente impulsado por eventos donde la selección actúa sin un propósito predefinido. Aquí el lenguaje es muy importante: es posible explicar conceptos complejos de forma accesible, pero sin sacrificar la precisión del mensaje.
Además, los episodios de la nueva serie se titulan “Rise”, “Conquest”, “Empire” y “Fall”, reduciendo 180 millones de años de la historia de la Tierra a comparaciones con los estados humanos. Aplicar el lenguaje de la guerra y la construcción de naciones a la evolución es un viejo problema: la gente habla del “surgimiento de dinastías” de organismos, del “dominio” o la “victoria” de un grupo sobre otro.

Otra imagen de la serie Dinosaurios. netflix
La serie utiliza a menudo un lenguaje imperialista y militarista para describir la evolución, hablando del “imperio” de los dinosaurios o de su “conquista” del planeta. Esto refleja hasta qué punto la lógica colonial, desarrollada durante el siglo XIX, continúa influyendo en la comunicación académica.
El lado oscuro de la historia de la paleontología
La paleontología moderna surgió como una ciencia impulsada por la colonización. Por ejemplo, la expansión de los Estados Unidos hacia el oeste en el siglo XIX desató las “Guerras de los Huesos”: una feroz competencia para describir especies de dinosaurios en tierras de las cuales las poblaciones de nativos americanos habían sido expulsadas por la fuerza.
Con episodios tan horrendos en el pasado de la especialidad, es esencial que los medios paleontológicos modernos no estén imbuidos de una retórica centrada en la conquista y la construcción de imperios. Este lenguaje distorsiona la realidad de la naturaleza en la percepción pública.
La naturaleza puede ser bastante cruel desde nuestro punto de vista, pero sus condiciones no son el resultado de la malicia o el deseo de conquistar, sino simplemente la presión para acceder a recursos escasos en sistemas multiespecíficos. Además, los sistemas naturales están interconectados, son interdependientes y cooperativos: desde la polinización hasta el mutualismo entre peces payaso y corales y el cuidado entre cachalotes no emparentados.
Debemos asegurarnos de que los documentales, con toda su licencia artística, no distorsionen la percepción de la naturaleza en tiempos de crisis global de biodiversidad, porque también somos interdependientes de ella.
Este artículo fue escrito en colaboración con Francisco Javier Milano, periodista, escritor y profesor de producción cinematográfica.

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