El manejo sencillo permite evaluar la salud del niño.

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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La debilidad física es una amenaza silenciosa que puede detectarse desde la primera infancia. De ahí la importancia de considerar la condición física en la infancia y la adolescencia como un poderoso indicador de salud que predice el bienestar futuro, porque la fuerza y ​​la resistencia son dos pilares de una vida saludable.

La ciencia demuestra que una buena condición cardiorrespiratoria y muscular se asocia con un menor riesgo cardiovascular y una mejor composición corporal. Estos beneficios también se reflejan en la salud mental, con menos síntomas de depresión y ansiedad, mejor autoestima e incluso mayor éxito académico.

Si la aptitud física es tan crucial, ¿por qué su evaluación no forma parte de los exámenes médicos de rutina? ¿Se debe a la falta de formación del personal sanitario o a la falta de tiempo para consultas sobresaturadas?

Sea como fuere, la buena noticia es que esta evaluación no sólo es necesaria, sino que además se realiza fácilmente desde la primera infancia, desde la edad preescolar, creando las bases para un seguimiento temprano y eficaz.

Una prueba rápida, económica y sencilla

Es posible integrar la evaluación de la fuerza muscular en una ajetreada rutina de consulta pediátrica. Un estudio reciente demostró que una simple prueba de prensión manual es un fuerte marcador de riesgo cardiometabólico en los jóvenes. ¿As? Medir la fuerza de agarre, por ejemplo apretando un dinamómetro, un instrumento diseñado para medir la fuerza.

Es una prueba rápida, económica y no invasiva. De hecho, existen medidores de fuerza de agarre que son menos costosos y tienen la misma confiabilidad que los más caros. Esto permite al pediatra identificar en segundos a aquellos niños y adolescentes con alto riesgo de baja fuerza muscular (dinapenia) que podrían beneficiarse de una intervención temprana.

La necesidad de implantar un sistema de monitorización de la condición física en España fue defendida por la Red Española por una Infancia Activa y Saludable. La idea es empezar a cubrirlo a nivel nacional con un protocolo estandarizado.

Actualmente existen iniciativas que ya miden la fuerza de prensión en las consultas de pediatría, como el Diactive-1, que está disponible en 11 hospitales españoles. Esta iniciativa es un proyecto de investigación nacional que tiene como objetivo desarrollar la fuerza en la población pediátrica con diabetes tipo 1. Para ello utiliza la prueba de prensión manual como método de diagnóstico de la disopenia.

Los datos individuales son útiles para que los pediatras puedan orientar a los pacientes de la mejor manera posible. Pero además, una recogida generalizada de datos sobre la condición física de las consultas pediátricas ayudaría a analizar la situación a nivel poblacional.

El precio de la debilidad: estigma y exclusión

La falta de fuerzas conlleva conocidos problemas de salud futuros, pero no es el único problema. También tiene un alto costo social y psicológico. Los bajos niveles de violencia pueden exponer a niños y adolescentes a la estigmatización y la exclusión social.

La victimización se asocia con estigmas relacionados con el desempeño en actividades deportivas, y la habilidad y la condición física son predictores negativos de esta exclusión. Abordar la fragilidad física es también una cuestión de salud mental y bienestar social. Para evitar el estigma, es interesante convertir la evaluación en una herramienta pedagógica y motivacional.

Esto es exactamente lo que hacen proyectos como el cómic educativo EMMAFIT y el cuento La Monstruita Hipertensión, que pretenden fomentar una actitud positiva hacia el bienestar físico desde edades tempranas.

El poder de la cooperación

Hemos visto cómo un pediatra, con un seguimiento rápido, como una prueba de agarre manual, puede identificar el riesgo de fragilidad y emitir una “receta” de actividad física. Pero la mejora de esta condición física recae en el ámbito educativo, que también puede extenderse al ámbito deportivo donde existen profesionales para ello.

Es imperativo fortalecer la cooperación entre pediatras y profesores de educación física. La Red Española por una Infancia Activa y Saludable subraya la necesidad de esta colaboración para traducir los datos de la consulta en programas de ejercicio físico personalizados y motivadores en el colegio.

Sólo a través de esta sinergia, donde la ciencia se une a la pedagogía, aseguraremos que las próximas generaciones vivan con la fuerza necesaria para avanzar hacia una salud óptima.


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