¿El uso de la inteligencia artificial en el aprendizaje puede desarrollar virtudes intelectuales como la prudencia?

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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En el contexto universitario actual, en el que prima la inmediatez y la consecución de resultados, muchas veces facilitados por la inteligencia artificial generativa, ¿es posible educar otros valores?

Lo que en un principio puede parecer una carga (incorporar y manejar esta herramienta tecnológica en el aula) podría convertirse en un desafío positivo y hacer que el aprendizaje vaya más allá de aspectos curriculares. ¿As? Utilizándolo para educar en virtudes intelectuales (prudencia, paciencia, autoestima, resiliencia ante la adversidad o perseverancia) y con ello incentivar a los estudiantes a crecer como personas más allá del rendimiento académico.

Medir el aprendizaje con inteligencia artificial

Con este objetivo en mente, en nuestro grupo de investigación en física y neurología hemos elaborado dos guías detalladas, una sobre un tema concreto y otra sobre el uso de la inteligencia artificial. Hemos podido comprobar que su uso combinado ayuda a los estudiantes a controlar el proceso de aprendizaje y así utilizar la inteligencia artificial con prudencia y autocontrol.

La primera guía explica cómo estudiar los contenidos del plan de estudios de física, ayudando a personalizar el proceso de aprendizaje del estudiante de una manera más interactiva que un libro de texto convencional.

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Por ejemplo, en la guía advertimos a los estudiantes que pasar del mundo de la intuición al conocimiento formal de la física requiere tiempo y determinación. Nuestros cerebros han evolucionado para tener una idea rápida de cómo es el mundo de la forma más eficiente posible, lo que a veces dificulta conseguir un conocimiento técnico de las cosas.

Permitir que surjan preconceptos o ideas intuitivas en el aula permite, además de entrenar en la escucha respetuosa, comprender cómo nuestra percepción de la realidad es muchas veces errónea.

Utilice IA con pautas específicas

Otra guía describe el uso de la inteligencia artificial en el aprendizaje: se sugieren momentos de aprendizaje en los que su uso es absolutamente recomendable, mientras que en determinadas circunstancias estará restringido o incluso prohibido. Las preguntas que los estudiantes deben hacerse son: ¿Te ayuda o te reemplaza? ¿Su uso le permite aprender o simplemente completar un ejercicio o proyecto de investigación?

Este manual sugiere cómo solucionar el problema usted mismo. La IA tiene un papel en cada una de las etapas, desde la comprensión de enunciados, pasando por la resolución matemática y discusión de resultados, hasta conectar contenidos con otros previamente estudiados. Por ejemplo, puede ayudar a localizar dificultades matemáticas en lugar de resolver un ejercicio; Nos ofrece pistas sobre principios físicos refiriéndose a la teoría o corrige los escritos de los estudiantes sobre cómo se resolvió un problema, puliendo la verbalización y precisión necesarias en el aprendizaje.

Aprendemos a utilizar la guía en clase, durante actividades conjuntas. La idea es que los estudiantes puedan utilizarlo de forma independiente en su aprendizaje personal.

¿Por qué funciona?

Un cuestionario validado por expertos de diferentes campos (físicos, ingenieros y educadores) nos permitió medir el nivel de seguimiento de las dos guías en cada alumno, qué nivel de autocontrol y prudencia muestra en el uso de las nuevas herramientas digitales.

Se pregunta a los estudiantes si comparan su razonamiento con lo que IAG puede sugerir, si valoran utilizar este recurso como ayuda o como forma rápida de completar una tarea, incluso si utilizan IAG para que la tecnología detecte sus errores y les ayude a localizarlos, sin mostrarles explícitamente cuáles son.

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Los estudiantes forman un juicio, no sólo sobre su aprendizaje, sino también sobre sí mismos. Este cuestionario sólo podrá cumplimentarse una vez por curso o en diferentes épocas del año. Es importante destacar que tiene validez psicométrica, lo que la hace confiable como herramienta de seguimiento.

Pero, como ocurre con cualquier prueba psicométrica, se puede mentir. Lo que ofrece ciertas garantías es que los estudiantes saben que la propuesta les conviene, por lo que se involucran positivamente. Por otro lado, las estadísticas ayudan mucho: si todos mintieran, los resultados serían extremadamente inconexos.

Autocontrol y pensamiento crítico.

Así, comprobamos cómo el uso adecuado de estas dos guías mejora la autorregulación, el control que tienen los estudiantes sobre su proceso de aprendizaje. También hemos visto que los estudiantes con mayor autorregulación tienen una mayor capacidad para comprender lo que se estudia, mejorando así su razonamiento físico-matemático. En definitiva, mejora la forma de aprender de los estudiantes, les ayuda a conocerse mejor a sí mismos y a afrontar el reto de aprender, no sólo con la ayuda de herramientas cognitivas adecuadas, sino también con nuevas habilidades personales, a través del crecimiento en virtudes.

Este método de trabajo, que combina de forma controlada y crítica la instrucción humana y el apoyo tecnológico, ayuda a aprender tanto de uno mismo como de la materia que se estudia, y a comprender cómo las virtudes intelectuales que mencionábamos al principio (prudencia, paciencia, perseverancia) pueden convertirnos no sólo en mejores estudiantes, sino también en personas más capaces y preparadas para la vida.


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