Hay quienes disfrutan leyendo y quienes prefieren ver series o jugar videojuegos. Pero, ¿realmente la lectura es una alternativa de tiempo libre como cualquier otra, especialmente cuando pensamos en el tiempo libre de jóvenes y adolescentes? Desde la perspectiva de la neurociencia, la respuesta es clara: leer es mucho más.
No se trata sólo de divertirse. La lectura se destaca por activar procesos cognitivos específicos que, especialmente a medida que se desarrolla el cerebro, pueden marcar diferencias importantes en la edad adulta.
Lectura: un desafío para el cerebro en construcción
Una de las claves para entender la importancia de la lectura durante la adolescencia es que el cerebro aún se encuentra en desarrollo. Durante esta fase se produce una reorganización intensiva de las redes neuronales con el objetivo de fortalecer el razonamiento, la planificación y el control del comportamiento. Una de las estructuras cerebrales clave en este proceso es la corteza prefrontal, una región asociada a las llamadas funciones ejecutivas, encargada de mantener la atención, inhibir las distracciones y controlar el procesamiento de la información. Algunas experiencias durante esta fase pueden actuar como catalizador del desarrollo cognitivo, favoreciendo la consolidación de estas capacidades.
Leer más: De Harry Potter a Teseo: cómo los arquetipos pueden conectar al público adolescente con la literatura clásica
La comprensión de un texto largo requiere el inicio de muchos procesos mentales que son afinados por el cerebro adolescente: mantener la atención durante largos períodos de tiempo, recordar información previa, establecer relaciones entre ideas, predecir, detectar inconsistencias y construir activamente el significado de la historia. Lejos de ser una actividad pasiva, la lectura implica un esfuerzo cognitivo considerable.
Precisamente por esta exigencia cognitiva, la lectura no siempre genera un compromiso inmediato comparable con otras actividades más pasivas. Muchas actividades de ocio digital ofrecen recompensas rápidas y cambios de estímulo constantes, mientras que la lectura requiere un período inicial de concentración y compromiso antes de que surja la recompensa narrativa.
Obtenga ‘flujo’ en su lectura
Sin embargo, cuando se consolida la práctica lectora sucede algo interesante: la lectura comienza a fluir. A medida que se automatizan los procesos de decodificación de palabras, acceso a su significado e integración de la información necesaria para comprender el texto, se reduce el esfuerzo cognitivo y se aumenta la inmersión en la historia. La atención entonces deja de centrarse en descifrar las frases y se dirige a comprender el mundo narrativo y los personajes. En ese momento aparece lo que muchos lectores describen como el placer de la lectura.
Cuando la lectura es una actividad frecuente, no sólo produce disfrute: también promueve el desarrollo cognitivo. De hecho, su asociación con el progreso en la adolescencia es especialmente relevante, pues va incluso más allá de factores como el nivel educativo de los padres.
También somos más capaces de comprender los pensamientos y estados emocionales de los demás y de comprender y analizar nuestros propios procesos mentales, evaluar información y distinguir, por ejemplo, entre argumentos fuertes y débiles. Se fortalece nuestra capacidad crítica, algo que nos protege del engaño y la desinformación.
No todas las formas de ocio activan estos procesos con la misma profundidad.
Y liras también: cómo crear miniclubes de lectura para el aula de cualquier materia
¿Vale la pena leer algo?
La ficción literaria, como las novelas u otras historias con personajes impredecibles y situaciones ambiguas, promueve especialmente la comprensión de los estados mentales y emocionales de los demás al involucrar al lector en mundos sociales complejos. Otros textos informativos o populares contribuyen más al desarrollo del razonamiento.
Es ideal leer lo que más te gusta, aunque cuanto más diversos y de calidad sean los textos, más habilidades diferentes desarrollaremos.
¿Qué debemos hacer si no nos gusta leer?
Aun así, la lectura no es algo que resulte igualmente atractivo o atractivo para todos. La investigación en psicología sugiere que, en actividades exigentes, la práctica temprana y frecuente puede ser clave para resultar gratificante. La lectura no es una excepción. Si tuvimos contacto con la lectura en nuestra primera infancia, probablemente experimentaremos sentimientos positivos hacia los libros, mientras que si nuestras primeras experiencias fueron negativas (leímos cosas que no nos interesaban, o sufrimos y nos aburrimos leyendo) nuestra motivación será significativamente menor.
Por eso es tan importante que en los centros educativos, en las aulas y en los hogares tengamos acceso a todo tipo de libros y poder elegir qué leer, compartir momentos de lectura o encontrar historias que conecten con nuestros intereses e inquietudes.
Para quienes sienten que “leer no es lo suyo”, es importante recordar que la dificultad inicial no indica falta de habilidad, sino que es parte del proceso. Con la experiencia, la comprensión se vuelve más ágil y la lectura menos exigente, por lo que es una buena idea no darse por vencido antes de que empiece a resultar atractivo. De hecho, incluso aquellos que tienen más dificultades lectoras pueden beneficiarse de la lectura.
¿Y si no leemos no pasará nada?
Después de todo, las trayectorias de lectura, como las trayectorias de vida mismas, son diferentes y las habilidades pueden desarrollarse de múltiples maneras con el tiempo. Pero no conviene perder de vista lo que está en juego.
Especialmente en la adolescencia, la lectura no sólo es una práctica cultural necesaria, sino también una forma de ejercitar la atención, la imaginación, el razonamiento y el pensamiento complejo en una etapa en la que el cerebro se encuentra en pleno desarrollo.
Si no leemos no sólo perdemos una afición: también renunciamos a una poderosa herramienta para el desarrollo cognitivo y para una educación cultural, crítica y cívica plena.
Descubre más desde USA Today
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

