El viaje de León XIV a España tendrá lugar del 6 al 12 de junio. La visita tiene carácter apostólico e incluye la presencia del Sumo Pontífice en Madrid, Barcelona y Canarias. León
Han pasado quince años desde el último viaje de un Papa a España. Aquella visita de Benedicto XVI a Madrid para participar en la Jornada Mundial de la Juventud no fue una visita de Estado, a diferencia de la visita de León XIV, como queda reflejado en la agenda que ya ha sido publicada. Allí se describen detalladamente la multitud de eventos y reuniones religiosas que celebrará el Supremo Pontificado. También describe la recepción que le ofrecerán los reyes o el encuentro que tendrá con el presidente del Gobierno en la Nunciatura.
La noticia se producirá el 8 de junio, cuando León XIV intervendrá en una sesión conjunta del Congreso de los Diputados y del Senado en la sede de la primera cámara.
Otros líderes en las Cortes Generales
La presencia de representantes en las Cortes Generales y la oportunidad de dirigirse a sus Señorías es un honor reservado a quienes visitan España bajo la fórmula diplomática de viaje de Estado. El conjunto de presidentes o jefes de Estado que han gozado de esta distinción está documentado detalladamente en los Archivos del Congreso.
La primera intervención de esta naturaleza fue realizada el 14 de octubre de 1977 por el presidente de México, José López Portillo. La lista de mandatarios que han visitado, entrado en el cuadro de honor y pronunciado discursos en el Congreso, el Senado o una sesión conjunta de ambas cámaras es muy larga. Baste citar como ejemplo la intervención de la reina Isabel II de Inglaterra en 1988, la intervención de los reyes de Suecia (1983) o los reyes de Nepal (1983).
También Jacques Chirac (1999), primer presidente de la Quinta República Francesa; Rey de Marruecos, Mohammed VI (2000); Khatami-Ardakani, Presidente de Irán (2002); Nicolas Sarkozy, Presidente de Francia (2009); Lula da Silva, presidente de Brasil (2003); Mahmoud Abbas, primera persona en ocupar el cargo de Primer Ministro de la Autoridad Nacional Palestina (2017); Marcelo Rebelo de Sousa, presidente de Portugal (2018); Volodymyr Zelensky, el presidente de Ucrania (2022) o el sultán de Omán (2025) pudieron dirigirse a sus señorías en persona (excepto Zelensky, que tuvo que hacerlo por videoconferencia).
Sin embargo, ninguno de los papas que habían visitado España anteriormente intervino ante las Cortes Generales. Papas como Francisco han tenido la oportunidad de hacerlo en el Congreso de los Estados Unidos en 2024. El Papa Benedicto XVI pudo dirigirse al Parlamento británico en 2010, y Juan Pablo II lo hizo ante el Parlamento polaco en 1999. Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco también pronunciaron discursos ante el Parlamento Europeo en la Asamblea General de las Naciones Unidas. (2014).
España, como es sabido, es un Estado aconfesional en los términos establecidos en el artículo 16 de la Constitución (“Ninguna denominación tendrá carácter estatal”). Este aconfesionalismo fue calificado por el Tribunal Constitucional como una especie de laicismo positivo que impone a las autoridades estatales la obligación de mantener relaciones de cooperación con la Iglesia católica y otras denominaciones religiosas, a pesar de que la sociedad española es ya una sociedad fuertemente secularizada.
Nada de lo anterior pone en duda ni la pertinencia ni la pertinencia de la intervención del Papa ante las Cortes Generales. Es el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, pero también tiene la condición de Jefe de Estado como explicamos en “Francisco: Pontífice, Jefe de Estado y Diplomático” (https://theconversation.com/franciscus-pontifice-jefe-de-estado-i-diplomatico-254965)
Esta última consideración es trascendente al complejísimo escenario internacional en el que León XIV se ha posicionado claramente a favor de un orden basado en reglas, algo que le ha costado una reprimenda directa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La intervención de León XIV en la sesión conjunta del Congreso y del Senado no puede analizarse sólo como un honor protocolar. El hecho de que el pontífice pida dirigirse a los representantes de la soberanía popular plantea el propósito de la visita apostólica y da el mensaje que quiere compartir con mayor significado institucional y político.
Intervención histórica
Excepto por el discurso de Leo. De todas las cuestiones que es necesario abordar, al menos dos podrían merecer espacio en su discurso.
El primer tema es el tema de la migración y su abordaje no es un tema secundario porque lo que pueda expresar el Papa será interpretado por quienes hacen de los migrantes un chivo expiatorio. El segundo, más espinoso, está relacionado con los abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes. El reciente acuerdo alcanzado entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal para reparar los daños causados a las víctimas no impide que el acto de reconocimiento del dolor causado pueda expresarse ante los representantes de la soberanía popular, junto con el compromiso del Sumo Pontífice en primera persona de contribuir a la creación de una cultura en la Iglesia capaz de prevenir la repetición de estas situaciones y encontrar espacio.
Intervención ante las Cortes Generales del Papa León
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