Al elegir el nombre de León XIV, el nuevo Papa hacía una declaración de intenciones sobre su programa. Siguió los pasos de León XIII, pontífice entre 1878 y 1903 y autor de 86 encíclicas; entre ellos Rerum novarum. Por tanto, se asoció con el papado que enfrentó los desafíos sociales de la revolución industrial. Pertenencia al pasado que conecta con los desafíos actuales de la humanidad: dignidad de la persona, trabajo y justicia. Todo ello en el contexto de una nueva revolución industrial y tecnológica cruzada con el poder de la inteligencia artificial.
Ese programa adoptó la forma de una encíclica. El 25 de mayo de 2026, aniversario de la Rerum novarum de León XIV -con la que nació la doctrina social de la Iglesia-, León XIV presentó su primera encíclica: Magnifica humanitas.
Vale aclarar desde el principio que esta no es sólo una encíclica sobre la inteligencia artificial, ni tampoco contra este desarrollo tecnológico. Es una actualización de la doctrina social de la Iglesia para el siglo XXI.
Nehemías y la Torre de Babel
Como marco para esta dedicatoria, León XIV utiliza dos imágenes bíblicas contrastantes. Por un lado, la Torre de Babel, una sociedad sin referencia a Dios, construida sobre el orgullo y las pretensiones de autosuficiencia. En el segundo, la imagen de Nehemías, que reconstruyó las murallas de Jerusalén. Esta hazaña se interpreta desde la centralidad de Dios, pero con énfasis en la responsabilidad compartida de todas las personas.
“La historia muestra cómo la ciudad renace no gracias a la iniciativa de un solo hombre, sino a través de la corresponsabilidad de todo el pueblo: sacerdotes, artesanos, cabezas de familia, mujeres y jóvenes. Es una obra que tiene a Dios en el centro y restablece los vínculos incluso antes que las piedras”.
En palabras del propio León XIV, la Iglesia no tiene intención de imponerse en el diálogo sobre la inteligencia artificial, porque reconoce su incompetencia técnica. Sólo quiere aportar su sabiduría sobre la humanidad, tan necesaria hoy en día:
“Cada persona es única e irremplazable, un sujeto libre e inteligente, dotado de conciencia, capaz de buscar a Dios, de servirse unos a otros y de cuidar de la casa común”.
Por ello, León XIV formula un nuevo humanismo que propone el desarrollo humano integral como alternativa a la deshumanización tecnológica, y llama a la preservación del ser humano en medio de las actuales rivalidades geopolíticas y comerciales. En el centro de este humanismo está la dignidad de la persona, que debe presidir las discusiones sobre el poder y el progreso, tanto en términos de guerra como de tecnología.
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El Papa advierte que este poder de innovación, antes en manos de los Estados, ahora se concentra en actores privados, a menudo transnacionales, con recursos y capacidad de acción superiores a los de muchos gobiernos. Lo que convierte la cuestión de quién controla la IA en una cuestión política y moral.
De ahí que la encíclica articula su discurso en torno a varios imperativos: redescubrir la verdad en la vida pública y la educación como bien común; proteger la dignidad del trabajo y la fragilidad de las familias en el entorno digital; y proteger la libertad frente a nuevas formas de esclavitud.
Entre estas formas de esclavitud, León XIV destaca una que considera “particularmente insidiosa”: una ideología que obliga a cada persona a ganarse o justificar su propio valor, asignando mayor valor a quienes son más eficientes y productivos. En esta lógica, la persona se reduce a un medio para un fin y ya no se la reconoce como un fin en sí misma. Un riesgo agravado por la IA.
Superar una guerra justa
Del mismo modo, renueva doctrinas como la guerra justa, que considera obsoletas:
“La humanidad tiene instrumentos mucho más eficaces que pueden mejorar la vida humana al afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón”.
En diálogo con autores tan diversos como Platón, Hannah Arendt y JRR Tolkien, y con referencias a figuras como Martin Luther King, Nelson Mandela, San Óscar Romero y Santa Laura Montoya, Magnifica humanitas recuerda el valor del trabajo, la familia y la educación. La Primera Encíclica de León También la subsidiariedad, que ya no concierne sólo al Estado, sino también a las empresas y plataformas digitales, a la solidaridad y a la justicia.
El subtítulo de la encíclica codifica su esperanza: “El cuidado de la persona humana en la era de la inteligencia artificial”. Para lograrlo, León XIV se apoya en la formación y la ética como brújula. Sólo así la humanidad podrá construir, en medio de nuevos desafíos tecnológicos y culturales, lo que él mismo llama “una nueva civilización del amor”.
Antrópico como símbolo
El evento de lanzamiento en sí fue simbólico, ya que contó con la participación de Chris Olah, cofundador de la empresa de desarrollo de inteligencia artificial Anthropic. Destacó la necesidad de que “múltiples sectores del mundo – comunidades religiosas, sociedad civil, académicos, gobiernos y, de hecho, todas las personas de buena voluntad – hagan lo que Su Santidad hizo aquí: tomar esto en serio, analizar cuidadosamente e impulsar los acontecimientos en una mejor dirección (…). Que sea un primer paso decisivo hacia un futuro de humanidad gloriosa y llena de esperanza”.
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