Convertirse en finalista de larga distancia no se consigue de ninguna manera. Imagínese participar en el Tour de Francia…
El ciclismo (dentro de los deportes profesionales) es una actividad de resistencia en la que los aspectos físicos y fisiológicos están presentes en todos los participantes. Tienen que afrontar pruebas que pueden oscilar entre los 100 y los 300 kilómetros (entre 2 y 7 horas de competición). Pueden ser de un día (como la París-Roubaix) o de una serie de varios días (eventos de una semana, como la Volta a Catalunya, o de tres semanas, como el Tour de Francia).
También existe una modalidad contrarreloj, que puede ser individual o por equipos y va desde los 5 kilómetros (prólogos) hasta los 50 kilómetros (entre unos 10 minutos y una hora). Este año, la primera etapa del Gran Tour de Francia se disputará en Barcelona con una contrarreloj por equipos.
Todo ello implica que el volumen e intensidad del entrenamiento de los participantes sea muy elevado.
Agotar al rival
En el ciclismo, la fatiga es una parte integral de la competición. De hecho, es un deporte de resistencia donde gana el que aguanta más. Es decir, consiste en generar situaciones de agotamiento y fatiga en los rivales para cruzar primero la meta. ¿Cómo lo afrontan? ¿Estás cansado?
Psicología de los deportistas de resistencia extrema.
Sabemos que sin preparación física no se llega a ningún lado, pero ¿por qué es tan importante tener una buena preparación psicológica? La periodista deportiva Laura Meseger, en su libro Metiendo codos: Voces y confidencias de la mejor generación del ciclismo español, menciona que cuando andamos en bicicleta es inevitable que experimentemos emociones, tanto negativas como positivas. También se señala que, a partir de una buena planificación psicológica, se pueden utilizar diferentes estrategias para controlar estas emociones.
En sus entrevistas, la propia autora identifica diferentes variables psicológicas que se definen como procesos con repercusión a nivel cognitivo, conductual o fisiológico y que surgen de pensamientos positivos (“voy a empezar la última subida y ganaré”) o negativos (“me voy a caer en esta bajada porque tengo miedo”).
Pero, en realidad, ¿contra quién compiten los ciclistas: contra otros o contra ellos mismos?
Cuando ocurre el dolor
Cuando hablamos de dolor, nos referimos al nivel de sufrimiento que soporta un corredor sobre una bicicleta. El que tiene que aguantar para ganar, para no perder el contacto con el pelotón, para subir el puerto con el grupo de cabeza, etc. Sabemos que la competición ciclista es muy diversa en cuanto a kilometraje, intensidad, topografía y otros factores. Por tanto, los participantes experimentan diferentes tipos de dolor según el tipo de prueba.
¿Podemos entonces incluir el dolor como parámetro en la planificación del entrenamiento psicológico? Hay reflexiones interesantes, como las de Matt Fitzgerald, especialista en deportes de larga distancia, sobre la evidencia científica relacionada con la resistencia al dolor. Esto muchas veces depende de la genética, pero también es un parámetro entrenable y modificable, ya que está condicionado por la preparación y el estilo de vida. Fitzgerald también afirma que los deportistas, en general, pueden tolerarlo mejor que la población general.
El dolor que sufre un ciclista puede derivarse de dos aspectos: mejorar el rendimiento o disminuir la confianza en sí mismo y la motivación. Por tanto, el entrenamiento psicológico debe estar encaminado a favorecer lo primero: mejorar el rendimiento.
Técnicas de entrenamiento mental para el mantenimiento.
El rendimiento en deportes de resistencia se ha estudiado tradicionalmente desde una perspectiva fisiológica; Sin embargo, investigaciones recientes muestran que los factores psicológicos son determinantes críticos del desempeño competitivo.
Especialmente en situaciones de alta fatiga, la decisión de continuar o reducir la intensidad depende no sólo de los límites fisiológicos, sino de la interacción entre los componentes físicos y psicológicos que determinan el rendimiento.
Existen diversos métodos y habilidades psicológicas que han demostrado ser muy eficaces para optimizar el rendimiento durante la competición. Estas técnicas ayudan al deportista a soportar mejor el dolor y la fatiga, así como a mantener un ritmo adecuado de competición. Según la evidencia científica actual en diversos deportes de resistencia los principales son:
Autodiálogo motivacional (diálogo interno): es la técnica con mayor presencia y utilidad percibida por los deportistas (maratonistas, nadadores profesionales y ciclistas), especialmente cuando se planifica y automatiza mediante la práctica sistemática. Su disponibilidad, al no depender de ningún factor externo, la convierte en una herramienta psicológica cuyo uso es más universal en los deportes de resistencia.
La visualización es particularmente efectiva cuando se implementa a través de guiones detallados y multisensoriales, dirigidos tanto a la ejecución técnica como a la toma de decisiones y preparación para escenarios adversos. Su práctica sistemática es el principal factor que distingue a quienes obtienen el mayor beneficio.
Los objetivos del proceso (y su fragmentación en microhitos alcanzables) representan la estrategia de regulación cognitiva más funcional durante la fase competitiva, especialmente en momentos de gran fatiga. Los objetivos de resultados siguen siendo útiles en la fase de preparación, pero pueden ser contraproducentes si se activan durante las pruebas.
La fatiga mental previa a la competición es un factor limitante del rendimiento que los atletas de resistencia deben aprender a manejar con el mismo cuidado que la fatiga física. Identificar y gestionar las fuentes individuales de carga de trabajo mental (académica, interpersonal, digital, etc.) es una competencia psicológica clave para optimizar el rendimiento.
Prevención y control de la fatiga mental
Ya sea que estén participando en el Tour de Francia o corriendo una media maratón, deben tener en cuenta que empezar una carrera con fatiga mental implica ver un mayor esfuerzo desde el principio. Esta situación provoca un agotamiento prematuro y un ritmo de carrera más lento, porque la carga cognitiva cambia la evaluación de las señales fisiológicas del cerebro y reduce el tiempo hasta el agotamiento.
Llegar a ser finalista de una competición requiere encontrar el equilibrio en situaciones difíciles y afrontar la prueba con criterio, determinación y una preparación adecuadamente estructurada en el momento adecuado.
Se pueden tener excelentes cualidades físicas, pero de nada sirven si no hay un control psicológico adecuado. Todos los factores que intervienen en la competición deben mantenerse en constante equilibrio, ya que cada uno de ellos cobra protagonismo en el momento adecuado.
Los factores psicológicos de todo ciclista, como de todo deportista de resistencia en general, nunca dejan de entrenar.
Descubre más desde USA Today
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

