¿Debería la OMS declarar la crisis climática una emergencia de salud pública internacional?

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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Recientemente, un grupo de científicos de la Comisión Paneuropea sobre Clima y Salud propuso a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que la crisis climática sea considerada una emergencia de salud pública de importancia internacional. ¿Pero realmente se puede considerar así?

Hasta ahora, la OMS ha reservado la declaración de Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) para amenazas agudas, en su mayoría infecciosas, como la gripe H1N1, el ébola, el Zika, el sarampión y la covid-19. Sin embargo, en este reciente informe, la Comisión Paneuropea sobre Clima y Salud propone algo sin precedentes: considerar la crisis climática como una ESPII.

La propuesta refleja un cambio profundo en la comprensión científica del riesgo para la salud global. El cambio climático ya no se percibe sólo como un problema ambiental o económico: es un multiplicador sistémico de enfermedades, muertes y desigualdades a través de la modificación de los determinantes sociales y ambientales de la salud.

La pregunta clave es si el cambio climático cumpliría con los criterios establecidos por la OMS para declarar una ESPII. Según el Reglamento Sanitario Internacional (RSI) de la OMS, una ESPII es un “evento excepcional” que:

Representa un riesgo para la salud pública de otros países a través de su propagación internacional.

Puede requerir una respuesta internacional coordinada.

Es “grave, repentino, inusual o inesperado”.

Amenaza a la salud pública y los sistemas de salud

La evidencia científica acumulada en los últimos años muestra que el cambio climático ya está afectando la salud humana a través de múltiples mecanismos simultáneos que se retroalimentan. Las altas temperaturas son responsables del 95% de las muertes relacionadas con condiciones climáticas extremas, con más de 62.000 muertes atribuibles al calor en Europa en 2024 y más de 24.000 muertes atribuibles a olas de calor en España en la década 2015-2024.

Además, la contaminación del aire está vinculada al cambio climático no sólo en términos de fuentes de emisión, sino también porque favorece situaciones meteorológicas, como los anticiclones, que impiden la dispersión de los contaminantes. Por otro lado, el cambio climático aumenta la frecuencia e intensidad de las partículas provenientes del Sahara.

Ambos fenómenos están presentes durante las olas de calor en España, provocando un importante deterioro de la calidad del aire y amplificando los efectos sinérgicos de la temperatura y la contaminación sobre la salud. En este país, la contaminación del aire se ha relacionado con entre 10.000 y 20.000 muertes anuales en el corto plazo, 10 veces más que las atribuidas a las temperaturas de las olas de calor.

Otro riesgo importante es la aparición de incendios forestales cada vez más intensos y extensos, que empeoran la calidad del aire en países a miles de kilómetros de sus puntos críticos. Por ejemplo, los incendios forestales en Canadá en 2023 están relacionados con más de 80.000 muertes en Estados Unidos, Europa y Canadá.

Leer más: Cómo los incendios forestales afectan la salud pública incluso en lugares remotos

Además, el cambio climático combinado con una mayor contaminación del aire está alterando la distribución de los aeroalérgenos y los patrones estacionales de las enfermedades alérgicas.

Por otro lado, el cambio climático está asociado a otros fenómenos meteorológicos extremos como sequías e inundaciones, que a su vez provocan desplazamientos de población y empeoran situaciones de pobreza y hambre. También empeora la disponibilidad y seguridad de los alimentos y afecta a la distribución de enfermedades transmitidas por vectores, como los mosquitos, que provocan la propagación de enfermedades tropicales como el dengue, el chikungunya o el virus del Nilo Occidental en las regiones templadas de Europa. También provoca un aumento de las infecciones transmitidas por garrapatas, ampliando el área de su distribución.

La crisis climática también está asociada con un aumento de la morbilidad y mortalidad en la salud ocupacional y los impactos en la salud mental asociados con los desastres climáticos, el desplazamiento forzado y la pérdida de medios de vida.

Y la lira también: ¿Qué consecuencias traerá el cambio climático para la salud en los próximos años?

¿Se puede considerar la crisis climática una ESPII?

Luego analizamos si el cambio climático cumple con los criterios establecidos por la OMS para situaciones de emergencia de importancia internacional:

1. ¿Es un hecho grave?

Definitivamente. La propia OMS considera que el cambio climático es la mayor amenaza actual para la salud humana, y el informe de la Comisión Paneuropea destaca que afecta simultáneamente a la mortalidad, la morbilidad, la salud mental, las enfermedades infecciosas, las cardiovasculares y respiratorias, la nutrición y las desigualdades sociales. Además, amplifica las vulnerabilidades ya existentes.

2. ¿Tiene implicaciones internacionales?

Por supuesto que sí. El cambio climático es, por definición, transfronterizo. Las emisiones de un país afectan la salud de otros. Los incendios forestales generan una contaminación del aire que traspasa fronteras. Las enfermedades transmitidas por vectores están ampliando su alcance geográfico. Los fenómenos extremos afectan las cadenas alimentarias, la migración y la estabilidad económica global.

3. ¿Requiere una respuesta internacional coordinada?

Este es probablemente el criterio que mejor se adapta a la crisis climática. Ningún país puede abordar por sí solo los impactos del cambio climático en la salud. La adaptación de los sistemas sanitarios, los sistemas de alerta temprana, la vigilancia epidemiológica del clima, la reducción de emisiones o la protección de las poblaciones vulnerables requieren de cooperación internacional. Las 30 Conferencias de las Partes (COP) celebradas para intentar mitigar las emisiones que provocan el cambio climático han respondido a esta necesidad de participación internacional. Más precisamente, la lógica del ESPII es movilizar coordinación global, recursos y acción política rápida.

4. ¿Es “repentino” o “inesperado”?

Aquí es donde surge el debate principal. El cambio climático no es un acontecimiento repentino como el brote de una epidemia. Es un proceso progresivo y acumulativo. Sin embargo, sus manifestaciones e impactos en la salud incluyen fenómenos agudos y extremos cada vez más frecuentes como ya se mencionó. Además, el Reglamento Sanitario Internacional no exige que todos los criterios sean repentinos al mismo tiempo, sino que el evento sea “grave, repentino, inusual o inesperado”. La extraordinaria naturaleza y magnitud de la crisis climática podrían justificar una interpretación evolutiva del concepto.

Implicaciones de declarar una crisis climática por parte de ESPII

Declarar el cambio climático como ESPII podría, sobre todo, tener un enorme efecto político y comunicativo. La Comisión Paneuropea cree que esta clasificación ayudaría a poner la salud en el centro de la acción climática y acelerar medidas urgentes para proteger a la población.

No resolvería la crisis climática, pero podría actuar como catalizador para fortalecer la cooperación internacional, aumentar la financiación sanitaria y climática, combatir la desinformación y priorizar la adaptación de los sistemas sanitarios.

Finalmente, el debate refleja algo más profundo: la crisis climática no puede entenderse sólo como un problema ambiental. Se trata de una emergencia sanitaria mundial, una emergencia de salud pública de enorme complejidad, capaz de amplificar prácticamente todos los principales riesgos para la salud del siglo XXI.

La pregunta tal vez ya no sea si el cambio climático encaja perfectamente en la categoría diseñada originalmente para los riesgos epidémicos, químicos o radiactivos, sino si las categorías actuales siguen siendo suficientes para describir la magnitud del desafío económico, social y de salud que enfrentamos con la crisis climática.

Este artículo ha sido escrito en colaboración con Jesús de la Osa, Coordinador del Plan Global de Formación en Salud del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS).


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