El papel de los hongos en el desarrollo de la civilización parece no tener fin. Lejos de ser simples organismos que aparecen en primavera u otoño y que muchos recolectan para comer, el potencial de estos seres vivos va mucho más allá.
Al margen de su papel en la cultura popular en numerosas leyendas y mitos, conocemos el potencial que tienen algunas setas como alimento del futuro, en la lucha contra el cáncer o en el desarrollo biotecnológico.
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Pero quizá estemos ignorando que una de sus propiedades más fascinantes podría ayudar a reducir el consumo energético en las grandes ciudades, además de ser una solución a la contaminación lumínica.
Setas y setas, al rescate
No hay duda de que el reino de los hongos es un continuo de sorpresas, con propiedades y características que los hacen únicos en muchos sentidos.
Estos seres vivos pueden vivir en cualquier hábitat del planeta (ya sean desiertos, picos helados o el propio océano). Son capaces de destruir contaminantes como el petróleo o los residuos nucleares. Incluso son una fuente sostenible de proteínas.
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Ahora, gracias a una investigación realizada por científicos suizos, parece que los hongos también pueden ayudar a regular el problema energético al que nos enfrentamos.
Las ciudades son cada vez más grandes para atender a la población que sigue creciendo. Cada vez tenemos más edificios, además de áreas mucho más grandes dedicadas a vivienda, áreas recreativas o producción de alimentos, sin dejar de lado el transporte.
Todas estas nuevas infraestructuras que se están creando necesitan energía para funcionar: ascensores, iluminación, calefacción… electricidad, al fin y al cabo, que hay que producir, utilizar y pagar.
Su cotización está sujeta en muchas ocasiones a vaivenes políticos y situaciones de conflicto armado, como se ha visto en la reciente guerra de Ucrania.
Además, en cuanto a los problemas inherentes a los contaminantes que todos conocemos, hay un tipo de contaminación que no suele recibir mucha atención: la contaminación lumínica.
Hongo bioluminiscente Mycena roseoflava. Joseph Pallante / Wikimedia Commons., CC BI-SA Organismos capaces de producir luz
Seguramente, si hablamos de luciérnagas, pensamos en pequeños insectos voladores que emiten luz en las noches de verano. Aunque parezca extraño, esta gran propiedad en la naturaleza es más común de lo que pensamos.
Este fenómeno, llamado bioluminiscencia, es mucho más común en las profundidades del mar, donde hay organismos que viven fuera de la luz solar.
En respuesta, muchos peces de aguas profundas, invertebrados y ciertas algas pueden emitir luz para atraer presas, comunicarse, defenderse o atraer parejas.
El mecanismo se basa en una serie de reacciones químicas mediante las cuales compuestos llamados luciferina y luciferasa interactúan para producir luz en presencia de oxígeno.
Y, aunque es obvio que el extraño nombre de estas moléculas proviene de Lucifer, lejos de parecerse a él con una naturaleza demoníaca, en latín significa “portador de luz”.

Hongo bioluminiscente Roridomyces roridus. Eric Brunschwiler / Wikimedia Commons., CC BI-SA El papel del oxígeno en la luminiscencia
Ciertos hongos pueden emitir y brillar igual que los habitantes marinos antes mencionados (entre aproximadamente 70 y 100 especies).
Más importante aún, los estudios realizados por Robert Boyle con hongos bioluminiscentes en el siglo XVII demostraron que, en ausencia de oxígeno, dejan de emitir luz, lo que permitió identificar el papel del oxígeno en este fenómeno.

Panellus stripticus, una de las especies capaces de emitir bioluminiscencia. Wikipedia
Los principales géneros con esta habilidad son Armillaria, Omphalotus y Mycenae. Prácticamente todos se desarrollan en la madera y, curiosamente, Armillaria y Omphalotus son especies parásitas.
Ciudades bioiluminadas del futuro
Basándose en estas propiedades luminiscentes de determinados hongos y su facilidad de crecimiento sobre la madera, algunos investigadores proponen una solución innovadora al consumo de energía.
Un equipo del Laboratorio Federal Suizo de Ciencia y Tecnología de Materiales (EMPA), junto con investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), ha conseguido crear un árbol luminiscente que brilla en la oscuridad.
El descubrimiento fue posible gracias a técnicas biotecnológicas que introducen en la madera el micelio -la parte vegetativa y viva- de hongos como Desarmillaria tabescens y Panellus stripticus. Luego se cultivan en condiciones de humedad y temperatura para su desarrollo.

Muestras de madera cultivadas con micelio del hongo Desarmillaria tabescens. EMPA., CC BI
Una vez que el hongo se ha establecido en la madera y ha crecido, al entrar en contacto con el oxígeno del aire emite la conocida luz verdosa, resultado de una reacción entre la luciferina y la luciferasa.
Un árbol que brilla sin electricidad
De esta forma se consiguió un árbol que se ilumina de forma autónoma durante 10 días, llegando en algunos casos a 90, lo que supone un avance importante en la reducción del consumo energético.
Aunque actualmente se encuentra en fase experimental, la creación de caminos y mobiliario urbano basado en esta tecnología, en combinación con luz LED, podría ser el sistema de iluminación de las próximas ciudades del futuro.
Una vez más, las setas se postulan como la solución a los problemas modernos. Sin ellos, nuestra vida probablemente sería más complicada.
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