Humanos y elefantes en el yacimiento paleolítico de Toralba, Soria: juntos pero no mezclados

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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En 1888, Enrique de Aguilera y Gamboa, marqués de Seralba, escuchó a unos trabajadores ferroviarios comentar que al abrir una zanja para la instalación de una tubería de agua en la estación de Toralba (Soria), encontraron huesos del cráneo de un animal de gran tamaño. Decidido a descubrir el misterio, organizó las primeras excavaciones en el lugar entre 1909 y 1913.

Desde entonces, Toralba ha sido un yacimiento clave para la paleoantropología del Pleistoceno medio, hace aproximadamente entre 781.000 y 126.000 años. El descubrimiento de numerosos huesos de elefante y herramientas líticas propició su primera interpretación como coto de caza.

Sin embargo, nuestro estudio reciente, que analiza la documentación del sitio recopilada por el paleoantropólogo estadounidense F. Clark Howell, cambió esas suposiciones iniciales. Hoy todo indica que el papel del pueblo en Toralba sería más oportunista que protagónico.

Documentación completa

Entre 1961 y 1963, F. Clark Howell (entonces en el Departamento de Antropología de la Universidad de Chicago), con el apoyo de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF), dirigió la excavación de aproximadamente 1.026 m², dentro de los 5.000 m² estimados que ocupaba Torralba. En la obra se encontraron cientos de huesos de elefantes, bóvidos y otros animales, así como herramientas del Paleolítico.

Además, recopiló gran cantidad de documentación, entre mapas, fotografías, cortes estratigráficos, diarios, dibujos y notas.

Vista general de las excavaciones de Torralba, 1963. F. Clark Howell/HERC/CENIEH ¿Sitios gemelos?

El yacimiento de Toralba se encuentra en el conocido como Campo de la Conquezuela, a aproximadamente 2,5 km del yacimiento de Ambrona, donde también se encuentran restos de elefantes y útiles de piedra. Debido a la cercanía de los dos, F. Clark Howell y su equipo pensaron que podrían estar relacionados.

Esta idea de “depósitos duales” supuso un gran obstáculo a la hora de entender la génesis de Torralba, porque por mucho que se intentara conectar las estratigrafías de los dos depósitos, no era posible entender por qué no encajaban. Años más tarde, un equipo español estudió su geología y determinó que pertenecían a dos formaciones diferentes: Toralba era ligeramente más joven que Ambrona.

Carrera para descubrir el inicio de la caza.

A pesar de la riqueza de material arqueopaleontológico, Toralba tiene una enorme dificultad: una geología muy compleja debido a las fallas que la atraviesan. En ese momento, aunque se encontró una gran cantidad de huesos de elefante y herramientas de piedra, su estratigrafía seguía siendo desconocida en detalle.

La estratigrafía nos permite conocer la sucesión de capas de sedimentos que se han ido depositando a lo largo de los años. La composición y características de estas capas nos dan pistas sobre el entorno en el que se ubica el yacimiento arqueológico: era un entorno seco, ribereño, con mucha o poca vegetación, etc. Esta información es crucial para conocer el entorno y, por tanto, para reconstruir el contexto en el que vivieron estos animales y grupos humanos.

Sin embargo, como los huesos y herramientas aparecieron en el mismo lugar y parecían estar conectados, las hipótesis sobre la funcionalidad de Toralba no tardaron en llegar.

A esto se suma que en el siglo pasado hubo una carrera frenética entre la comunidad científica por ver quién podía mostrar las evidencias más antiguas de la caza y, con ello, la capacidad del ser humano de desarrollar sus propias herramientas para capturar animales para alimentarse y abandonar la caza.

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Bifacies de piedra caliza encontradas en Torralba durante la excavación de F. Clark Howell. F. Clark Howell/HERC/CENIEH La hipótesis del matadero

Varias publicaciones han intentado explicar que Toralba era un lugar donde grupos humanos cazaban elefantes, asociando la localización espacial de determinadas partes anatómicas de los animales a determinadas herramientas. El sitio ha sido interpretado como un área organizada de actividad centrada en el procesamiento de elefantes y otros animales, una especie de matadero primitivo.

Estas interpretaciones provocaron un gran debate entre la comunidad científica, siendo varios paleontólogos destacados las que las cuestionaron. Lewis R. Binford concluyó que la mayoría de los huesos habían sido afectados significativamente por agentes naturales, como el pisoteo de los elefantes, y que los conjuntos excavados no podían considerarse “tierra poblada”. Por su parte, Richard G. Klein señaló que muchos de los huesos fueron identificados erróneamente. Y Paola Villa argumentó que las interpretaciones se basaron en un número muy reducido de piezas líticas y por lo tanto los análisis estadísticos podrían llevar a resultados engañosos.

Documentación repatriada

Cuando F. After Clark Howell murió de cáncer de pulmón en 2007, todo el material que produjo sobre Torralba quedó en varios gabinetes del Centro de Investigación de la Evolución Humana (HERC) de la Universidad de California, Berkeley. Su deseo era que toda esa documentación fuera devuelta a España.

Los trabajos para su repatriación comenzaron en 2019 en HERC. Cajas y cajas de notas de campo, mapas, planos, secciones transversales, registros de campo y diapositivas que no han sido tocados en décadas. Están escaneados desde hace meses, incluso con un pase especial para entrar al laboratorio durante la pandemia.

Se procesaron mapas con dibujos de huesos, piedras y ubicaciones de herramientas líticas utilizando un Sistema de Información Geográfica (SIG). Mapa por mapa, se mapean y ubican espacialmente 1.541 huesos, 1.678 piedras y 428 herramientas de piedra.

Cuando todo estuvo digitalizado, comenzamos a trabajar en análisis espacial: calculamos la concentración o dispersión de distribuciones a través de mapas de densidad, orientaciones de huesos y piedras, y relaciones espaciales estadísticas de todos estos elementos.

Además, estudiamos secciones estratigráficas y diapositivas escaneadas, cruzando los resultados obtenidos de los patrones de distribución y orientación de huesos y piedras con lo observado en la estratigrafía.

hipótesis desmantelada

Los patrones de distribución y orientación de los huesos y piedras, junto con la información obtenida de la estratigrafía, indican que Toralba exhibe una serie de acontecimientos que resultaron en un enigma muy difícil de descifrar.

El sitio claramente se ha visto afectado por fallas que probablemente afectaron las primeras interpretaciones de la estratigrafía, lo que llevó a descripciones confusas de unidades y subniveles. Actualmente, sólo están parcialmente aclarados gracias al control espacial basado en los conjuntos de datos originales.

En este contexto, los resultados obtenidos en nuestro nuevo estudio sugieren que los homínidos no tuvieron un papel protagonista en el escenario pleistoceno de Torralba. Por el contrario, la acumulación de huesos y piedras parece responder a agentes naturales y todo indica que la actividad humana allí fue, en el mejor de los casos, oportunista: la recolección de animales muertos.

Esta investigación es un ejemplo de cómo la revisión de materiales y datos recopilados en el pasado puede obtener interpretaciones diferentes y más precisas gracias a técnicas innovadoras. Imaginar cómo eran los escenarios hace miles de años en nuestro planeta requiere una buena recopilación de datos, un análisis detallado y una investigación rigurosa. Todo ello nos permite viajar a aquellas regiones y entornos recónditos donde nuestros antepasados ​​vivían entre grandes animales, como los elefantes de Torralba.


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