En los días posteriores al terremoto que azotó Venezuela, miles de personas en España se movilizaron para ayudar. Ahora que la emergencia entra en una nueva fase, la cuestión es cómo proceder. Tras un balance provisional de 3.811 muertos, 16.740 heridos y 17.907 personas sin hogar, las necesidades siguen siendo urgentes: alojamiento temporal, atención sanitaria, alimentos, agua potable, apoyo psicosocial y fondos para la reconstrucción.
No existe una única forma correcta de ayudar, cada forma responde a diferentes necesidades y tiene ventajas y desventajas. A partir de la evidencia disponible, este artículo ofrece algunas claves para decidir cómo ayudar desde España de forma segura, responsable y eficaz.
Donar dinero a organizaciones humanitarias
Las donaciones económicas a organizaciones humanitarias experimentadas son la modalidad más recomendada por la evidencia y por organismos como la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). A diferencia de la ayuda en especie, las donaciones monetarias nos permiten responder con mayor flexibilidad a la cambiante situación de emergencia y cubrir las necesidades más urgentes en cualquier momento, ya sea para comprar alimentos, medicinas, agua potable o materiales para la reconstrucción.
En comparación con el envío de mercancías desde España, las transferencias de dinero eliminan los costes asociados al transporte, almacenamiento, aduanas y distribución internacional. En el caso de Venezuela, además, el envío de ayuda material desde el exterior requiere complejos procedimientos de autorización y coordinación con las autoridades consulares y el Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que puede retrasar la llegada de la ayuda e incrementar sus costos. Además, estas donaciones permiten la compra de productos en el propio país o en regiones cercanas, ayudando a reactivar la economía local.
Sin embargo, hay excepciones. Cuando ciertos medicamentos o insumos médicos no están disponibles en el país o en otros países cercanos, organizaciones especializadas coordinan envíos específicos. Ante el terremoto en Venezuela, Farmamundi preparó un envío de mochilas médicas y medicamentos especializados desde su almacén logístico en Valencia (España).
Para maximizar el impacto de la ayuda, es recomendable canalizar los aportes a través de organizaciones con presencia consolidada en Venezuela o con socios locales de confianza, capaces de identificar necesidades prioritarias a medida que se desarrolla la emergencia. Algunos tienen capacidad operativa propia y despliegan directamente equipos y servicios de emergencia, como Médicos Sin Fronteras o ACNUR. Otros trabajan a través de acuerdos de cooperación a largo plazo con organizaciones venezolanas –como Entreculturas, con Fe y Alegría, o Manos Unidas con sus organizaciones socias– con las que identifican necesidades, formulan y ejecutan proyectos, y comparten procedimientos y responsabilidades de gestión.
La experiencia pasada muestra que estas alianzas permiten movilizar fondos rápidamente, reducir los costos de coordinación y aprovechar la experiencia y la capacidad de quienes ya trabajan en el terreno, un enfoque conocido en la ayuda humanitaria como “localización”.
Asimismo, conviene tener cuidado con los mensajes difundidos a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería que requieran transferencias a cuentas personales, ya que los intentos de estafa suelen propagarse después de grandes desastres. Después del desastre de Valencia, por ejemplo, las autoridades descubrieron sitios web falsos para atraer donaciones y casos de personas que se hacían pasar por voluntarios de la Cruz Roja para pedir dinero en efectivo. Asimismo, es recomendable no difundir campañas cuya autenticidad no haya sido verificada. Para ello existen mecanismos específicos como Fundación Lealtad, Charity Navigator o los directorios verificados donarseguro.com y rudateaiuda.org.
Además, las donaciones realizadas a entidades acogidas a la Ley 49/2002 podrán beneficiarse de desgravaciones en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Actualmente, los primeros 250 euros donados se descuentan un 80%. A partir de esa cantidad, la deducción es del 40%, porcentaje que aumenta al 45% en el caso de donaciones recurrentes. Para ello basta con conservar el certificado emitido por la organización. Al no existir un listado único público de entidades acogidas a este régimen, en caso de duda se recomienda confirmarlo con la propia organización.
Centros de acopio para la diáspora
Muchas de las desventajas de las donaciones en especie pueden aliviarse cuando se canalizan a través de centros de recolección organizados. Estas iniciativas, muchas veces promovidas por asociaciones de la diáspora venezolana, verifican y priorizan las donaciones antes de su envío, lo que evita la llegada de artículos innecesarios o dañados, facilita su distribución según las necesidades identificadas sobre el terreno y reduce los costos logísticos. Así, en colaboración con Refugiados Sin Fronteras, Diáspora en Movimiento prepara los envíos enviados desde España a través de contratos con aerolíneas. Posteriormente son recibidos y distribuidos en Venezuela por la Arquidiócesis de Caracas.
En un contexto de autoritarismo prolongado como el venezolano, donde parte de la diáspora expresa preocupación por la independencia de algunas organizaciones que operan en el país y por los mecanismos estatales para recibir ayuda, los centros de acopio ofrecen canales más cercanos y transparentes. Para localizar centros de acopio activos en España se pueden consultar directorios como Aiudaparavenezuela.com.
Para realizar una donación efectiva es necesario entregar únicamente los productos solicitados por el centro de acopio y seguir sus instrucciones en cuanto al estado, tipo y embalaje de los artículos. Esta precaución es especialmente importante para los medicamentos, que deben provenir de canales autorizados, estar dentro de su fecha de caducidad y cumplir con los requisitos de calidad y seguridad tanto de los países donantes como de los receptores.
La experiencia de los desastres internacionales muestra que las donaciones inadecuadas pueden saturar los almacenes, retrasar la distribución de suministros prioritarios e incluso convertirse en desechos que las propias organizaciones humanitarias deben gestionar. En diversas situaciones de emergencia, por ejemplo, se enviaron pantalones vaqueros a Darfur, donde casi se utilizaron; queso fresco a Indonesia, a pesar de su difícil conservación; o tocino al Líbano, incompatible con la dieta de la mayoría de la población.
En el caso de Venezuela, asociaciones de la diáspora denunciaron la recepción de ropa en mal estado o vestimenta formal y formal completamente inútil para cubrir las necesidades más urgentes.
Donar directamente a las personas afectadas
La tercera vía es el apoyo directo a las personas o familias afectadas. Este tipo de donación puede ser útil para responder a necesidades muy específicas -como intervenciones médicas, reparaciones en el hogar o reposición de bienes básicos- que difícilmente pueden ser cubiertas por los programas de las organizaciones humanitarias.
Si te decides por esta forma de crowdfunding, es recomendable contribuir únicamente a campañas promovidas por personas que conoces directa o indirectamente y utilizar plataformas que confirmen la identidad del organizador, ofrezcan información sobre el destino de los fondos y permitan seguir el desarrollo de la campaña -como GoFundMe o WhiDonate-, en lugar de realizar transferencias directas a cuentas bancarias o formatos que puedan difundirse a través de redes sociales, especialmente a través de aplicaciones de estafa social.
La reconstrucción de Venezuela continuará durante meses, mucho después de que la atención de los medios se haya desvanecido. La evidencia muestra que la eficacia de una donación depende no sólo de la generosidad de la persona que la dona, sino también del canal a través del cual se entrega. Puede ser fundamental dedicar unos minutos a comprobar qué se necesita, quién canaliza la ayuda y cómo llegará a las personas afectadas.
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