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Una de las cosas que más me gusta de este trabajo es que puedo aprender cada día algo nuevo en las disciplinas que más me interesan.
La edición de este artículo de Juan Manuel Ross García me llevó a volver a ver el documental Rostros y Lugares de Anjes Varde y JR, película que recomiendo por lo bella, tierna y sencilla que es. En él defienden el arte, más precisamente el arte urbano, como una forma de conectar con diferentes ciudadanos franceses. Al crear carteles gigantes que resaltan los rostros de la gente corriente, se aseguran de que estas personas sean vistas con la importancia y el honor que merecen.
Cuando el grupo de investigación AUPART inició su proyecto, buscaba descubrir – y medir – si el arte urbano puede – y debe – entenderse como una conexión entre una obra y quienes viven en el espacio en el que se ubica la obra. Es decir, ¿tiene sentido que un mural, una estatua o una intervención pública, además de la belleza estética, considere si ésta constituye la vida cotidiana de quienes interactuarán con ellos? La verdad es que poner algo lindo, simplemente por ser amable, nunca hace daño a nadie. Pero como dice Ross García, es una oportunidad perdida de ser algo más.
papá viene
El Papa está en España. Si me lees desde Madrid, Barcelona o Canarias lo entenderás sin que yo tenga que decírtelo. Es la primera visita de León XIV al país y la primera visita de un Papa supremo desde Benedicto XVI. Para muchos de nosotros, la conmoción que se produce cada vez que el Papa sale del Vaticano nos resulta familiar: crecimos con el líder de la Iglesia viajando por el mundo, saludando a multitudes.
Pero Ana Peirats explica que no siempre fue así. Durante siglos, la costumbre fue la contraria: los creyentes peregrinaban para ver al Santo Padre hasta Roma, hasta la tumba de San Pedro. Y de allí no se movió.
Lo que escuchamos en la voz.
Estaba volviendo a ver Filadelfia el otro día. Al principio, cuando apareció la chica que ayudaba al personaje de Tom Hanks a maquillarse para sus lesiones faciales relacionadas con el SIDA, grité. Fue Chandra Wilson, la Dra. Bailey en Grey’s Anatomy, a quien seguí religiosamente durante décadas. Lo que más me impresionó no fue su aspecto joven (han pasado más de 30 años), sino su voz. Qué alta y juvenil era en 1994 y, sobre todo, qué diferente era de la voz ronca que conozco de la serie de televisión.
De esto habla Clara Macarena Ponce Romero en su artículo, tras el escándalo que provocó la voz de Amaya Montero en la nueva gira Van Gogh Ear que celebra su regreso al grupo y los 30 años del nacimiento de la banda. Porque no sólo las voces cambian con el tiempo y la vida, sino que muchas veces esto sucede a pesar de las expectativas que tienen sus seguidores, en base a lo que recuerdan de esas voces. Es decir, si los fans de hoy van a conciertos, ¿lo escucharán en 2026 o realmente querrán revivir lo que escucharon en 1996?
Además, sobre los conciertos y, sobre todo, la gira de Rosalía, Rubén Pico Villa explica cómo funciona la acústica en las salas de conciertos y estadios y la diferencia con lo que ocurre en los teatros de ópera. De repente estoy reconciliandome con algunos cantantes cuyas actuaciones en directo siempre me han decepcionado, pero que al fin y al cabo también dependían del lugar.
Detrás de Persépolis
Ha fallecido Marjane Satrapi, la inolvidable autora de Persépolis. Como escribió alguien de Bluesky, “no es sólo Persépolis, pero sí, es Persépolis. Porque esa novela gráfica y su posterior adaptación cinematográfica fueron esenciales para que gran parte de Occidente entendiera la vida en Irán bajo el régimen del ayatolá”.
Aunque, efectivamente, hubo un Satrapi fuera de ese libro. Por eso, cuando le concedieron el Premio Princesa de Asturias 2024 en la categoría de Comunicación y Humanidades, le preguntamos a Elena Pérez Elena, experta en cómic iraní en la diáspora, por qué era un sí y no un artístico. Y nos remitió al informe del jurado: “la voz esencial de los derechos humanos y las libertades”.
Francisco de Vitoria, hace cinco siglos y ahora
Hablando de derechos humanos, retrocedamos cinco siglos, a Castilla, a las enseñanzas de Francisco de Vitoria, fundador de la escuela de Salamanca. Como subraya David Jiménez Castaño, Vitoria está reconocida como una de las precursoras de los derechos humanos y las relaciones internacionales, y sin querer ser presentistas, conviene releer sus teorías y utilizarlas como base para saber si las actitudes y amenazas geopolíticas actuales se mantendrán éticamente de acuerdo con sus postulados.
Pero también es interesante, como defiende Izaskun Álvarez Cuartero, analizar cómo se utilizaron en su momento estas teorías para justificar la presencia española en América.
Jiménez Castaño y Álvarez Cuartero celebran los 500 años de la escuela de Salamanca dándonos información para que podamos hacer lo que los pensadores nos animaron en su momento: formar nuestro propio criterio.
El presente y el futuro
El Estado de Israel continúa su invasión del Líbano sin detenerse. El fin de semana pasado superó su límite autoimpuesto, hasta el punto de tomar el castillo de Beaufort. Hoy nos detenemos en la historia de este enclave, complejo y a menudo violento, como lo es ahora.
Sin embargo, estamos rodeados de mensajes que nos alientan a no perder la esperanza. Es lo último que debemos dejar atrás, dicen. Pero… ¿puede ser contraproducente aferrarse a determinadas esperanzas? ¿Quizás confiar en un futuro mejor nos impide protestar por este presente?
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