Hoy en día, la escuela es uno de los entornos más críticos (y menos utilizados) para garantizar que los niños con discapacidades o en riesgo reciban la atención que necesitan cuando más importa.
Para entender por qué, hay que empezar desde el principio.
¿Qué es la atención temprana y para quién es?
La atención temprana es un conjunto de intervenciones dirigidas a niños de 0 a 6 años -con discapacidades del desarrollo o en riesgo de desarrollarlas- con el objetivo de dar respuesta a sus necesidades temporales o permanentes lo antes posible. Pueden ser trastornos del desarrollo motor, cognitivo, sensorial, del lenguaje, generalizado, conductual y emocional; o seguimiento de niños con factores de riesgo biológicos -parto prematuro, bajo peso al nacer, enfermedades crónicas- y niños con riesgo psicosocial derivado de situaciones de vulnerabilidad familiar o socioeconómica.
Las experiencias tempranas (la calidad de las conexiones emocionales, la respuesta a las necesidades específicas de cada niño, la riqueza del entorno) construyen el desarrollo del niño porque las conexiones que el cerebro establece en estos primeros años forman la arquitectura sobre la cual se construirán todo el aprendizaje y el comportamiento posteriores. Y esa arquitectura es extremadamente plástica en los primeros años (especialmente entre 0 y 6 años) y más difícil de modificar con el tiempo.
Y lira también: La educación de 0 a 3 años no es un gasto, sino una inversión en igualdad educativa
El enfoque moderno de la atención temprana se centra en trabajar en el entorno natural del niño, integrando el apoyo en las rutinas diarias, con la familia como actor activo y con los profesionales de la educación como colaboradores esenciales.
En este marco, la guardería ya no es un destino al que llega el niño después de la atención temprana: debe actuar como receptor de servicios de atención temprana y, al mismo tiempo, trabajar activamente para descubrir estas necesidades y solucionarlas.
Y lira también: Qué es el trastorno de coordinación del desarrollo y cómo detectarlo lo antes posible
Un mandato legal con mucho por desarrollar
Aunque la Ley de Educación española y el Real Decreto 95/2022 establecen los principios de la educación inclusiva y apoyan la detección temprana y la atención temprana, los últimos datos muestran que solo algunas comunidades han tomado medidas concretas para la coordinación entre servicios.
La transición de la intervención temprana a la escuela es uno de los momentos más difíciles del proceso para muchas familias. En poco tiempo, estos niños pueden pasar por diferentes sistemas -sanitario, servicios sociales, asociaciones, atención temprana y el propio centro educativo- y, dentro del propio centro educativo, por espacios como el aula ordinaria, el aula de apoyo, el comedor o el gimnasio, entre otros lugares donde se desarrollan actividades escolares y extraescolares.
Los equipos que les han seguido desde el diagnóstico pasan el testigo a los docentes que en demasiados casos no recibieron suficiente información sobre sus necesidades e identifican la coordinación con los servicios de atención temprana como el punto más débil de toda la práctica docente, a pesar de que a partir de 2023 existe una Hoja de Ruta para la mejora de la atención temprana en España para la coordinación social y educativa interadministrativa entre áreas sanitarias y educativas.
Metas inalcanzables de inclusión
Los datos españoles son preocupantes. Investigaciones recientes muestran que sólo una minoría de docentes de educación infantil y primaria se consideran realmente preparados para alcanzar objetivos inclusivos. Además, aproximadamente la mitad no se siente capaz de satisfacer las necesidades educativas de sus alumnos. Los propios docentes señalan que su formación universitaria no les permite crear currículos inclusivos.
Ubicar a estudiantes con discapacidad en un aula regular sin cambiar la organización, currículo o estrategia docente no garantiza su participación, sino sólo el acceso al sistema educativo y, por tanto, no es inclusión.
Los expertos definen cinco condiciones para que la inclusión sea real: un enfoque progresista y universal de la educación infantil, equipos con la formación adecuada para abordar la diversidad, un plan de estudios holístico que se adapte a todos los niños, sistemas de evaluación basados en evidencia y un liderazgo institucional dedicado. En España, la mayoría permanecen en suspenso.
Tres enfoques inspiradores para el aula de la primera infancia
¿Y qué puede hacer un maestro de primera infancia, aquí y ahora, para avanzar hacia esa escuela inclusiva? La evidencia apunta a tres enfoques complementarios:
Enseñanza estructurada (TEACCH). El enfoque TEACCH, desarrollado originalmente para niños con trastorno del espectro autista, basado en la estructuración del espacio, el tiempo, los sistemas de actividad y el apoyo visual, ha demostrado ser beneficioso para todos los estudiantes. Un aula con espacios bien definidos, una distribución visual y rutinas predecibles reduce la ansiedad, facilita la anticipación y libera recursos cognitivos para el aprendizaje. No es una adaptación para unos pocos: es una buena pedagogía para todos.
Diseño Universal para el Aprendizaje (UDA 3.0) ayuda a los profesores a diseñar propuestas que respondan a la diversidad del aula desde el principio, en lugar de adaptar lo que no funciona para algunos. La última versión (3.0) refuerza sus tres principios clásicos (múltiples formas de participación, representación y acción, y expresión) con un nuevo énfasis: identidad del alumno, aprendizaje colectivo e interdependiente, y reconocimiento de los sesgos sistémicos como barreras al aprendizaje.
Sistema de soporte multinivel (MTSS). El MTSS organiza la respuesta educativa en tres niveles de intensidad creciente: intervención universal para todos los estudiantes, intervención focalizada para aquellos que demuestran dificultades e intervención intensiva e individualizada. Su fortaleza radica en que integra la detección temprana, el seguimiento continuo del progreso, la toma de decisiones basada en evidencia y la coordinación entre docentes, especialistas, familias y servicios externos.
Además: ¿Podemos prevenir el TDAH? Intervenciones antes de los cinco años
Plan de estudios multinivel: todos aprenden juntos
El cuarto elemento, complementario a los anteriores, es el currículo multinivel, sistematizado en España por Asunción González del Jero en colaboración con Plena Inclusión.
Si el UDL es un marco que orienta cómo diseñar propuestas accesibles a todos, un currículo multinivel es una herramienta que lo concreta en una lección específica: todos los estudiantes trabajan el mismo concepto al mismo tiempo, pero con diferentes niveles de complejidad en la presentación, práctica y evaluación.
El punto de partida es el perfil de aprendizaje: una recopilación sistemática de información sobre las habilidades, intereses, estilo de aprendizaje y necesidades de cada niño, que el profesor construye al inicio del curso y actualiza con el tiempo. Esto es lo que le permite planificar de manera significativa.
Imaginemos una actividad sobre animales en el medio ambiente. Algunos niños comienzan a categorizar: identificar y nombrar animales de su vida cotidiana con el apoyo de imágenes. Otros ya pueden agruparlos según el lugar donde viven (tierra, agua, aire) utilizando materiales manipulables. Y otros, que dominan mejor el idioma, inventan una historia en la que uno de ellos actúa y se la cuentan al grupo. Tres formas de acceder al mismo contenido; todos los presentes en una misma asamblea, todos aportan y aprenden.
Atención temprana en la escuela.
Los niños con discapacidades o en riesgo llegan a la escuela con una historia de apoyo, relaciones terapéuticas y estrategias familiares construidas a lo largo de años. El jardín de infancia tiene la responsabilidad – y la oportunidad – de recopilar esta historia y construirla, en estrecha colaboración con las familias y los expertos que han seguido al niño antes.
Esto requiere capacitación, recursos y un liderazgo pedagógico dedicado. Pero, sobre todo, requiere un cambio colectivo de perspectiva. La intervención temprana no termina cuando un niño ingresa al salón de clases. En gran medida, ahí es donde realmente empieza.
Descubre más desde USA Today
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

