Alfabetización, regulación y herramientas: tres claves para el futuro de la generación alfa

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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At age 8, Noelia spent two or three years consuming videos recommended by algorithms. Ni en el colegio ni en casa, porque aún es joven, nadie le explicó qué es una fuente fiable, cómo hacer un titular o por qué algunas historias son más apasionantes que informativas. Para cuando llegues a la clase de pensamiento crítico, si la hay, tus hábitos epistémicos ya estarán formados, es decir, tu forma de decidir qué creer, en quién confiar y qué merece ser compartido.

Noelia pertenece a la generación alfa, la primera en la historia que creció expuesta a desinformación algorítmica masiva antes de desarrollar las herramientas cognitivas para evaluarla.

El impacto de esta exposición temprana se puede ver en dos informes históricos publicados con un año de diferencia. El Foro Económico Mundial, en su Informe de Riesgos Globales 2024, identifica la desinformación causada por la inteligencia artificial como el riesgo global más grave de los últimos dos años, por encima de los conflictos armados y los eventos climáticos extremos, y advierte que actores externos e internos la utilizarán para ampliar las fracturas políticas y sociales.

Si te encuentras con esta información errónea por primera vez como adulto, tu filtro crítico puede generar señales de alerta. Pero, ¿y si está “acostumbrado” desde pequeño?

Mapa de interconexión de riesgos de desinformación: cuanto más grueso es el trazo, mayor es la interacción entre los riesgos, con la polarización social, la erosión de los derechos y las libertades civiles y los efectos negativos de la IA como vecinos de al lado. Informe de riesgos globales 2025, Foro Económico Mundial

Un informe de seguimiento, publicado un año después, confirma que la desinformación nuevamente conlleva riesgos a corto plazo y puede alimentar la inestabilidad y socavar la confianza en la gobernanza. Dos publicaciones consecutivas que apuntan al mismo problema no pueden ser una coincidencia: son una señal de que la ventana para la acción se está cerrando.

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Clasificación de los riesgos globales según la gravedad de su impacto esperado en dos y diez años, elaborada a partir de una encuesta a más de 900 expertos internacionales. La desinformación encabeza el ranking de corto plazo por segundo año consecutivo. Informe de Riesgos Globales 2025, Foro Económico Mundial El problema del capital humano, no solo de la civilidad

Lo que estos informes no logran analizar es cómo afecta este problema a las aulas y dormitorios de niños que aún no han desarrollado las herramientas del discernimiento. Datos de estudios de la OCDE revelan que sólo el 7% de los estudiantes alcanza un nivel avanzado de lectura en el que se consolida la capacidad de distinguir entre hecho y opinión a partir de señales implícitas en el texto; The remaining 93% leave the system of compulsory education without having fully developed this competence.

La media también esconde importantes diferencias entre sistemas: en España la cifra cae al 5%, y en sólo 13 de los 81 países y economías evaluados más del 10% de los estudiantes alcanzan ese nivel, con Singapur a la cabeza. Ningún sistema educativo, ni siquiera el mejor, se acerca a solucionar eso.

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El rendimiento promedio en los países de la OCDE experimentó una disminución sin precedentes en PISA 2022: el equivalente a tres cuartos de un año escolar en matemáticas y medio año en lectura en comparación con 2018. OCDE, PISA 2022.

La UNESCO añade otro dato que cierra el círculo: dos tercios de los creadores de contenidos digitales no verifican sistemáticamente la información antes de compartirla. Son los mismos adultos que producen el ecosistema de información que los niños consumen todos los días. Vale la pena señalar esto porque cambia el enfoque: la desinformación no es solo un problema de las máquinas que generan contenido falso, sino también del ecosistema humano que lo produce y comparte sin verificación.

Capital humano y costos económicos

Esto no es sólo un déficit cívico; It is a human capital problem with measurable economic costs. La propia OCDE, en su informe sobre el futuro de la economía digital para 2024, advierte de que los riesgos de la inteligencia artificial, incluida la desinformación, amenazan directamente la productividad y la cohesión social de las economías avanzadas.

Una generación que no puede evaluar la confiabilidad de la información que utiliza no está preparada para los mercados laborales del siglo XXI, donde el juicio crítico sobre los datos y la información ya es una competencia central.

Cuantos más ‘nativos digitales’, mejor

La diferencia se ve mejor en los ejemplos. Dos días antes de las elecciones de 2023 en Eslovaquia, un clip de audio creado por IA se volvió viral en el que el candidato Michal Šimečka discutía cómo manipular las elecciones; En otro clip, “anunció” un aumento en el precio de la cerveza que nunca propuso.

Frente a este tipo de contenidos, los adultos hoy aplican, aunque sea de forma imperfecta, los reflejos aprendidos en un ecosistema informativo más lento: preguntan de dónde viene, miran si un medio los capta.

Esto no es una especulación. El Test de Susceptibilidad a la Desinformación de la Universidad de Cambridge, validado con más de 8.000 participantes, encontró que los jóvenes son mejores para identificar titulares falsos que las personas mayores y que cuanto más tiempo pasan en línea, peor es su capacidad de discernir. Those who have grown up in an algorithmic ecosystem already distinguish between worse and not better.

En la siguiente generación, el reflejo desaparece por completo: en una encuesta nacional realizada por el Grupo de Educación en Historia de Stanford a más de 3.000 estudiantes de secundaria, el 96% no pudo identificar que un sitio web que negaba el papel humano en el cambio climático tuviera vínculos con la industria fósil, que era el hecho que estaban buscando.

Una generación adulta de alfa, con una exposición incluso más temprana, no tendrá que desaprender malos hábitos: el hábito de controlar nunca se formará.

El primer cambio: la alfabetización

La primera es integrar la alfabetización mediática en el plan de estudios como una materia obligatoria con estándares evaluados y respaldada por profesores capacitados, en lugar de un taller opcional o un proyecto piloto.

La lógica es sencilla: lo que no se mide no es una prioridad y lo que los profesores no dominan no se puede enseñar. En 2024, la UNESCO apoyó a 32 países para desarrollar políticas y estrategias nacionales de alfabetización mediática e informacional.

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Sin una formación docente específica, estas estrategias tienen dificultades para llegar a las aulas. En su resolución de octubre de 2025 sobre la protección de los menores en el entorno digital, el Parlamento Europeo también pidió explícitamente medidas educativas que acompañen la regulación tecnológica.

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Más de nueve de cada diez europeos consideran urgente que las autoridades públicas protejan a los menores en línea: por el impacto de las redes sociales en su salud mental (93%), el ciberbullying (92%) y la falta de mecanismos de verificación de la edad (92%). Eurobarómetro especial sobre el segundo cambio de la década digital: la regulación

Australia fue el primer país en dar el paso más drástico: en noviembre de 2024, aprobó una ley que prohíbe a los menores de 16 años tener cuentas en redes sociales, con multas de hasta 50 millones de dólares australianos para las plataformas que no cumplan.

Desde que la ley entró en vigor, las plataformas han revocado el acceso a casi 4,7 millones de cuentas identificadas como menores. España anunció una medida equivalente en febrero de 2026. Pero una prohibición sin apoyo educativo no resuelve el problema de fondo: la pospone.

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La propuesta más fuerte va más allá de restringir el acceso. Se trata de un condicionamiento progresivo con competencias verificadas. El Parlamento Europeo ha solicitado que se prohíban los algoritmos de derivación y reclutamiento de menores y que se desactiven las funciones adictivas por defecto. En cuanto a la ley europea de IA, a partir de febrero de 2025 prohíbe los sistemas que manipulen cognitiva y conductualmente a grupos vulnerables, especialmente los niños.

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Tercer cambio: significa herramientas de verificación

El tercer cambio no es más que financiación pública para infraestructura de verificación integrada en las aulas. Las herramientas de verificación de hechos o fact-checking no pueden ser un recurso exclusivo para periodistas o académicos: deben ser tan accesibles y universales como los libros de texto, con financiamiento gubernamental estable, integración curricular y actualización constante.

En abril de 2026, la Comisión Europea abrió convocatorias por valor de 63,2 millones de euros para apoyar la seguridad en línea y las habilidades digitales. El consenso político existe, lo que falta es que se traslade sistemática y permanentemente a las aulas, no respondiendo a los titulares del día.

La ventana de acción se está cerrando.

Estas tres proposiciones comparten una lógica desquiciada: capacitamos a las personas, regulamos el medio ambiente y proporcionamos las herramientas. Forman un sistema de medidas coordinadas y ninguna de ellas requiere esperar a que cambie la tecnología. Exigen un cambio en la política educativa.

La generación Alfa ya está consumiendo contenidos, ya formando criterios, ya decidiendo qué creer. La pregunta es si cuando sus miembros ingresen al mercado laboral, voten y tomen decisiones importantes, aprenderán a distinguir entre lo que es verdad y lo que alguien quiere creer que es verdad. Ningún algoritmo lo soluciona: la educación lo soluciona.


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