No a todo el mundo le gusta leer. O, al menos, no cualquier libro, en cualquier momento y por cualquier medio. Cuando un adolescente dice que está aburrido o que no le gusta leer, lo más probable es que no haya encontrado el libro perfecto. A menudo, si las experiencias de lectura anteriores no se adaptaban a sus gustos o procedían principalmente de la lectura escolar obligatoria, no es fácil equiparar la lectura con una actividad agradable.
Las vacaciones pueden ser un buen momento para volver a intentarlo. Hay menos presión y más libertad para elegir un libro, dejarlo si no convence o empezar otro porque alguien lo sugirió. También permiten la lectura sin lentes ni presión: no es necesario preparar un resumen a posteriori ni demostrar que se ha entendido correctamente.
Y las liras también: un clásico que puede cambiar tu vida: siete títulos para adolescentes
Para ese grupo de niños y niñas que no forman parte del 76,9% que lee por ocio, y cuyos gustos no coinciden con lo recomendado a través de vídeos cortos, BookTok o comunidades de fanfiction, hemos preparado una lista alternativa de libros imprescindibles.
1. Para quienes quieren instalarse en otro mundo: La Corte de Rosas y Espinas, Sara J. Maas
Una corte de rosas y espinas, Sarah J. Maas. Cuadernos cruzados / Planeta Editorial
Una novela de más de cuatrocientas páginas puede parecer una elección arriesgada para alguien que no suele leer. Sin embargo, en esta saga la duración es parte de su atractivo: ofrece tiempo para adentrarse en el universo, conocer a sus personajes y alargar la experiencia que no termina en unas horas.
Sarah J. Maas se adentra en la historia con ecos de La Bella y la Bestia. El lector reconoce algunos elementos de la historia, pero pronto descubre un territorio más complejo, poblado por criaturas mágicas, amenazas, alianzas cambiantes y personajes cuyas intenciones nunca quedan del todo claras. Esta combinación de lo familiar y lo impredecible le permite orientarse sin perder la curiosidad.
A medida que avanza la lectura, no se trata sólo de lo que podría pasar, sino también de volver a ciertos lugares, reencontrarse con los personajes y ver cómo cambian sus relaciones. El suspenso sentimental, las traiciones y los conflictos morales alientan al lector a tomar partido y a involucrarse emocionalmente en la historia. Así, la dificultad inicial de aprender los nombres, los espacios y las reglas puede convertirse en una recompensa: comprender ese mundo produce una sensación de satisfacción en él, y las muchas páginas dejan de dar miedo porque te permiten pasar más tiempo con los personajes que ya son importantes.
La lectura continúa fuera de la novela. Saga ha creado comunidades de seguidores que comparten teorías, ilustraciones y opiniones. Para muchos adolescentes leer también significa participar en esas conversaciones y sentirse parte de un grupo unido por una historia compartida.
2. Para aquellos que quieren descubrir la verdad: Asesinato para principiantes de Holly Jackson

Asesinato para principiantes Holly Jackson. Cuadernos cruzados / Planeta Editorial
Algunos lectores necesitan algo más que seguir una historia: quieren intervenir en ella. Killing for Beginners les permite hacer eso. La novela combina narración, entrevistas, mensajes y notas de investigación que aportan al lector una evidencia y lo invitan a comparar testimonios, descubrir contradicciones y formular hipótesis con Pip. Una frase que parecía insignificante puede adquirir un significado diferente unas páginas más tarde.
Esta estructura convierte una posible resistencia (dificultad para mantener la atención) en una ventaja. La concentración tiene un propósito: cada detalle puede acercarnos a la solución. La satisfacción no está sólo en descubrir al culpable, sino también en participar en la construcción de la verdad, cometiendo errores y revisando lo que se daba por sentado.
Para empezar, lleva un tiempo presentar el caso y sus muchas personas involucradas, pero esta aparente lentitud nos permite conocer la versión que todos han aceptado antes de comenzar a desmenuzarla. Pip no se limita a investigar un asesinato: cuestiona la facilidad con la que una comunidad construye reputación y decide quién merece confianza. El lector debe apreciar la evidencia, desconfiar de las explicaciones cómodas y aceptar que incluso el protagonista puede estar equivocado.
2. Para quienes quieran vivir la historia desde dentro: Lágrimas en el mar, Ruth Sepetis

Lágrimas en el mar, Ruta Sepetis. Ediciones Maeva.
La historia puede parecer lejana cuando llega transformada en fechas, números y nombres. Tears at Sea recrea el hundimiento del crucero alemán Wilhelm Gustloff, una tragedia poco conocida de la Segunda Guerra Mundial, y la acerca a través de cuatro jóvenes voces.
Sus protagonistas no saben cómo terminará el conflicto ni qué lugar ocuparán más adelante en los libros de historia. Sólo saben que tienen que correr, proteger un secreto, decidir en quién confiar o ayudar a alguien cuando ellos mismos están en peligro. El frío, el miedo, la herida o la maleta nos permiten comprender la dimensión humana del pasado sin convertir la novela en una lección.
Capítulos cortos y voces alternas dan agilidad a la historia. Primero hay que recordar quién habla y qué sabemos de cada personaje; Pronto esa pequeña petición se convierte en uno de los placeres de la lectura: conectar las piezas y descubrir cómo se cruzan sus vidas. Los protagonistas tienen miedos, emociones y contradicciones reconocibles, incluso cuando enfrentan circunstancias extremas.
Quizás su mayor logro llegue después de la última página, cuando nace el deseo de saber qué pasó realmente. La ficción no reemplaza el conocimiento histórico: nos hace buscarlo porque las personas que vivieron ese episodio ya son importantes para nosotros. El pasado entonces deja de ser algo que hay que recordar y se convierte en una historia que no queremos olvidar.
4. Para aquellos que disfrutan preguntándose ‘¿Y si…?’: El efecto Frankenstein, Elia Barceló

El efecto Frankenstein, Elia Barceló. Edebe.
La ciencia suele presentarse a través de respuestas. Esta novela entra en ello a través de las preguntas: ¿debería haber todo lo que podamos crear? ¿Qué responsabilidad tiene quien trae algo nuevo al mundo? ¿Quién podía estudiar, investigar o decidir hace doscientos años?
Elia Barcello toma las grandes preguntas del Frankenstein de Mary Shelley y las convierte en una aventura juvenil con viajes en el tiempo, intriga y una atmósfera gótica. No necesitas conocer los clásicos para disfrutarlos. Al contrario, una novela puede despertar el deseo de leerla más tarde.
La obra nos permite observar el siglo XVIII desde la perspectiva de un estudiante de medicina del presente. El viaje en el tiempo hace visibles las diferencias que una explicación histórica podría dejar abstractas: Nora tiene que cambiar de ropa, de forma de hablar e incluso de identidad que muestra para desenvolverse en una sociedad que no les da las mismas oportunidades a las mujeres.
El ambiente histórico y el diálogo con los clásicos se convierten así en un punto fuerte. El lector se embarca en una aventura y acaba pensando en los límites de la ciencia, la desigualdad y las consecuencias de nuestras decisiones. La documentación histórica, la evolución de los personajes y la fluidez de la trama son algunos de los aspectos destacados por el jurado que le otorgó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2020.
Comparada con otras novelas que utilizan la ciencia como escenario espectacular, ésta recuerda que crear algo significa responsabilizarse de ello. Su singularidad radica en el hecho de que trata al lector como alguien capaz de disfrutar y pensar al mismo tiempo.
Encuentra una razón para seguir adelante
Estos cuatro títulos no figuran en la lista de obras que todos los adolescentes deberían leer. Son puertas de entrada a diferentes deseos: escape, descubrimiento, comprensión y cuestionamiento. Las familias, los profesores y las bibliotecas pueden seguir esta búsqueda prestando atención a lo que cada joven ya disfruta y ampliando las oportunidades, sin imponer un camino único.
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También es aconsejable permitir el abandono. Dejar de lado un libro que no te atrae no significa rechazar la lectura; A veces es parte de aprender a marcar. El placer de leer normalmente no proviene de terminar ninguna parte, sino de encontrar una historia que te hace querer pasar a la página siguiente.
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