¿Por qué son importantes los ríos secos?

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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Esos “ríos secos” pueden parecer un contrasentido (siempre nos han enseñado que son corrientes continuas de agua), pero lo cierto es que hay ríos que nunca -o casi nunca- transportan agua. En el levante español las conocemos bien: las llamamos “ramblas”.

En el mundo de la limnología -rama de la ecología que se ocupa del estudio de los ecosistemas acuáticos continentales- existe un gradiente que va desde los cauces que llevan agua todo el año (ríos permanentes), pasando por los que se secan en verano (ríos temporales), hasta los más extremos, que casi nunca llevan agua (ríos secos). En una definición más formal, podemos describirlos como aquellos que sólo transportan agua durante un corto tiempo después de fuertes lluvias y no están conectados a aguas subterráneas, por lo que los organismos acuáticos no pueden vivir en ellas.

Rambla Chirivel (Vélez Rubio). ML Suárez

No sólo se encuentran en nuestras regiones. Aparecen en todo el mundo y reciben diferentes nombres: wadis o oued en el norte de África, arroyos, en la región mediterránea de Australia, o ramblas, en el este de España, donde su presencia marca el paisaje.

En realidad, los ríos secos son sistemas híbridos cuya dinámica se asemeja más a la de los ecosistemas terrestres que a la de los ríos permanentes. Sin embargo, su morfología y procesos ecológicos están fuertemente condicionados por lluvias torrenciales episódicas que remueven y transportan sedimentos y materia orgánica de la cuenca y que, de alguna manera, las conectan con toda la red de ríos de su cuenca.

Rambla de La Azohía (Murcia. España).

Rambla de La Azohía (Murcia. España). MR Vidal-Abarca ¿Cómo son estos ríos?

Los ríos secos incluyen muchos tipos de cauces: desde los estrechos y de gran pendiente con un sustrato compuesto por grandes bloques y rocas, hasta los más anchos y de pendiente suave, cuyo sustrato está compuesto por sedimentos finos como arena o limo. En general, todos ellos tienen una elevada capacidad de acumular sedimentos procedentes de la erosión de las laderas, que suelen tener una vegetación muy limitada.

Las lluvias intensas funcionan eliminando los sedimentos y reemplazándolos en el balde. Por ello, en muchos de ellos aparecen islas o bancos de arena, que suponen un nuevo entorno para muchos organismos vegetales y animales.

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Los ríos secos son los mayores olvidados de los ecosistemas mediterráneos. En la imagen Rambla de Zarzadilla (Totana). ML Suárez.

Una característica interesante de estos ríos es la acumulación de materia orgánica que proviene del medio terrestre, lavada por la lluvia. Son materiales que pueden permanecer en los cauces de los ríos durante mucho tiempo y actuar como reservorio de carbono y nutrientes.

¿Quién vive en ellos?

A pesar de la ausencia de agua durante la mayor parte del año, están habitadas por diferentes comunidades biológicas, compuestas principalmente por organismos terrestres. Las condiciones microclimáticas del cauce del río, caracterizadas por una mayor humedad respecto a las zonas circundantes, favorecen el establecimiento de ecosistemas vegetales formados por helófitos (plantas que, aunque enraizadas en el suelo, viven principalmente de raíces y brotes cubiertos de agua), arbustos y especies arbóreas.

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Dado que las condiciones de humedad en los ríos secos pueden ser mayores que en las zonas aledañas, es posible encontrar una rica y rica comunidad vegetal de helófitos, arbustos e incluso árboles. Rambla Los Valientes (Murcia, España). R. Gómez.

Estas formaciones vegetales juegan un papel clave en la retención de sedimentos, la estabilización de sustratos y la creación de microhábitats que facilitan el asentamiento de otras especies. Además, contribuyen a la acumulación de materia orgánica, que es el principal recurso de los organismos descomponedores, como hongos y bacterias.

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Los invertebrados terrestres son muy abundantes en estos canales secos. En la foto de un longhorn (familia Cerambicidae). Sr. Vidal-Abarca.

En los ríos secos también existe una fauna diversa con un gran número de invertebrados -hormigas, arañas, escarabajos, etc.- que utilizan estos hábitats para alimentarse, refugiarse y reproducirse. Asimismo, diversos vertebrados terrestres -reptiles, aves y mamíferos- utilizan estos canales como corredores ecológicos (para desplazarse de un lugar a otro), como lugares de descanso o para construir allí sus nidos, y realizan funciones ecológicas relevantes, como la dispersión de semillas o el reciclaje de nutrientes.

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La tortuga mora mediterránea (Testudo graeca) elige lechos arenosos de ríos secos como lugar de nidificación en el sureste de España. Sr. Vidal-Abarca. La cuna de los procesos biogeoquímicos.

En los ríos secos se producen procesos más complejos, como la descomposición de la materia orgánica acumulada en los cauces. Este se desarrolla, sobre todo, en condiciones aeróbicas (con oxígeno) debido a la exposición directa de los sedimentos a la atmósfera. Las comunidades microbianas, especialmente los hongos, son responsables de la descomposición de compuestos complejos presentes en los tejidos vegetales.

Por otro lado, en regiones caracterizadas por altos niveles de radiación solar, como la nuestra, la fotodegradación (el mecanismo por el cual diversos materiales se descomponen mediante la radiación ultravioleta de la luz) transforma compuestos difíciles de descomponer, facilitando que hongos y bacterias los descompongan por completo. Asimismo, la oxidación del nitrógeno favorece la acumulación de nitrato en el sedimento, que luego puede ser aprovechado por la vegetación terrestre y contribuir al reciclaje de nutrientes dentro del sistema.

¿Qué aportan al bienestar humano?

Los ríos secos brindan múltiples servicios ecosistémicos: mejoran la calidad del aire al absorber dióxido de carbono, reducen la erosión, contribuyen a la formación y fertilización del suelo y regulan el microclima local.

Además, la vegetación presente en sus cauces puede ralentizar el flujo de agua durante las inundaciones (crecidas de ríos o crecidas), favoreciendo la infiltración y contribuyendo a la renovación de los acuíferos. Pero, sobre todo, son vías de evacuación del agua en caso de grandes inundaciones y reducen así el peligro de desbordes y daños a las personas.

También proporcionan hábitats para numerosas especies que participan en procesos ecológicos esenciales, como la polinización o la dispersión de semillas.

Sumado a esto, los ríos secos pueden proporcionar plantas y animales que sirven de alimento o tienen propiedades medicinales -lavanda, caracoles terrestres, espárragos trigueros…- o materiales utilizados en la construcción (por ejemplo, grava y arena). Finalmente, también ofrecen oportunidades para el desarrollo de actividades recreativas y educativas debido a la facilidad de acceso, contribuyendo al bienestar físico y psicológico de la población local.

Impactos antropogénicos y desafíos de gestión

Poco apreciados por la población humana, estos ecosistemas se encuentran entre los más maltratados del mundo; entre otras cosas, porque la gente los considera sistemas improductivos y sin vida, porque no transportan agua de forma permanente.

Esta consideración favorece su ocupación por infraestructuras como alcantarillado, explotaciones agrícolas intensivas o actividades extractivas, que modifican su morfología natural y reducen su capacidad de infiltración de agua durante las inundaciones.

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Las bandas de rodadura de vehículos como motocicletas o quads cambian profundamente la morfología del cauce de los ríos y muchas funciones ecológicas. Sr. Vidal-Abarca.

Por tanto, el desarrollo urbano en los cauces de estos canales ha aumentado su vulnerabilidad ante episodios de lluvias torrenciales, con importantes riesgos para la población humana. Por otro lado, la modificación de las condiciones ambientales facilita la colonización de especies invasoras, muy difíciles de eliminar.

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El desarrollo urbano, que ocupa total o parcialmente el cauce de estos canales, provoca pérdidas materiales e incluso vidas humanas durante las fuertes inundaciones. ML Suárez.

Ante este panorama, la conservación y gestión de los ríos secos no es fácil. Choca con la ignorancia de la población humana y de los tomadores de decisiones. Conocer y difundir sus valores naturales es el primer paso hacia una mejor convivencia con ellos, porque pueden jugar un papel clave en la reducción de los impactos asociados al cambio climático global. Espero que podamos hacer esto para no perder estos valiosos ecosistemas.


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