Imaginemos una interacción entre dos personas, A y B, que se desarrolla de forma escrita:
R: ¿Qué está incluido en el examen? B: El que enseñamos sobre lengua y los dos últimos sobre historia A: No es imposible estudiar todo eso para mañana
Visto en esta pantalla, en el contexto de un artículo informativo, resulta claramente impactante. Probablemente tendremos que leerlo dos veces para hacerlo bien. No hay nada sorprendente en la pantalla del móvil de cualquier adolescente.
La mayoría de los jóvenes y adolescentes se comunican todos los días, en cientos de mensajes digitales que envían y reciben a través de aplicaciones de mensajería, con abreviaturas, sin tildes, sin signos de puntuación y con muchos emoticonos y anglicismos.
Pero, ¿en qué medida este lenguaje afecta tu capacidad para expresarte por escrito de una manera más formal y sin faltas de ortografía cuando el medio es diferente (examen, trabajo de clase)?
Del entorno digital al formal
Captura de pantalla anónima del chat de los participantes del trabajo de 2º de ESO. Mónica Belda Torrijos.
La velocidad a la que nos comunicamos en las redes favorece los mensajes cortos y simplificados, donde la corrección ortográfica suele pasar a un segundo plano. Los adolescentes utilizan emoticonos, imágenes, audios, vídeos cortos, pegatinas… para transmitir emociones, estados de ánimo o comunicación. Las redes sociales han ampliado las posibilidades de interacción y creado nuevos espacios de comunicación donde antes dependían únicamente de la escritura tradicional.
El problema surge cuando estos hábitos lingüísticos dejan de limitarse al entorno digital y pasan al ámbito académico. Para comprender cómo el lenguaje digital afecta la escritura y comprensión formal de los estudiantes, realizamos un estudio basado en la observación de interacciones digitales y la revisión de estudios académicos previos.

Un ejemplo de escritura en formato epistolar realizado en la asignatura Lengua y literatura españolas, 2º de la ESO.
Según nuestra investigación, hay contagio, y los profesores se topan con frecuentes errores correspondientes a la forma de escribir en las redes: omisión de tildes, falta o uso incorrecto de signos de puntuación, abreviaturas, contracciones, acortamientos de palabras, textismos (“¿qué estás haciendo?”, problemas de sintaxis, dificultades en la cohesión y coherencia del texto, menor precisión léxica y empobrecimiento del vocabulario).
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Influencia en la comprensión lectora
Por si fuera poco, no se trata de un fenómeno que afecte únicamente a la escritura: en nuestro estudio encontramos que determinadas características del lenguaje digital se asocian a dificultades específicas en la comprensión lectora, cuyo empeoramiento se ha reflejado en informes recientes como PISA 2022.
La disminución de la comprensión lectora observada en este informe afectó a la mayoría de los países, pero no a todos. El uso intensivo de entornos digitales y redes sociales aparece como uno de los factores que podrían influir, pero los datos de PISA no permiten atribuir el descenso únicamente a este fenómeno; También existen múltiples causas que interactúan, incluidos cambios en los hábitos de lectura, mayor tiempo frente a la pantalla y diversos factores sociales y culturales.
Por tanto, la influencia del lenguaje digital debe entenderse como uno de los factores que podrían contribuir a este fenómeno, en un contexto más amplio.
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Idioma WhatsApp
Al observar las interacciones digitales de 90 estudiantes de secundaria obligatoria, identificamos varios patrones lingüísticos recurrentes.
La omisión de tildes apareció en el 50% de los mensajes analizados.
El uso de abreviaturas estuvo presente en el 45% de los casos.
La fragmentación de oraciones ocurre en un 30%. Ocurre cuando no se construyen oraciones coherentes, las ideas se expresan a través de afirmaciones separadas breves e incompletas: “No hice los deberes. Mucho trabajo, examen mañana. Nervioso”.
El uso de emoticonos y stickers alcanzó el 60%.
Detectamos anglicismos en el 25% de las interacciones, con inserciones léxicas no adaptadas al español.
Pudimos detectar 976 errores ortográficos, equivalente al 70,4% del total; 156 errores gramaticales, 11,24%; y 39 errores léxicos, el 6,9%. A partir de estos datos confirmamos que existe una “transferencia negativa” del lenguaje digital en el contexto académico.
También comprobamos si los errores se trasladaban al texto académico, comparándolos con los cometidos en exámenes o trabajos escolares. Este paso de la pantalla al contexto escolar formal se ha constatado en otros estudios dentro y fuera de España.
En relación con la comprensión lectora, observamos que esta simplificación lingüística afecta especialmente a la capacidad de interpretar y escribir textos complejos.
Asóciese con tecnologías
Las tecnologías digitales también pueden convertirse en aliadas. Existen aplicaciones educativas que pueden ayudar a fortalecer la ortografía y la comprensión lectora a través de metodologías más cercanas a los intereses de los estudiantes.
Estas soluciones incluyen el uso de aplicaciones destinadas a practicar y mejorar la ortografía de forma práctica y repetitiva, así como estrategias de enseñanza para conectar los intereses digitales de los estudiantes con los objetivos académicos y enseñarles a distinguir entre registros formales e informales.
Incluso animar a los estudiantes a pensar en la norma digital utilizada en plataformas como WhatsApp puede verse como una oportunidad para fortalecer la competencia ortográfica de los adolescentes.
Convivencia de formas de expresión
Las redes sociales han transformado la forma en que nos comunicamos y creado nuevas formas de expresión que conviven con la escritura formal.
Esto presenta el desafío de enseñar a los adolescentes a escribir correctamente según el contexto en el que se comunican: no se trata de escribir perfectamente en contextos informales donde prevalece una comunicación más rápida y emocional, sino que no interfiera e impida un buen aprendizaje de la lengua escrita en cualquier otro contexto.
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