La naturaleza es hermosa, poderosa y esencial. Pero la naturaleza no siempre es amable. El mismo mundo biológico que crea bosques, arrecifes de coral y vida humana también produce infecciones, cáncer, enfermedades genéticas, plagas de cultivos y toxinas. Los procesos naturales pueden sanar, sostener e inspirar, pero también pueden destruir.
Esa dicotomía es parte de lo que impulsa el campo de la biología sintética: donde los científicos aplican principios de ingeniería para aprender y adaptar cuidadosamente los sistemas biológicos de la naturaleza para resolver problemas humanos. Al comprender los sistemas biológicos, los científicos pueden redirigirlos cuidadosamente cuando los procesos naturales causan daño.
Este principio ha dado forma a mi trabajo como ingeniero biomédico durante más de dos décadas. Mi laboratorio estudia cómo programar células para comprender mejor su comportamiento y, finalmente, utilizarlas como medicina. El objetivo no es rechazar o reemplazar la naturaleza, sino aprender de los principios biológicos y utilizar ese conocimiento para ayudar responsablemente a la sociedad.
El 2 de julio de 2026, los investigadores anunciaron que habían creado la primera célula sintética construida a partir de componentes no vivos purificados.
El sistema de laboratorio similar a una célula, llamado SpudCell, plantea preguntas clave: ¿Qué se necesita para crear una célula desde cero? Si los científicos ensamblan algo que se alimenta, crece, copia material genético y se divide, ¿han creado vida?
Cómo hacer células desde cero.
Las células naturales son sorprendentemente complicadas. Los investigadores quieren utilizar células sintéticas para aprender más sobre cómo funciona la vida, y lo hacen recreando algunas de las características básicas de la vida en una forma más simple y comprensible.
Los diseños anteriores de células mínimas, utilizados para probar qué componentes son necesarios para el comportamiento vivo, comenzaron con células vivas existentes y redujeron el tamaño de sus genomas. La celda mínima es útil porque es simple, pero esa simplicidad tiene un precio. Puede determinar qué partes son necesarias para el comportamiento vivo, pero normalmente carece de la autonomía, la resiliencia, el metabolismo y la capacidad evolutiva de las células naturales.
En cambio, las células sintéticas se construyen mediante un enfoque de ingeniería ascendente. Los científicos comienzan con un compartimento simplificado (una especie de “caja” biológica) y se preguntan qué se debe agregar para que se comporte más como una célula viva. La membrana separa el interior del exterior. Instrucciones de almacenamiento de material genético. La maquinaria molecular lee esas instrucciones para formar moléculas. Fuentes de energía de reacciones energéticas. Otros componentes pueden permitir el crecimiento, la división y la personalización.
Los componentes que componen una celda muy básica pueden parecer simples, pero son bastante complejos de ensamblar. Katherine Kruger/Células y Moléculas, CC BI-NC-SA
Una forma útil de pensar en las células sintéticas es compararlas con tecnologías de las que la sociedad ya depende. La radio no se inventó de repente. Los ingenieros aprendieron cómo combinar una antena, un sintonizador, un amplificador, una fuente de energía y un altavoz para convertir ondas electromagnéticas invisibles en sonido. Un coche no es sólo una carcasa de metal; se convierte en vehículo sólo cuando el bastidor está conectado a las ruedas, los frenos, la dirección, el motor y los sistemas de transmisión y dirección. La computadora comenzó con interruptores y cadenas de unos y ceros que podían ensamblarse en circuitos capaces de almacenar y procesar información.
Del mismo modo, SpudCell se ensambla de abajo hacia arriba con piezas refinadas e inanimadas. Los investigadores han utilizado moléculas de lípidos para crear membranas similares a células, moléculas de ADN para almacenar instrucciones genéticas, enzimas purificadas para copiar y leer esas instrucciones y otras máquinas moleculares que ayudan a construir proteínas y otras moléculas a partir de pequeños componentes químicos, como aminoácidos y nucleótidos.
SpudCell es un científico apasionante porque parece reunir varias características de la vida en un solo sistema. Los investigadores lo describen como capaz de alimentarse, crecer, replicar el genoma, dividirse genéticamente y algo cercano a la evolución. Estas características se parecen al ciclo celular biológico.
Cerca de la vida, pero no del todo.
Si bien SpudCell es un hito importante en este campo, no llega a ser una célula viva totalmente sintética. Un compartimento rodeado de membranas que contiene ADN no es automáticamente una célula viva, como tampoco lo es un montón de piezas de automóvil.
SpudCell puede realizar varios procesos reales, pero no es independiente. Todavía depende de condiciones de laboratorio cuidadosamente controladas y de investigadores para suministrar su maquinaria molecular. No transfiere de manera confiable su material genético ni se desarrolla espontáneamente como lo hacen las células naturales.
Para acercarse a la vida, una célula sintética debe coordinar muchos procesos a la vez. La NASA describe la vida como un “sistema químico autosostenible capaz de una evolución darwiniana”, lo que significa que debe utilizar energía de forma independiente, copiar información, crecer, dividirse, responder a su entorno y sobrevivir en el tiempo. Las células naturales hacen esto con notable confiabilidad porque son producto de miles de millones de años de evolución.

El SpudCell puede dividirse, pero requiere que los investigadores lo ayuden pasándolo por un tamiz. Kate Adamala / Laboratorio Adamala
SpudCell todavía no cumple con ese estándar. Depende de los investigadores proporcionarle continuamente la maquinaria molecular para funcionar y ayudarle físicamente a dividirse. Tampoco es reproducible indefinidamente fuera de un entorno de laboratorio cuidadosamente controlado. En otras palabras, SpudCell puede construirse, no nacer, pero aún así no es vida autónoma.
Esa limitación no hace que el logro carezca de importancia. De hecho, es científicamente valioso precisamente porque revela lo que aún falta para la creación de vida. ¿Qué piezas son necesarias? ¿Qué procesos deben coordinarse? ¿Cuánta complejidad se necesita antes de que la química empiece a parecerse a la biología?
¿Por qué crear células sintéticas?
Esas preguntas tienen importancia práctica. Responderlas puede ayudar a los científicos e ingenieros a diseñar sistemas biológicos más seguros para una amplia gama de industrias.
Las células sintéticas permiten a los científicos probar más claramente cómo la membrana circundante separa el interior de la célula de su entorno, cómo se leen las instrucciones genéticas, cómo se utiliza la energía y cómo se coordinan el crecimiento y la división. Estos sistemas similares a células podrían eventualmente convertirse en bancos de pruebas optimizados para estudiar circuitos biológicos, mecanismos de enfermedades y el origen de la vida.
También podrían ayudar a los científicos a construir sistemas más seguros para fabricar medicamentos, combustibles o materiales, detectar toxinas ambientales o administrar terapias sin depender de organismos plenamente vivos.
En términos más generales, la biología sintética tiende un puente entre la medicina y la biotecnología: los virus pueden rediseñarse para convertirlos en vacunas o terapias génicas, las células inmunitarias pueden reprogramarse para reconocer el cáncer y los microbios pueden diseñarse para producir moléculas útiles, como la insulina, o para detectar contaminantes.
De manera similar, los investigadores podrían usar células sintéticas para administrar un medicamento solo al tejido enfermo o crear sistemas microbianos que detecten toxinas o patógenos en el agua. También pueden actuar como fábricas biológicas simplificadas que pueden producir medicamentos sin la necesidad de un organismo completamente vivo, o como biosensores que proporcionan alerta temprana de amenazas peligrosas, como las armas biológicas.
Creando una vida responsable
La pregunta filosófica “¿Está vivo SpudCell?” puede que no tenga una respuesta simple de sí o no.
Dependiendo de si su definición de vida enfatiza el metabolismo, la reproducción, la evolución, la autonomía o la organización celular, el límite entre lo vivo y lo no vivo puede verse muy diferente.
La vida no se define por una sola propiedad. Los virus contienen información genética pero dependen de las células huésped para reproducirse. Las mitocondrias llevan a cabo un metabolismo esencial, pero no pueden vivir de forma independiente fuera de las células. Las semillas pueden permanecer inactivas durante años antes de reanudar el crecimiento.
La biología sintética reingeniería la vida con fines prácticos.
Cuando la biología sintética está impulsada por un fuerte sentido de responsabilidad, los científicos pueden aprender cómo redirigir procesos dañinos, construir herramientas más seguras y ayudar a la sociedad. Esto requiere no sólo la cuestión de si se pueden construir sistemas biológicos, sino también si se debe controlar su creación, dónde deben funcionar y qué salvaguardias se necesitan.
Durante las últimas dos décadas, los científicos han construido muchos tipos de interruptores biológicos, es decir, circuitos genéticos que pueden desactivar células diseñadas bajo ciertas condiciones. Algunos investigadores han hecho que las células dependan de un nutriente específico. Otros han creado células que sólo pueden sobrevivir en determinados entornos o activar vías autodestructivas cuando las condiciones cambian.
Los interruptores de apagado no son botones mágicos de apagado y no sustituyen una regulación cuidadosa, una contención física o una supervisión pública. Pero son un ejemplo importante de la brújula moral de la biología sintética: no sólo fabricar herramientas biológicas útiles, sino hacerlo teniendo en cuenta la seguridad, la responsabilidad y la humildad.
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