5 razones por las que Stephen Colbert es uno de los satíricos más importantes de la historia de Estados Unidos

REDACCION USA TODAY ESPAÑOL
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El último episodio de Stephen Colbert como presentador de “The Late Show” el 21 de mayo de 2026 no marcará el final de su carrera.

Pero como conocedor de la sátira política, creo que ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el impacto duradero de su comedia, que abarca su trabajo como corresponsal en “The Daily Show”, su personaje de experto conservador en “The Colbert Report” y su reinvención en “The Late Show”.

Los mejores satíricos hacen más que entretener. Influyen en el discurso público y dejan huellas duraderas en la vida política. Este grupo incluye a escritores de primer nivel como Benjamin Franklin y Mark Twain, además de artistas como Lenny Bruce y George Carlin.

En mi opinión, Stephen Colbert se ha ganado un puesto destacado. Aquí hay cinco razones.

1. No sólo satirizó las noticias: informó al público.

La mayoría de los satíricos ofrecen comentarios retorcidos sobre acontecimientos políticos.

Colbert solía hacer algo más ambicioso: ayudaba al público a entenderlos.

Los críticos han descartado durante mucho tiempo la comedia política como entretenimiento superficial, pero la sátira de Colbert a menudo ofrecía información valiosa al público.

En 2010, la decisión Ciudadanos Unidos de la Corte Suprema de Estados Unidos transformó la ley de financiamiento de campañas, inclinando la influencia política hacia individuos y corporaciones ricas. Como presentador de “The Colbert Report”, el comediante respondió creando una serie continua de segmentos de “Colbert Super PAC”. Trabajando con el ex presidente de la Comisión Federal Electoral, Trevor Potter, Colbert pudo traducir la mecánica opaca de la ley de financiación de campañas en una educación cívica accesible.

Colbert utilizó su plataforma para resaltar los peligros de las donaciones ilimitadas y anónimas en la política.

Ese deseo de utilizar la sátira como herramienta para la educación cívica continuó después de que Colbert se convirtiera en presentador de “The Late Show” en 2015.

Mientras se desarrollaba el debate sobre el muro fronterizo propuesto por la primera administración Trump, Colbert trajo expertos al programa para analizar las realidades de ingeniería, financieras y logísticas de la construcción de un muro que abarcara toda la frontera entre Estados Unidos y México. Sí, lo absurdo de la física y las finanzas era ridículo. Pero Colbert también ayudó a los espectadores a comprender por qué las promesas de Trump eran increíbles.

2. Dio a los estadounidenses un nuevo vocabulario político.

Cuando el mundo es absurdo, el satírico utiliza el ingenio irónico para darle sentido.

Colbert se destacó por destilar el giro y la duplicidad de la política en bandas sonoras memorables.

En el primer episodio de “The Colbert Report” en 2005, introdujo la palabra “veracidad” para describir la tendencia a preferir lo que “parece cierto” a lo que respalda la evidencia. Denominó duramente una táctica política engañosa, una que la administración Bush ha utilizado repetidamente, desde “misión cumplida” hasta “armas de destrucción masiva” y “técnicas de interrogatorio mejoradas”.

La “veracidad” ha cobrado vida propia. Merriam-Webster la nombró Palabra del Año en 2006.

En otras palabras: aquí no había nada de qué reírse.

3. Desdibujó la línea entre la sátira y la acción directa.

Los estudiosos de los medios notan cada vez más cómo los comediantes políticos funcionan ahora como figuras híbridas que confunden el periodismo, el entretenimiento y el compromiso cívico. Según el experto en comunicaciones Joseph Faini, Colbert es quizás uno de los ejemplos más claros de ese cambio.

La satírica campaña presidencial de Colbert en Carolina del Sur en 2007 se burló del teatro de la política electoral estadounidense. De hecho, intentó participar en la carrera a través de canales oficiales, pero fue bloqueado por el Partido Demócrata de Carolina del Sur. Pero incluso al no aparecer en la boleta electoral, logró mostrar cómo el control del partido y el espectáculo mediático, no sólo la elección de los votantes, estructuran el campo de candidatos viables.

Ese impulso intervencionista continuó en el “Late Show”. Durante el ciclo electoral de 2020, por ejemplo, Colbert animó a votar a través de segmentos como “Know the Ballot”. Una versión de su anterior “Better Know a District” de “The Colbert Report”, la serie “Better Know a Ballot” está diseñada para educar a los espectadores sobre el acceso a las boletas, los procedimientos de votación y los aspectos prácticos de la participación democrática.

Stephen Colbert (izquierda) y el comediante Jon Stewart en el escenario de su mitin “Restore Sanity and/or Fear” el 30 de octubre de 2010 en Washington, DC Paul Morighi/WireImage vía Getty Images 4. Ha tenido un impacto mensurable en el comportamiento político

Las afirmaciones de que los comediantes cambian la política pueden resultar fácilmente exageradas. Pero la influencia de Colbert tiene apoyo empírico.

Colbert ha sido citado repetidamente en estos estudios como uno de los principales ejemplos de un satírico influyente.

Tomemos, por ejemplo, el llamado “golpe de Colbert”, donde los candidatos que aparecen en sus programas experimentan un aumento en la recaudación de fondos, la visibilidad y la cobertura mediática. El politólogo James H. Fowler descubrió que los candidatos demócratas que aparecieron en “The Colbert Report” experimentaron un aumento del 44% en las donaciones de campaña dentro de los 30 días posteriores a su aparición.

Un efecto similar se pudo ver en el “Late Show”.

Después de que Colbert entrevistara al representante de Texas James Talarico, candidato al Senado de los Estados Unidos, en febrero de 2026, CBS canceló el segmento, alegando, tal vez falsamente, que la cadena podría ser penalizada por no cumplir con la regla de “tiempo igual” de la FCC, que requiere que las emisoras ofrezcan tiempo de transmisión comparable a los candidatos de la oposición.

Sin embargo, se publicó una versión grabada de la entrevista en YouTube, donde obtuvo más de 9 millones de visitas, lo que ayudó a Talarik a recaudar 27 millones de dólares en fondos en el primer trimestre, la mayor cantidad jamás recaudada por un candidato al Senado de Estados Unidos en el primer trimestre de un año electoral.

5. Redefinió el patriotismo estadounidense.

Para que Colbert esté entre los satíricos más importantes de Estados Unidos, es necesaria una consideración adicional: su papel en la redefinición no sólo de lo que representa Estados Unidos, sino también de lo que significa ser un patriota.

Muchos satíricos se inclinan hacia el cinismo, retratando la política como irremediablemente corrupta y la vida pública como fundamentalmente absurda. Colbert no.

Como argumentó el lingüista Jeffrey Nunberg en su libro de 2006, “True Speaking: How Conservatives Turned Liberalism into Tax-Raising, Coffee-Drinking, Sushi-Eating, Volvo-Driving, New York-Times-Reading, Body-Piercing, Hollywood-Kissing, Show-Patrioism afirmó que el monoservatismo dejó un monopolio” cuando el siglo XX llegaba a su fin. Al mismo tiempo, muchos de ellos promovieron lo que se conoce como “patriotismo ciego”, en el que cualquier crítica a Estados Unidos se descarta como prueba de una lealtad nacional insuficiente.

La sátira de Colbert desafió directamente ese marco.

Para exponer ese patriotismo performativo, el personaje de Colbert en “The Colbert Report” se envolvió en imágenes patrióticas exageradas: banderas, arrogancia, exceso de confianza y nacionalismo de golpes de pecho.

Pero Estados Unidos nunca fue la broma. El objetivo era una manifestación de patriotismo que tratara la disidencia como deslealtad, la seguridad emocional como evidencia y la identidad partidista como virtud cívica.

Como sostengo en mi libro de 2011, “Colbert’s America”, la sátira de Colbert distinguía consistentemente entre nacionalismo y patriotismo democrático. El primero requiere una lealtad incondicional. Esto último requiere responsabilidad. Por ejemplo, a través de segmentos como “Reducción de amenazas” en “El Informe Colbert”, satirizó la forma en que el nacionalismo a menudo depende de la exageración de peligros ficticios y la condena de enemigos externos simbólicos.

En este sentido, Colbert pertenece a una tradición satírica claramente estadounidense que se remonta a Benjamin Franklin. Los grandes satíricos estadounidenses utilizaron el humor no para rechazar el proyecto nacional, sino para exponer la brecha entre sus ideales y la realidad. Están remodelando la forma en que los ciudadanos entienden el poder y la responsabilidad cívica.

Durante casi tres décadas, Stephen Colbert ha hecho precisamente eso.


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